historia historica

El origen de los desodorantes: de la Antigüedad al siglo XIX

Antigüedad

Los egipcios combatían el mal olor corporal con baños frecuentes y el uso de aceites, grasas y jabones aromatizados que actuaban como astringentes. En la Roma antigua, la solución consistía en colocar pequeñas almohadillas perfumadas bajo las axilas para enmascarar el olor.

América precolombina

Al llegar a Brasil, los portugueses trajeron consigo el hedor de los largos viajes marítimos. Para los pueblos originarios, esto resultó extraño, pues los tupíes se lavaban más de diez veces al día. Otros grupos indígenas utilizaban pastas, “tacos”, jabones y polvos para neutralizar los olores corporales.

Europa moderna

En la Europa del siglo XVIII y XIX, los perfumes intentaban cubrir el sudor, pero no lograban impedir la transpiración. Fue entonces cuando, en 1888, el estadounidense “Mum” introdujo el primer desodorante comercial, una mezcla de cera de óxido de zinc con acción antimicrobiana limitada.

Nacimiento del desodorante moderno

En 1903 apareció “EverDry”, la primera solución acuosa que podía reducir la sudoración. Esta fórmula incorporó sales de aluminio, componentes que todavía predominan en la mayoría de los desodorantes actuales. Hoy existen versiones que se adaptan a diferentes tipos de piel y otras que buscan minimizar las agresiones que el propio desodorante puede producir.

El origen de los desodorantes: de la Antigüedad al siglo XIX