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Capítulo 16 – El budismo y su impacto en la cultura india

Capítulo 16 – El budismo y su impacto en la cultura india

Pensamientos de Buda sobre la religión védica

Buda enfatizó la lógica sobre la fe ciega. No aceptó los Vedas como verdad absoluta, considerando que la superstición obstaculiza la razón humana. Al no reconocer la autoridad de los Vedas, el budismo no concibe a un Dios creador del universo.

Por esta postura, algunos lo tacharon de ateo. Buda afirmó que la mente debe ser experimental, probando por sí misma en lugar de aceptar dogmas. Declaró: «Quienes me consideran omnisciente, me condenan».

Silencio respecto al alma (Atman)

Los Vedas desarrollan la idea del Atman. Buda, sin embargo, permaneció en silencio sobre la existencia del alma. No afirmó ni su existencia ni su inexistencia, pues consideraba que cualquiera de las dos posturas generaría apego o desesperación, fuentes de sufrimiento.

Principio del fruto de la acción (karma)

Para Buda, cada acción produce su propio resultado. El "karma" incluye esfuerzos físicos, verbales y mentales, sin relacionarse con los rituales védicos. Así, una persona de casta baja puede alcanzar la sabiduría mediante buenas obras, mientras que un brahmán sin conducta ética puede quedar en la condición de shudra.

Reencarnación

Al igual que los Vedas, el budismo acepta la reencarnación, pero no habla de un alma que transmigra. El renacimiento corresponde al "ego" o a los deseos que persisten. Cuando estos se extinguen, el ciclo de nacimientos cesa.

Relación de causalidad

Buda sostuvo que todo fenómeno tiene una causa. No es necesario invocar a un dios para explicar la creación o el orden del mundo; basta comprender las causas y sus efectos.

Nirvana (Nibbana)

El objetivo budista es alcanzar el nirvana, que significa "extinción" del fuego del deseo. A diferencia del moksha védico, el nirvana se logra en esta vida mediante la erradicación de la codicia y el apego.

«¡Monjes! Este mundo es eterno; los seres arrastrados por el deseo nacen y mueren sin cesar. Solo al extinguir la llama del deseo se alcanza la liberación».

Autonomía y compasión

El budismo valora la autosuficiencia. La compasión se divide en tres tipos:

  • Compasión egoísta: la que sienten los padres por sus hijos.
  • Sahetuki Karuna: compasión que surge al observar el sufrimiento ajeno.
  • Mahakaruna (compasión universal): ausencia de egoísmo y de búsqueda de pureza; se extiende por igual a todos los seres.

Buda consideró al ser humano como creador de su propio destino; la liberación depende del esfuerzo personal, no de la gracia divina.

Origen dependiente (Paticca‑samuppāda)

El principio de origen dependiente afirma que todo surge a partir de una causa previa: "Sucede cuando sucede". Es la base de la doctrina budista y explica que los nacimientos y sufrimientos no requieren a un creador, sino a causas condicionantes.

Transientismo

Derivado del origen dependiente, el transientismo sostiene que ni el mundo ni la vida son permanentes. Todo está en constante cambio, como el flujo de un río.

Ideas sociales de Buda

Buda rechazó el sistema de castas brahmánico y propuso evaluar a las personas por su karma, no por su nacimiento. Se opuso a la esclavitud, al desempleo y defendió que el Estado debía proporcionar trabajo a todos. Asimismo, apoyó la monarquía ideal, donde el rey gobierna con política y religión, sin necesidad de violencia.

Monjes y Sangha budista

Buda dividió a sus seguidores en monjes (bhikkhus) y laicos (upasakas). Permitió también que las mujeres se convirtieran en monjas (bhikkhunis), sujetas a normas estrictas. La Sangha, comunidad monástica, carecía de distinción de casta o credo y tenía como objetivo principal la difusión del Dharma.

Organización de la Sangha

La Sangha funcionaba bajo un sistema republicano: cada monje tenía igualdad de derechos, las decisiones se tomaban por mayoría y se requería quórum de 30 miembros para las asambleas. Los procesos de propuesta y votación seguían rituales específicos, como la presentación anticipada del tema (asankapradapaka).

Ramas del budismo

Tras la recopilación de las enseñanzas en los tres Pitakas (Vinaya, Sutta y Abhidhamma), la comunidad se dividió en varias escuelas:

  • Mahasanghika y Sthaviravada, que más tarde dieron origen a Mahayana y Hinayana (también llamado Theravada).
  • Dentro del Mahayana surgieron corrientes como Yogācāra y Vajrayāna.
  • En el Hinayana se desarrollaron escuelas filosóficas como Vaibhāṣika y Sautrāntika.

Influencia del dharma Bhagavata sobre el budismo

Tras las invasiones de yavanas, sákas, kushanes y pahlavas, la sociedad india necesitó una religión que permitiera la defensa armada. El dharma Bhagavata, centrado en la adoración de Vasudeva (Vishnu), resurgió como Vaishnavismo, ofreciendo una figura divina protectora.

Los primeros textos que mencionan a Vasudeva datan del siglo V a.C. (Panini, Ashtadhyayi) y de la época de Chandragupta Maurya (Megasthenes). Hasta el siglo II a.C. el Bhagavata ya estaba bien establecido.

Según el Padiyatantra, el Bhagavata eclipsó a otras doctrinas (yoga, sánscrita, budismo, jainismo, pāśupata), de ahí el epíteto «pancharatri» (cinco religiones en la oscuridad). Su énfasis en la devoción a un dios omnipotente y protector atrajo a la población, mientras que el budismo, al carecer de un concepto de salvación para los laicos, perdió adeptos.

Este contexto propició la división del budismo en dos grandes corrientes alrededor del siglo I d.C.:

  • Hinayana (Theravada): mantiene la enseñanza original de Buda como guía hacia el nirvana, sin considerar a Buda un avatar divino.
  • Mahayana: incorpora la figura del Buda como ser supremo y desarrolla la veneración de bodhisattvas, adaptándose a la tradición devocional del Bhagavata.

En el Mahayana surgieron prácticas de culto a imágenes budistas, especialmente en regiones como Gandhara y Mathura, donde se identificó al Buda con la divinidad del Bhagavata.