Métodos medievales de control natal
Los remedios naturales, los elixires picantes o incluso heces bien preparadas formaban parte de los anticonceptivos que utilizaban nuestros antepasados. A veces resultaban sorprendentes, pero en ocasiones también eran eficaces.
Durante la Edad Media la moral cristiana condenaba el embarazo no deseado, sin embargo la práctica de la anticoncepción existía. Las mujeres recurrían al coito intermitente, una técnica arriesgada pero útil. También se insertaba en la vagina raíz de lirio y ruda, plantas originarias de Europa del Este que, según la creencia popular, impedían la fertilización; la ruda, además, se consideraba aromática y supuestamente atraía a los admiradores.

En la época medieval se emplearon métodos más invasivos. Algunas mujeres recibían la recomendación de tragarse avispas vivas para evitar el embarazo. En ciertos principados de la actual Alemania se usaban discos de cera de abeja. Los hombres, por su parte, bebían decocciones de testículos de animales de granja – mulas o toros – y probaban tinturas herbales como la menta o el enebro. La mortalidad materna era alta; el embarazo era una de las principales causas de muerte entre las mujeres.
El Lejano Oriente y los secretos del cuerpo humano
No sólo los sacerdotes cristianos intentaban controlar los deseos sexuales. En la India, monjes budistas enseñaban el vajroli‑mudra, una práctica meditativa que, según ellos, cerraba los conductos de las trompas de Falopio. En el hinduismo, el cuerpo se consideraba un templo, base del Hatha‑yoga, mencionado ya en el siglo I d.C. en el épico sánscrito Ithihasa.
Los chinos, hace unos 2 000 años, intentaron separar las hormonas femeninas mediante la evaporación lenta de la orina femenina, un procedimiento que hoy recuerdan los científicos al extraer hormonas con tecnología avanzada. La orina, rica en sales minerales, también se utilizaba como masaje y agente cicatrizante. En Japón y China, las jóvenes usaban durante siglos discos de papel de bambú para impedir la fertilización.
¿Un método para lograr placer saludable? Conchas de caracol…
Los antiguos egipcios ya buscaban evitar el embarazo y, a la vez, protegerse de enfermedades de transmisión sexual. Los primeros preservativos estaban hechos de materiales de alta calidad, como láminas plateadas, pero también de sustitutos más modestos, como conchas de caracol.

En Asia, alrededor del siglo XV, se fabricaban preservativos de seda, papel aceitado y intestinos de cordero joven. En Japón se utilizaban gutas de tortuga o cuernos de cabra, perfeccionando tanto las técnicas como la calidad del material.
En busca de la perfección: los condones de Casanova
En el siglo XVI, la propagación de epidemias como la sífilis obligó a una mayor cautela en el arte del amor. En el siglo XVIII, Giacomo Casanova describió en sus memorias el uso de una funda de piel de cordero colocada sobre el pene. Aunque la figura de Casanova se ha convertido en un arquetipo del amante, su muerte se debió a una infección urinaria, ya que los preservativos no estaban aún al alcance de todos.
La maravilla del látex: la competencia estalla
El primer preservativo de látex se patentó en 1912 por Julius Fromm, químico germano‑polaco. Hasta entonces se utilizaban intestinos y vejigas de pescado. Aunque Charles Goodyear había introducido el recubrimiento de látex a finales del siglo XIX, fue la invención de Fromm – un tubo sin costuras y flexible – la que se popularizó. En 1922 abrió su primera fábrica y promocionó sus productos con el eslogan “Die Konkurrenz platzt”, que se traduce libremente como “¡La competencia estalla!”

La historia de los descubrimientos eróticos, incluida la anticoncepción, no termina con Fromm. Desde la medicina herbal y el uso de órganos animales hasta la revolución del látex, la necesidad ha sido la madre de la invención y el deseo sexual su motor.
Bibliografía
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- Dolby K. “Fascinating eroticism. History, culture and customs”. Bellona, 2016.
- Bryson B. “The body. User manual”. Profit i s‑ka, 2019.
- Niżnikiewicz J. “Secrets of old medicine, magic and eroticism”. Book Market, 2007.