Cabellos sucios, largos y meticulosamente peinados con abundante pomada? Antoine les dio la solución. Primero el lavado, luego las tijeras. El resultado: mujeres rejuvenecidas y transformadas. Una galería de celebridades ha pasado por el salón polaco en París.
Antes de convertirse en el "Campeón Antoin de París", al que las estrellas hacían fila, era sólo Antek Cierplikowski, un chico pobre de Sieradz de 17 años que llegó a París con una maleta. En pocos años revolucionó la industria del estilismo, dictó a mujeres de todo el mundo cómo cortar, peinar y colorear su cabello, marcó tendencias de maquillaje y creó la imagen de las estrellas del cine.
Ève Lavallière, la tarjeta de entrada a la fama
El punto de inflexión llegó cuando Antoine aceptó el reto de rejuvenecer a la actriz francesa Ève Lavallière, de más de 40 años, para que luciera como una joven fresca.

Antoine sorprendió no solo con peinados, sino también con vestuarios, como un traje de príncipe persa.
Creó el corte "à la garçonne" (tomboy) que conquistó París, devolvió a Ève su lugar en los reflectores y atrajo a una multitud de clientas. El año 1909 se considera un hito en la moda femenina.
Coco Chanel – una amistad difícil
En 1917 Chanel, impulsiva, se cortó el pelo ella misma, pero el estilo tomboy que se popularizó fue obra del maestro Antoine. Según Marta Orzeszyna, la relación entre Chanel y Cierplikowski estuvo marcada por la envidia del joven diseñador.
"Parecía celosa del éxito profesional y social de Antoine y de la adoración que recibía. Las mujeres no apreciaban a Coco, aunque amaban sus diseños, pero a Antoine lo veían como a un gran amigo".

En aquella época París rebosaba diseñadores talentosos, pero la fama de Antoine superaba incluso la de Chanel.
Daisy Fellowes – la oráculo de la moda
Daisy, directora de la edición francesa de Harper's Bazaar, lucía con orgullo un corte corto y era considerada la mujer más elegante del mundo, influyendo en la alta sociedad francesa.
Posó con pelucas y peinados de Antoine para "Vogue" y, en su baile oriental, solicitó al maestro maquillaje para las invitadas, introduciendo el uso del colorete y el lápiz labial como accesorios de buen gusto.

¿Podría existir otro corte "à la garçonne" tan perfecto sin la mano de Antoine?
Mata Hari – belleza promedio
Una de las clientas más famosas fue Mata Hari. Antoine describió su belleza como "muy promedio" y sólo valoró su tono de piel. La peinó en su domicilio antes de que se presentara como bailarina exótica de Java.
Bette Davis – Hollywood abre sus puertas
En 1933 Warner Bros. invitó a Antoine a crear la imagen de la joven actriz Bette Davis.
La colaboración dio frutos: Bette ganó un Oscar dos años después y mantuvo una larga amistad con el estilista, llegando a planear una boutique en Hollywood de vestidos, sombreros y cosméticos.
Brigitte Bardot – a veces basta con poco
Antoine conoció a la joven Brigitte cuando asistía al salón en Cannes con su madre. Él nunca le propuso un corte corto; prefirió realzar su desorden controlado, añadiendo volumen y brillo sin alterar su melena.
Según Marta Orzeszyna, "le gustaba lo que ella era, pero criticaba a sus imitadoras, que carecían de su belleza y clase".
Zelda Fitzgerald – la tomboy que conquistó EE. UU.
Antoine diseñó para la escritora estadounidense Zelda un peinado que ella adoró, llamándolo "à la pivoine" en honor a su amor por las peonías.
Zelda, liberada e independiente, popularizó el estilo tomboy en Estados Unidos, donde se conocía como "flapper".

Su marido, F. Scott Fitzgerald, dedicó la canción "Berenice Bobs Her Hair" al nuevo look. En EE. UU. el corto femenino provocó controversia moral, llegando a sugerir que las mujeres fueran recluidas en casa.
Eleanor Roosevelt – la Primera Dama que sorprendió
En 1938 Eleanor Roosevelt rompió la tradición de que ninguna Primera Dama luciera el cabello corto. Adoptó un estilo tomboy que resultó un auténtico acierto.
La esposa del presidente esperó pacientemente en el salón junto a otras clientas, mostrando clase y desafiando a las damas adineradas que exigían trato preferencial.
El nuevo peinado agradó al presidente y a la nación, poniendo fin a los ataques conservadores contra Antoine y consolidando su conquista de Estados Unidos.
Josephine Baker – la Venus negra de París
Tras llegar a París con el espectáculo "La Revue nègre", Josephine Baker acudió a Antoine, quien le dio un corte corto, sensual y liso que definió su imagen de "Venus negra".
Con una sola mirada, Antoine supo cómo debía lucir la Venus negra; durante más de una década sus fotos usaron exclusivamente sus peinados y pelucas. Ella lo llamó "El Gran Hechicero".

Después de visitar a Antoine, Eleanor Roosevelt también adoptó el corto de forma constante.
Wallis Simpson – la nueva imagen de la duquesa
Wallis Simpson, amante del rey Eduardo VIII y causa de su abdicación, se sentó en la silla de Antoine antes de conocer al heredero al trono.
Él describió su peinado como "perfecto para montar a caballo" y creó un estilo que se convirtió en su sello distintivo.
Antoine repartió su largo cabello con una raya lateral y lo alisó siguiendo la línea del rostro, formando ondas delicadas que realzaban sus rasgos. Wallis mantuvo ese estilo durante toda su vida, visitando regularmente el salón parisino.
En Cannes, mientras su futuro esposo, el duque de Windsor, la esperó en el jardín, Antoine le preguntó si estaba cansado de esperar; ella respondió que la felicidad de su amada lo valía.
Conclusión
Antoine Cierplikowski peinó a estrellas de Hollywood, monarcas, primeras damas y celebridades durante seis décadas. Dictó nuevas tendencias, convenció a sus clientas de ideas audaces y, como artista visionario, supo revelar la verdadera belleza de cada una.
Fuente
Marta Orzeszyna, Antoine Cierplikowski. El rey de los peluqueros, el peluquero de los reyes, Znak Horyzont, Cracovia 2015.
Edición: Roman Sidorski, fotografía: Roman Sidorski