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¡Siempre estaban pintándose! Cinco mil años de maquillaje masculino

¿Maquillaje masculino? No se trata de una moda metrosexual ni de una curiosidad del siglo XXI. El uso del maquillaje por parte de los hombres es tan antiguo como la cerveza, la rueda y la división del tiempo en días y semanas. Fue inventado por los sumerios y se fue perfeccionando a lo largo de los siglos.

1. Maquillaje en la tierra de la Media Luna fértil

¡Siempre estaban pintándose! Cinco mil años de maquillaje masculino

Una de las cunas del maquillaje se encuentra en los valles del Éufrates y el Tigris. Las excavaciones han revelado que, ya en el cuarto milenio a.C., sus habitantes cuidaban su apariencia con perfumes, aceites y, sobre todo, con cosméticos. En tumbas de hombres y mujeres se hallaron conchas que contenían restos de pigmentos rojos, blancos, azules, verdes, amarillos y negros.

Los sumerios, tanto hombres como mujeres, usaban un maquillaje intenso. Los ojos eran el foco principal: se delineaban con negro y se aplicaban sombras de colores. También se oscurecían cejas y pestañas para acentuar la mirada. El cabello se ondulaba en finas espirales y se perfumaba. La piel se blanqueaba con plomo blanco y se coloreaban las mejillas con henna. Incluso se fabricaban barbas falsas para realzar el aspecto.

2. El ojo de gato egipcio

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Hace poco escribimos sobre el maquillaje en el antiguo Egipto, donde cumplía funciones prácticas y simbólicas. Los hombres egipcios también resaltaban su belleza, como demuestra la famosa máscara de oro de Tutankamón, descubierta en 1922 por Howard Carter.

En esa máscara se observan los ojos pintados, imitando al ojo de Ra. El cosmético servía para embellecer, proteger contra la polución y prevenir enfermedades, combinando estética, magia e higiene.

3. Lápiz labial en la Ciudad Eterna

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Con la expansión del Imperio romano, las tendencias de belleza de todo el mundo llegaron a Roma. Los romanos valoraban la higiene, como lo demuestran sus baños públicos.

Aunque el uso exagerado de maquillaje era visto como inmoral, no estaba prohibido. Óvidio, en sus Metamorfosis, reconoce que no todos nacen con la gracia de los dioses, por lo que los hombres realzaban ojos, mejillas rosadas y labios, e incluso disimulaban la calvicie. Uno de sus más famosos admiradores fue el emperador Nerón.

4. La piel pálida no se debe al clima inglés

¡Siempre estaban pintándose! Cinco mil años de maquillaje masculino

Los retratos de la reina Isabel I (reinó 1558‑1603) muestran un rostro blanqueado que parece una muñeca de porcelana. Un siglo antes, Eduardo IV de Inglaterra también se preocupaba por su apariencia.

Los hombres de la época buscaban una tez extremadamente clara. Para lograrla utilizaban polvos blanqueadores, no por falta de sol, sino por moda. Estos polvos estaban hechos de plomo, lo que provocaba envenenamiento y, en muchos casos, muerte prematura. El uso de polvo de arsénico tenía efectos similares.

Los cosméticos tóxicos dañaban la piel; con el tiempo se necesitaba aplicar cada vez más para obtener el mismo efecto, convirtiendo el rostro en una máscara artificial. Curiosamente, en la Inglaterra medieval algunos estafadores usaban maquillaje para simular síntomas de lepra y así conseguir beneficios.

5. La corte francesa bajo Luis XVI

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Al observar a los aristócratas franceses del siglo XVIII, resulta imposible imaginar que sus cónyuges pudieran reconocerlos sin el maquillaje. Bajo el reinado de Luis XVI, tanto hombres como mujeres gastaban fortunas en su aspecto, y el maquillaje debía ser sutil y natural.

El polvo seguía siendo esencial: aportaba una piel blanca de moda y ocultaba suciedad, signos de envejecimiento y enfermedades, ya que los baños eran poco comunes y a veces considerados nocivos. Además del polvo, los caballeros aplicaban rubor en forma de triángulo o círculo, oscurecían cejas, pintaban labios y se colocaban pelucas bien peinadas y empolvadas. Incluso se añadían lunares artificiales para completar el look cortesano.

La Revolución Francesa marcó el fin del maquillaje aristocrático. Tras la caída de la monarquía, todo lo asociado a la nobleza fue repudiado. En Inglaterra, la reina Victoria prohibió el uso del maquillaje, y durante más de un siglo, hasta la llegada del cine, solo los actores de teatro y las prostitutas se permitían pintarse.

Fuentes de información

  1. Eldridge L., Face Paint. Make‑up History, Znak Horyzont, Cracovia 2017.
  2. Hallmann‑Mikołajczyk A., Ancient Egyptian Make‑up, Quarterly of the History of Material Culture, 2006, n.º 1.
  3. Marwick A., A History of Human Beauty, Londres‑Nueva York 2004.
  4. Schwabe C.W., Cattle, Priests, and Progress in Medicine, Minnesota 1978.
  5. Taylor L., The Study of Dress History, Nueva York 2002.