historia historica

El polaco que desafió la Torre de Babel: Ludwik Zamenhof, creador del esperanto

Introducción

Crecido en un entorno multicultural, Ludwik Zamenhof, un polaco, estaba convencido de que un idioma universal, conocido por todos, podía aportar paz al mundo. Con esa idea diseñó su “Lingwe Universal”, una lengua neutral y fácil de aprender que serviría como puente entre naciones. Hoy cuenta con alrededor de 1,5 millones de hablantes, aunque en la historia se conoce bajo el nombre de esperanto.

Muchos asocian el esperanto únicamente con un idioma artificial, y en parte tienen razón, pero esa visión no captura la magnitud del fenómeno. Sus seguidores lo consideran más que un simple conjunto de palabras; es una comunidad viva. Aunque suele percibirse como marginal, en realidad es usado por miles de personas, aunque la mayor parte de la documentación está escrita en el propio esperanto, lo que dificulta su visibilidad externa.

Ciencia, comercio y… socialismo

Cuando se fundó la Sociedad de la Lengua Esperantista Universal (UEA) en Ginebra, bajo la dirección de Edmund Privat (1889‑1962), muchos creían que el idioma de Zamenhof podría convertirse en la lengua del socialismo que se expandía por Europa. Otros lo veían útil para la ciencia y el comercio. El amigo de Soros, Mark Starr, emigrado a EE. UU. y representante sindical, recomendó el esperanto como lengua mundial del movimiento obrero. Según Humphrey Tonkin, en el epílogo del libro de Tivadar Soros “Masquerade around death”, Soros, Kalocsay y Baghy fundaron el cabaret Privat…

El padre del famoso magnate George Soros dominaba el esperanto y redactó en esa lengua un relato dramático de sus vivencias y de su familia durante el último año de la guerra en Hungría, cuando los nazis iniciaron la exterminación masiva de los judíos locales.

El polaco que desafió la Torre de Babel: Ludwik Zamenhof, creador del esperanto

El creador del esperanto

Ludwik Zamenhof, nacido en 1859 en Białystok, era uno de los once hijos de la familia Zamenhof. A los diez años escribió el drama “La torre de Babel, o tragedia de Bialystok en cinco actos”. Creía firmemente que todos los malentendidos y conflictos surgen de la barrera del idioma. Creció en una comunidad multicultural compuesta por judíos, polacos, rusos y alemanes, lo que le permitió observar de primera mano los problemas de comunicación.

Aunque su pasión era la lingüística, estudió medicina en Moscú y, tras el asesinato del zar Alejandro en 1881, regresó a Varsovia. En 1886 se especializó en oftalmología en Viena. Desde la adolescencia, Zamenhof trabajó en su propio idioma, llamado entonces “Lingwe Universal”. Tras varias revisiones, en 1885 surgió la versión final que conocemos hoy.

Su primer libro, “Lengua Internacional. Prefacio y manual completo”, lo escribió en ruso bajo el seudónimo de Doctor Esperanto (“Doctor Esperanza”), de donde proviene el nombre actual.

Los primeros clubes esperantistas aparecieron rápidamente y, en 1905, se celebró el congreso inaugural en Boulogne‑sur‑Mer, Francia.

En 1913 Zamenhof fue nominado al Premio Nobel de la Paz; su candidatura se presentó 14 veces, la última en 1917. El 14 de abril de 1917 falleció el Doctor Esperanto y fue enterrado en el cementerio judío de la calle Okopowa, en Varsovia.

Una lengua con visión

Como se menciona en “Masquerade around death”, la idea de Zamenhof era crear una lengua auxiliar neutral, fácil de aprender, que permitiera la comunicación entre personas de distintas nacionalidades. A lo largo de las décadas, el esperanto ha experimentado cambios fonéticos y morfológicos naturales, como cualquier herramienta de comunicación.

Se estima que actualmente alrededor de 1,5 millones de personas lo utilizan, algunas de forma cotidiana en sus hogares. Existen numerosas organizaciones que continúan la visión de Zamenhof, como la Unión Católica Internacional de Esperantistas, que publica el periódico Espero Katolika desde 1903.

El polaco que desafió la Torre de Babel: Ludwik Zamenhof, creador del esperanto

El Lingva Komitato, predecesor de la Academia de Esperanto, se fundó en 1907.

Como otras minorías, los esperantistas sufrieron persecución, tanto en la Alemania nazi como en la Unión Soviética. Sin embargo, tras la Primera y Segunda Guerra Mundial, sus hablantes mantuvieron la esperanza de que el esperanto facilitara la comunicación global y la paz. Se recogieron más de 80 millones de firmas para presentar una petición a la ONU. En 1987 la Academia Polaca de Ciencias apoyó la lengua, y en 1990 el Vaticano autorizó la celebración de misas en esperanto sin permisos especiales.

Aunque estos esfuerzos fueron significativos, el esperanto sigue en la sombra, en parte debido al predominio tecnológico y cultural del inglés.

Bibliografía

  1. Forster, P., The Esperanto Movement. Mouton Publishers, Nueva York, 1944.
  2. Soros, T., Masquerade around death. Novae Res, Gdynia, 2021.
  3. Żelazny, W., Ludwik Zamenhof. Vida y obra. Recepción y reminiscencias. Selección de cartas. Nomos, Cracovia, 2012.
Publicación anterior