Condición política de los arios en el período épico
Al final del período épico la expansión de los arios llegó hasta Anga, al este. Surgieron grandes reinos como Kuru, Panchala, Kaushambi, Kaushal, Kashi, Videha, Magadha y Anga. En la fase posterior del Buda se acuñó el concepto de Mahajanapada. Los monarcas recibían títulos como maharajadhiraja, samrat o chakravarti, símbolos de su poder y dominio.
El rey chakravarti Chaturangini dirigía un ejército compuesto por caballos, carros, elefantes y soldados de infantería. Los soberanos organizaban campañas de digvijaya y, tras el éxito, realizaban sacrificios reales como el rajasuya y el ashvamedha. Tanto Rama como Yudhishthira llevaron a cabo el digvijaya yagna.
El trono se heredaba por primogenitura, salvo que el hijo mayor fuera físicamente incapaz; por ejemplo, en el Mahabharata Dhritarashtra quedó excluido por su ceguera. Los reyes gobernaban bajo principios religiosos y no eran absolutistas, pese a sus amplios prerrogativas.
En la coronación el monarca juraba proteger a sus súbditos y castigar a los malvados. Tanto el Ramayana como el Mahabharata destacan la prajāpalana (cuidado del pueblo) y la eliminación de tiranos como Vena, Nahusha, Nimi y Sudas.
El gobierno se asistía de un consejo de ministros, así como de gurús, sabios, sacerdotes y oficiales militares. En el Ayodhyakanda del Ramayana se describen 18 departamentos, entre ellos ministro, purohit, yuvraj, comandante‑jefe, guardián de la puerta, inspector, oficial de prisión, tesorero, director ejecutivo, jefe de justicia, presidente de la ciudad, ingeniero jefe, obispo, presidente de la asamblea, guardia de la lanza, guardia de la fortaleza, protector del reino y guardián de los bosques.
El Mahabharata menciona también a 36 ministros, elegidos entre las cuatro varnas, y destaca la importancia del sacerdote en la administración. Los cargos se denominaban tirthas. Aunque predominaba la monarquía, el texto alude a cinco repúblicas (Andhaka, Vrishni, Yadava, Kukura y Bhoja) bajo la presidencia de Krishna, con autonomía para cada gana.
Estado religioso de los arios
Durante el período épico la religión védica se transformó. Pasó de ser una práctica ritualista a una orientada al conocimiento, accesible al pueblo llano. Los dioses védicos perdieron protagonismo y surgieron deidades como Vishnu, Shiva, Ganesha, Parvati y Durga. La Trimurti (Brahma, Vishnu y Shiva) se consolidó, aunque Brahma pronto quedó relegado y Vishnu y Shiva se convirtieron en los dioses principales.
Se incorporaron los conceptos de encarnación y reencarnación: Rama y Krishna se consideran avatares de Vishnu. La idea de que Dios desciende para establecer el dharma, proteger a los justos y destruir a los malvados se expone en la Bhagavad‑gītā.
Los épicos proponen una vía sencilla de salvación mediante la devoción (bhakti), accesible a todos. Según esta visión, la gracia divina libera al devoto de todo pecado. En el Mahabharata aparece la religión Pancharatra, que más tarde se institucionalizó como vaishnavismo.
Se promueve la libertad religiosa y la tolerancia hacia el shaivismo y el shaktismo. La Bhagavad‑gītā, parte del Bhishma‑Parva, combina karma, bhakti y jñāna, subrayando la importancia del deber y la acción desinteresada.
Krishna declara: «Abandona todas las religiones y acógete bajo mi refugio; yo te libraré de todo pecado». Aunque se citan numerosos sacrificios védicos, la violencia de los yagnas es rechazada y se prefiere la purificación mental.
Condición social de los arios
La sociedad del período épico seguía el sistema de varṇā‑āshrama. Según el Ramayana, los brahmanes surgieron de la boca del Virat Purusha, los kshatriyas de sus brazos, los vaishyas de su pecho y los shudras de sus pies. Los brahmanes permanecían como la casta superior, aunque algunos desempeñaban labores de guerreros o se dedicaban a la agricultura y la ganadería.
Los shudras ocupaban la posición más baja: no podían practicar la austeridad ni asistir a gurukulas. Sin embargo, el texto muestra signos de mejora; por ejemplo, en el Mahabharata se relata que Ekalavya, un niño Nishada, se entrenó en arquería y, tras la intervención de Drona, se le amputó el pulgar, reflejando cierta apertura educativa.
Los shudras también participaban en los consejos reales. Yudhishthira los invitó durante el rajasuya. En el Shanti‑parva se afirma que las cuatro varnas deben leer los Vedas y aprender de los shudras. Personajes como Vidura, Matanga y Kayavya, nacidos de casta baja, gozaban de altos cargos y derechos económicos.
Se mencionan castas extranjeras (Yavana, Shaka, Kirata, Pahlava) tanto en el Ramayana como en el Mahabharata, evidenciando contactos internacionales. El modelo de los cuatro ashramas (brahmacharya, grihastha, vanaprastha y sannyasa) también se mantiene, destacando el grihastha como el más relevante.
La situación de la mujer empeoró respecto al periodo védico, aunque no desapareció su relevancia. No había matrimonios infantiles; las mujeres de clase alta recibían educación. Kaushalya y Tara son citadas como mantravid en el Ramayana; Sita practicaba el sandhya. En el Mahabharata, Draupadi discute religión y moral con Yudhishthira y Bhishma, y se le reconoce como pandita.
La poligamia y los matrimonios intercasta eran comunes. Los clanes kshatriya realizaban svayamvara; la práctica del niyoga permitía la procreación cuando el marido era incapaz. Se citan casos de sati, como el de Madri, aunque otras reinas como Kunti o las esposas de Abhimanyu no lo practicaron.
El Mahabharata relata que miles de viudas yádivas acompañaron a Arjuna de Dvaraka a Hastinapura, indicando que la invasión de los saka‑escitas pudo haber intensificado la práctica del sati. También aparecen referencias al purdah y a la prostitución.
Condición económica de los arios
La agricultura y la ganadería seguían siendo la base de la economía, al igual que en los períodos Rigveda, Uttarveda y Upanishad. Se utilizaban arados tirados por bueyes; el rey Janaka (Ramayana) y Yudhishthira (Mahabharata) son representados arando, subrayando la importancia del cultivo.
El riego dependía mayormente de la lluvia, aunque ya existían pequeños canales (kulya). El Estado fomentaba la agricultura; los principales cultivos eran trigo, cebada, urad, gram, sésamo y arroz. La ganadería incluía vacas, toros, elefantes, caballos y ovejas, bajo la supervisión de un gopādhyakṣa estatal.
El comercio y la artesanía también prosperaban. El Mahabharata enumera artesanos y comerciantes: orfebres, herreros, carpinteros, mineros, alfareros, curtidores, comerciantes de telas, médicos, entre otros. Se fabricaban joyas de marfil, oro y gemas. El intercambio interno y externo se intensificó; el Ramayana menciona viajes a Yavadvīpa (Java) y Suvarnadvīpa (Sumatra).
Los textos épicos describen rutas marítimas, islas y barcos. Se comerciaba con Kamboja, Gandhara, Sindh, Pragjyotisha (Assam), Vindhya, China y Bahlik, importándose caballos de alta calidad y otros bienes.