historia historica

Velas verdes: el Alexander von Humboldt

El velero "Alexander von Humboldt", con sus llamativas velas verdes y casco verde, fue la estrella de los siete mares y de los anuncios televisivos de una cervecería bretona durante años.

Sin embargo, el barco no siempre navegó como un velero. Originalmente no era verde, sino de un rojo intenso, pues comenzó su vida como faro marítimo. En 1906 se botó en Bremerhaven bajo el nombre de Reserve Sonderburg, en honor al puerto de origen. Como era típico en los faros, su casco de acero estaba pintado de rojo con grandes caracteres blancos.

Como faro móvil, el Sonderburg ancló en diversos puntos del Mar del Norte y del Báltico, facilitando la navegación de los capitanes. El 4 de enero de 1957 una colisión con un buque motorizado finlandés lo dañó gravemente; tras reparaciones y la instalación de un motor diésel volvió a su puesto dos años después.

Signo flotante hasta 1986

El barco cambió de propietario y de nombre en varias ocasiones, y siguió funcionando como señal flotante hasta 1986. El 17 de septiembre de ese año, cuando ya estaba anclado en la desembocadura del Weser, sufrió otro choque, esta vez con un buque motorizado liberiano. Tras 80 años de servicio, el faro fue desmantelado.

De faro a velero

Tras la propuesta de los capitanes Manfred Hövener, entonces profesor de la Hochschule Bremerhaven, y Hans Freiherr von Stackelberg, antiguo comandante del “Gorch Fock”, la fundación alemana Deutsche Stiftung Sail Training (DSST) adquirió el buque para convertirlo en una bergantín a tres mastelerías. La estructura del casco, de marco en S, era ideal: fue diseñada para resistir fuertes tormentas mientras permanecía anclado.

El casco verde: homenaje a la naviera Rickmers

Tras la transformación, el barco pasó a ser un buque de entrenamiento juvenil. Se pintó de verde en honor a los famosos veleros de la compañía naviera Rickmers. El 20 de mayo de 1988 recibió su nuevo nombre, Alexander von Humboldt, en honor al naturalista y humanista alemán.

Hasta 2011, el “Alexander von Humboldt”, cariñosamente llamado “Alex” por sus tripulantes, surcó los siete mares como barco de entrenamiento y “velero para jóvenes”. Acumuló más de 360 000 millas náuticas, participó en numerosas regatas y dio la vuelta al Cabo de Hornos en dos ocasiones. En octubre de 2011 se retiró, pues el coste de mantenimiento superaba al de construir una nave nueva. Le sucedió el Alexander von Humboldt II, una bergantín de dimensiones similares, la primera construcción de un velero desde el “Gorch Fock” de 1958. Aunque sus velas ya no son verdes, el casco verde recuerda a su predecesor.

“Alex” como hotel y restaurante

El “Alexander von Humboldt” no terminó en el desguace. En enero de 2012 zarpó hacia el Caribe, donde ofreció cruceros cortos por las aguas de las Bahamas. La iniciativa resultó poco rentable y el nuevo propietario vendió el barco a un empresario de Goslar, que lo transformó en un hotel‑restaurante flotante. Desde el otoño de 2016 está anclado en la Schlachte de Bremen.