Para algunos, una manipuladora despiadada; para otros, la madre de la nación. Elegante, reformista y a la vez tirana, la vida de Catalina la Grande está llena de secretos políticos y escándalos de la alcoba real.
Su nombre de nacimiento era Zofia Fryderyka Augusta, conocida en su infancia como Zosia. Nació el 2 de mayo de 1729 en Szczecin, no en Moscú ni en San Petersburgo. Al convertirse al cristianismo ortodoxo y casarse con el futuro zar Pedro III, adoptó el nombre de Catalina. De origen germano, nunca logró perder su acento, pero amó profundamente su nueva patria.
La princesa de la revolución
El amor y la pasión fueron motores esenciales en la vida de la zarina. Gobernó durante 34 años, periodo en el que impulsó reformas educativas, fundó la primera escuela para niñas en Rusia y participó en la partición de Polonia. Sin embargo, su imperio también enfrentó graves amenazas de colapso.
En julio de 1762, una revuelta militar depuso a Pedro III, considerado débil y torpe. Una semana después, el zar fue asesinado. La causa oficial fue una crisis hemorroidal, pero se sabe que el golpe fue planeado por su esposa, Catalina. El asesinato fue ejecutado, según la versión más aceptada, por el oficial Grigory Orlov, amante cercano de la futura emperadora.
Juego emocional y amantes despóticos
Catalina influyó en sus súbditos mediante reformas administrativas, como el Manifiesto de la Libertad Económica y la Gramot sobre derechos urbanos. Mejoró la posición del campesinado, reduciendo obligaciones eclesiásticas, pero también mostró su crueldad tras la rebelión de Pugachev, donde miles de insurgentes fueron ahorcados.
Famosa por sus numerosos amantes y su carácter caprichoso e insaciable, su vida amorosa fue tan turbulenta como su política.
Entre sus amantes destacan:
- Piotr Saltykov, conde militar, del que probablemente nació el futuro zar Pablo I.
- Lev Naryshkin, chambelán, que suplicaba entrar en la alcoba imperial, a veces disfrazado de mujer para subrayar su sumisión.
- Stanisław Poniatowski, quien en 1755 se convirtió en su amante; su hijo supuestamente fue el futuro rey de Polonia, Alejandro I.
- Grigory Orlov, cuyo encanto físico y ambición política lo llevaron a ser uno de los principales conspiradores contra Pedro III.
- Grigory Potemkin, mariscal de campo y favorito indiscutible, cuya relación con Catalina inspiró la serie de HBO "Catherine the Great".
De la historia a la pantalla: la nueva encarnación de la zarina
El siglo XVIII ruso, con su política turbulenta y pasiones desbordantes, constituye el escenario ideal para una serie dramática. Helen Mirren, como Catalina, muestra la complejidad de una mujer que gobernó con puño de hierro mientras navegaba relaciones tóxicas con su hijo heredero, el ministro Nikita Panin y los hermanos Orlov, y, sobre todo, con Potemkin, quien en la serie es presentado como su verdadero amor.
Potemkin, aunque discreto en público, utilizó su posición para expandir la influencia política y controlar a los futuros amantes de Catalina, asegurándose de que fueran aptos tanto sexual como políticamente. Quien complacía a la zarina recibía la Orden del Águila Blanca, la máxima condecoración polaca.
La serie destaca no solo la genialidad administrativa de Catalina, sino también su vida disoluta. Los cuatro episodios combinan una escenografía histórica minuciosa con una trama que explora tanto la política como los entresijos de la alcoba real, revelando una figura tan sensible como calculadora.
Bibliografía
- R. K. Massie, Catherine the Great. Portrait of a Woman, Mark, 2012.
- A. Andrusiewicz, Catherine the Great – Truth and Myth, World of Books, 2012.
- The Diaries of Empress Catherine II, comp. W. A. Serczyk, MG Publishing House, 1990.
- E. Stachniak, Catherine the Great. Power Game, Znak Literanova, 2012.