Durante el Levantamiento de Varsovia, los alemanes emplearon una gran variedad de armas secretas, prototipos y dispositivos poco habituales. Utilizaron el mortero de 600 mm Karl‑Gerät, cohetes napalm y minas teleoperadas "Goliath" para destruir barricadas, edificios y sótanos, e incluso enviaron a un geólogo para excavar túneles bajo la Reduta del Banco Polaco.
En los primeros días del levantamiento (1‑4 de agosto) los insurgentes lanzaron ofensivas a gran escala. Tras la sorpresa inicial, los alemanes reorganizaron tropas especiales y comenzaron una contraofensiva brutal contra los barrios ondeaban las banderas blanca y roja. La represión incluyó masacres de civiles y una despiadada destrucción urbana: incendios y explosiones masivas.
El general Erich von dem Bach reunió un grupo de combate formado por unidades especiales, penales y de idiomas extranjeros, además de batallones de ingenieros de asalto. Depositó sus mayores esperanzas en los zapadores, quienes habían perfeccionado en cinco años de guerra la capacidad de demoler, volar y quemar estructuras. Ante la escasez de armas convencionales en el frente, los nazis recurrieron a medidas de guerra especial, enviando a Varsovia armas prototipo aún no probadas en combate.
Los insurgentes se enfrentaron a un adversario que los superaba en armamento, número y brutalidad, empleando incluso armas experimentales desconocidas.
- extracto del libro "Dawid i Goliath. German special warfare agents in the Warsaw Uprising"
¡Cuidado! ¡Llega el Goliath!
El Goliath era una pequeña mina‑tanque autopropulsada controlada por cable. Pesaba unos 370 kg y transportaba aproximadamente 100 kg de TNT. Los zapadores del Pionier‑Sturm‑Bataillon 500 la colocaban frente a sus líneas y la guiaban hasta las barricadas enemigas. Al accionar el mando, la explosión derribaba muros, abría pasajes y cegaba a los defensores, permitiendo que las tropas de asalto avanzaran cientos de metros.
Los insurgentes aprendieron rápidamente a cortar el cable de control para inmovilizar el Goliath. Muchos murieron intentando hacerlo, pero varias minas alcanzaron su objetivo, facilitando la captura de edificios clave.
"Alrededor de las 14:00 hubo una gran explosión cerca de la puerta… el Goliath explotó a pocos metros de la pared, derribó todo el edificio y provocó un incendio. El segundo y el tercer Goliath lograron destruir la puerta y los alemanes entraron con ametralladoras".
- Janusz Biesialski "Poraj", defensor de la Reduta Wawel en Ochota.
La tragedia de la calle Kiliński
Los alemanes también desplegaron vehículos de zapadores tipo Borgward B IV, denominados "portadores pesados de explosivos". Eran pequeños tanques que lanzaban cajas con cargas explosivas controladas por radio. El 13 de agosto de 1944, uno de estos vehículos explotó en la calle Kiliński, matando a unas 300 personas, insurgentes y civiles.
Los combatientes polacos, creyendo haber capturado un tanque sin armas, lo pusieron en marcha sin entender su funcionamiento. La explosión destruyó el vehículo y provocó graves daños en edificios cercanos, con restos de la explosión aún visibles en los tejados.
El poeta insurgente Tadeusz Gajcy escribió un macabro poema sobre la catástrofe, recordando la horrorosa escena.
¡Cuidado con la "vaca" que ruge!
"Primero se oye un rugido distante, luego segundos de silencio y una serie de explosiones que sacuden todo a su paso".
- Tadeusz Dzierżykray‑Rogalski, alias Mściwój, combatiente en Mokotów.
Las "vacas" eran lanzacohetes Wurfrahmen 40, de calibre 280/320 mm, con alcance de hasta 2 200 m. Se empleaban cohetes de alto explosivo y de incandescencia (Flammol, similar al napalm). Los impactos de alto explosivo provocaban rupturas pulmonares y vasculares letales; los de incandescencia cubrían áreas extensas con fuego difícil de apagar, provocando quemaduras mortales.
Los alemanes almacenaban enormes cantidades de cohetes en depósitos cerca de la intersección de las calles Żelazna y Żytnia.
Karl‑Gerät y Sturmtiger
El arma más pesada usada en Varsovia fue el mortero autopropulsado Karl‑Gerät de 600 mm, concebido para la Línea Maginot. Pesaba 124 toneladas, operado por 22 soldados, y llegó a la ciudad el 17 de agosto. El 19 de agosto disparó sus primeros proyectiles, granadas de hormigón de 2 170 kg a unos 4 km.
En la práctica, las granadas perforaban techos y paredes sin detonar. Una de ellas cayó en el sótano del local "Adria", donde zapadores polacos la desactivaron y recuperaron 250 kg de TNT, suficiente para fabricar 25 000 granadas improvisadas.
En septiembre llegó otro mortero del mismo tipo, llamado "Baldur". Además, el general Heinz Guderian envió los Sturmtiger, morteros‑cohete montados sobre chasis de tanques Tiger, con misiles de 38 cm y 380 kg. Se usaron al menos dos ejemplares, cuya acción está documentada en informes alemanes y filmaciones de la Reduta PWPW en el Parque Traugutt.
El Typhoon en las alcantarillas
El Typhoon‑Gerät era un arma secreta diseñada para destruir sótanos y alcantarillas. Consistía en cilindros de polvo de carbón comprimido y oxígeno, inyectados en los túneles. La mezcla detonaba, derrumbando edificios y matando a todo el personal que se encontrara bajo tierra.
Durante el levantamiento, los alemanes emplearon el Typhoon para volar el sótano del Pasillo 3 del gueto; la explosión mató a 30‑40 insurgentes.
Tren blindado, barco de guerra y zapadores con taladros
Los alemanes también usaron el tren blindado Panzerzug 75, que recorría la línea férrea regional disparando contra unidades insurgentes, y una lancha de patrulla armada con cañones que operaba en el Vístula, conocida como "Pionier".
Zapadores de río bloquearon las salidas de los colectores de alcantarilla, instalando rejas y explosivos para impedir que los insurgentes escaparan a los túneles.
En un intento de destruir la Reduta del Banco de Polonia en la calle Bielańska, los alemanes iniciaron la operación "Sauna", cavando un túnel de 1,2 × 1 m a 5 m de profundidad para colocar una carga de 1,5 toneladas de TNT. El proyecto quedó inconcluso porque el 2 de septiembre la reduta cayó tras la retirada insurgente.
La Reduta del Banco de Polonia sigue en pie, uno de los pocos vestigios de la arquitectura de la época del levantamiento.
Bibliografía
- N. Bączyk, G. Jasiński, Dawid versus Goliath. German special combat assets in the Warsaw Uprising, Instytut im. Witold Pilecki, Varsovia 2020.
- N. Bączyk, Panzertruppen and the Warsaw Uprising, Pegaz‑Bis, Varsovia 2013.
- Ł. Mieszkowski, Mysterious wound. The myth of a trap tank in the Warsaw Uprising, W.A.B., 2014.
- Z. Czarnotta, Z. Moszumański, Wehrmacht rocket artillery, Lampart, Varsovia 1995.