historia historica

Los celtas en Polonia

Introducción

En el sur de Polonia se descubrieron restos de un asentamiento celta que data de hace más de 2.500 años. Los celtas que llegaron aportaron conocimientos y técnicas desconocidas para la población local.

Origen y expansión de los celtas

El corazón de la cultura celta se ubicaba en la zona del bajo Rin y el Danubio, al norte de los Alpes. En regiones montañosas de Champagne, Borgoña, Renania, Württemberg, Baviera, Suiza, Austria y la República Checa se produjo un salto civilizatorio que dio a los celtas una ventaja sobre los pueblos vecinos.

Alrededor del 800 a.C. descubrieron el trabajo del hierro, que empezó a sustituir al bronce. Desde mediados del primer milenio a.C. los celtas se expandieron en todas direcciones: ocuparon la mayor parte de la actual Francia (la Galia romana), alcanzaron la península ibérica y se establecieron en las Islas Británicas. Hacia el este y sur de Europa, alrededor del siglo V a.C., se asentaron en Bohemia, Moravia, Hungría y Eslovaquia, y probablemente llegaron a la actual Silesia y Pequeña Polonia desde el sur.

Celtas guerreros

Los celtas eran famosos por su valentía y sus incursiones saqueadoras. Hostigaron repetidamente a la República romana y a Grecia; en 390 a.C. saquearon Roma y en 279 a.C. invadieron Macedonia y Grecia, llegando incluso a profanar el templo de Delfos. En sus primeros años de expansión, los guerreros celtas disfrutaban de una ventaja tecnológica: usaban hierro para fabricar espadas de doble filo, lanzas, escudos redondos reforzados con hierro y carros de dos ruedas. Eran expertos en el transporte sobre ruedas y viajaban en grandes grupos con mujeres y niños. A finales del siglo II a.C. inventaron la espuela única y difundieron la herradura y la silla de montar.

Los celtas en Polonia

Sociedad y cultura celta

Los hazañas heroicas de los guerreros celtas eran cantadas por bardos, pertenecientes a la casta sacerdotal. Estos preservaban la memoria colectiva mediante relatos y cantos. Entre los sacerdotes había profetas que estudiaban la naturaleza y organizaban los ritos sacrificatorios. En la cúspide de la jerarquía estaban los druidas, conocedores de los movimientos estelares, guardianes de la moral y jueces en disputas tribales. La cultura celta desarrolló su propio calendario lunar y, en las Islas Británicas, utilizó una escritura propia conocida como oghámica, atribuida al dios celta del conocimiento Ogma.

Aunque los celtas practicaban el saqueo, también supieron integrarse con los pueblos locales. En la península ibérica, tras la asimilación con los íberos, surgió el grupo étnico mixto llamado celtoibéricos, que adoptó, por ejemplo, la rueda de alfarero griega. A finales del siglo III a.C. empezaron a acuñar sus propias monedas, inspiradas en los modelos macedonios.

Los celtas y el territorio polaco

Los celtas llegaron a nuestras tierras a finales del siglo V y comienzos del IV a.C., procedentes de la zona del Danubio medio (Moravia y Baja Austria). Su expansión parece haber sido pacífica; no se hallan restos de enfrentamientos con la población autóctona, probablemente porque Silesia y Pequeña Polonia estaban escasamente pobladas en esa época.

Se identifican cuatro enclaves principales:

  • Lower Silesia (actual Wrocław): se encontraron enterramientos con armas (espadas, puntas de lanza y escudos) y adornos femeninos de bronce e hierro. En la montaña Góra Ślęża, que tenía carácter cultual, se conservan tallas que atestiguan la presencia de sacerdotes celtas.
  • Región de Opole y Głubczycki Plateau: restos de un asentamiento de decenas de casas de postes, horno de alfarería, ornamentos, monedas de oro, cuentas de vidrio, pulseras de sapropelita y cerámica típica celta con grafito.
  • Región de Wieliczka (Pequeña Polonia): la búsqueda de sal parece haber motivado su llegada entre 270‑170 a.C. Se hallaron vestigios entre la Jura Cracovia‑Częstochowska y los valles de Nida y Dunajec.
  • Este de Pequeña Polonia y Podkarpacie: la evidencia es escasa, pero sugiere una migración menos comprendida.
Los celtas en Polonia

Innovadores de la antigüedad

Los científicos coinciden en que la llegada de los celtas a la Polonia actual no fue accidental. Eligieron suelos fértiles de loess para establecerse, lo que indica una planificación basada en la calidad del terreno. Su presencia supuso un auténtico salto tecnológico: introdujeron herramientas de hierro (tijeras, tenazas de herrero, martillos, hachas, limas) que perduraron prácticamente sin cambios hasta el siglo XIX. También trajeron la rueda de alfarero y dominaron la metalurgia del hierro.

Con el tiempo, algunos celtas se asimilaron con la cultura local, como ocurrió en Pequeña Polonia, donde se integraron con la cultura Przeworsk, vinculada a los vándalos germánicos. Los grupos que no fueron absorbidos probablemente emigraron a otras regiones, acompañando las posteriores migraciones germánicas. Hoy, los restos celtas en Polonia son testimonio de la riqueza cultural y étnica de la prehistoria del país.

Bibliografía

  1. Kaczanowski P., Kozłowski J.K., La historia más antigua de las tierras polacas (hasta el siglo VII), Cracovia: Fogra, 1998.
  2. Kokowski, Polonia antigua, Varsovia, 2005.
  3. Friedrich Schlette, Celtas, Editorial Łódź, 1987.