Quince pollos y un mar de vino. Mil naranjas. O una mortífera mezcla de pepinos y hidromiel. Estos monarcas no se arrepintieron.
En la historia, la muerte súbita de un gobernante a menudo se atribuía a envenenamiento. Sin embargo, varios soberanos polacos encontraron su final por la propia gula y el abuso del alcohol.
Mieszko II el Gordo (1246)
Mieszko II, apodado "El Gordo", gobernó brevemente el ducado de Opole‑Racibórz. Murió a los 26 años, sin haber dejado descendencia. Según crónicas, su muerte se debió a la obesidad: habría consumido 15 pollos acompañados de un “mar de vino”.
Los testimonios indican que su exceso de grasa corporal provocó una insuficiencia aguda, y su testamento, que legó la mayor parte de sus bienes a su hermano Władysław, fue crucial para evitar una disputa sucesoria.


Bolko el Derrochador – Boleslao III de Legnica (1291‑1352)
Boleslao III, conocido como "El Derrochador", disfrutaba de una vida lujosa que le valió la pérdida de territorios y de la estima del clero. A pesar de fundar monasterios, sus deudas y su estilo de vida extravagante le persiguieron.
Su muerte se relata como el clímax de una gran fiesta de Cuaresma, donde consumió 13 pollos y varios litros de vino y cerveza, agotando su capacidad estomacal y provocando su colapso.

Los últimos duques de Mazovia: Stanislao y Janusz III (1524‑1526)
Stanislaw y Janusz III, últimos duques de Mazovia, fallecieron en pocos años. Aunque inicialmente se sospechó envenenamiento, los relatos contemporáneos destacan sus hábitos de beber sin medida y de organizar banquetes copiosos.
Se dice que ambas muertes fueron consecuencia de una "sobrecarga" de alcohol, ya que los príncipes solían beber muscatel y otras bebidas en exceso.

Miguel Korybut Wiśniowiecki (1673)
El rey Miguel Korybut Wiśniowiecki, también gran duque de Lituania, es famoso por su apetito desmesurado; una anécdota cuenta que comió mil naranjas enviadas desde Gdańsk.
Las causas de su muerte varían: algunos crónicos mencionan que se atragantó con un pepino encurtido, otros hablan de úlceras gástricas que se rompieron tras una larga enfermedad. En cualquier caso, su sobrepeso y sus costumbres alimentarias jugaron un papel decisivo.
Su padre, Jeremi Wiśniowiecki, también habría sucumbido a problemas estomacales, posiblemente a causa de una mezcla de pepinos y hidromiel.
Bibliografía
- Wiesław Bokajło, El proceso de transformación nacional de los bajos de Silesia hasta principios del siglo XX, Ed. Universidad de Wrocław, 1993.
- Wojciech Iwańczak, Juan de Luxemburgo, PIW, 2012.
- Kazimierz Jasiński, Circunstancias de la muerte de los duques de Mazovia, «Anuario de la Sociedad Heráldica Polaca», 1997.
- Jerzy Rajman, Mieszko II, el duque gordo de Opole‑Racibórz, The Historical Quarterly, vol. 100, nº 3, 1993.
- Hanna Widacka, Enfermedades y muerte del rey Miguel.