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El bosque es la catedral de Dios: el futuro pertenece a los vegetarianos y el sorprendente amor de los nazis por los animales

El vegetarianismo de Hitler y la propaganda nazi

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre si Adolf Hitler siguió una dieta vegetariana estricta o si su supuesto vegetarianismo fue una pieza más de la propaganda de Joseph Goebbels. Algunas teorías apuntan a motivos de salud, otras a la trágica muerte de su sobrina, y otras a razones éticas.

Goebbels describió a Hitler como un firme defensor del vegetarianismo, señalando que el líder consideraba el consumo de carne como señal de decadencia social y que, tras la guerra, pretendía revolucionar la producción alimentaria para que toda la nación se beneficiara de una dieta sin carne.

"El ser humano piensa que solo él posee mente, alma y habla, mientras que el animal no. El hecho de que no lo reconozcamos con nuestros sentidos torpes no prueba que no exista."

En una cena, Hitler comentó a una mujer que había pedido salchichas: "¿De verdad vas a comer el cadáver?" Sin embargo, su médico personal, el Dr. Teodor Morell, le administraba preparaciones de origen animal que supuestamente debían mejorar su salud y prolongar su vida.

Cocina de crisis y solidaridad nacional

En 1933 el NSDAP instó a los alemanes a consumir un guiso único (eintopf) cada primer domingo del mes, como muestra de solidaridad durante la crisis económica. Hitler también promovía estos platos de una sola olla, lo que le permitía aparentar austeridad sin renunciar a sus propios hábitos.

El bosque es la catedral de Dios: el futuro pertenece a los vegetarianos y el sorprendente amor de los nazis por los animales

Según el biógrafo Peter Longerich, el partido vigilaba los hogares y, si detectaba olores de carne, los comisarios del partido obligaban a sus vecinos a preparar el eintopf como acto de presión social.

Los nazis "verdes" y la legislación animal

Antes de llegar al poder, el Partido Nazi ya había iniciado reformas para proteger a los animales. En 1927 el Reichstag propuso medidas contra el sufrimiento animal derivado del sacrificio kosher, y en 1932 se planteó prohibirlo.

En agosto de 1933 Hermann Göring anunció la eliminación de la experimentación animal y amenazó con enviar a los que siguieran tratándolos como objetos a campos de concentración. Ese mismo mes se prohibió la vivisección en Prusia y, en noviembre, el Reich instauró normas que exigían permisos especiales para cualquier experimento con animales.

La catedral de Dios: protección de animales domésticos y silvestres

Caballos, perros, gatos y monos recibieron una protección especial; maltratar a un perro o a un gato podía conllevar hasta dos años de prisión y multas elevadas. La legislación regulaba desde herrar caballos hasta la eutanasia de mascotas enfermas.

En 1936 se extendió la protección a crustáceos: los restaurantes debían dejar de arrojar cangrejos y langostas a agua hirviendo. También se prohibió la producción de foie gras.

El cambio en la ley de caza de marzo de 1935 estableció que el verdadero cazador debía preocuparse por el bienestar de los animales salvajes, alimentarlos y protegerlos. Göring, que describía al bosque como "la catedral de Dios", impulsó la creación de reservas naturales y programas de cría que devolvieron al alce y al bisonte a los bosques alemanes.

El bosque es la catedral de Dios: el futuro pertenece a los vegetarianos y el sorprendente amor de los nazis por los animales

El historiador Ian Kershaw señala que, paradójicamente, los nazis introdujeron algunas de las leyes de protección animal más avanzadas de su época, prohibiendo la caza de zorros con perros y limitando el sufrimiento innecesario.

Amor (solo) por los animales

La contradicción entre la protección animal y la brutalidad contra los seres humanos se resolvía, para los nazis, mediante una visión ideológica que asignaba diferentes roles a distintas especies. Los animales podían ser símbolos de fuerza (el lobo, el león), enemigos (el cerdo) o simples recursos.

Hitler conservó a su pastor alemán Blondi, que dormía a su lado, y Göring mantuvo leones jóvenes como mascotas. Goebbels también tenía un perro al que adoraba, aunque su traslado a Italia en 1942 provocó una fuerte reacción del Führer.

El bosque es la catedral de Dios: el futuro pertenece a los vegetarianos y el sorprendente amor de los nazis por los animales

Se cree que el apego de Hitler a los animales influyó en su restricción del consumo de carne.

Los perros de guerra

Heinrich Himmler instruyó el uso de perros entrenados para atacar a los prisioneros; creía que un perro bien adiestrado valía dos guardias humanos. Se estima que decenas de miles de perros sirvieron en los campos del Tercer Reich, bajo la supervisión de entrenadores como Paul Henss.

Los testimonios de sobrevivientes confirman que los caninos se utilizaban para aterrorizar a los internos, no para mantener el orden. Otto Moll, conocido como "Cíclope", liberó a su pastor alemán contra prisioneras judías en Auschwitz. La perra de Hitler, Blondi, recibió una cápsula de cianuro antes del suicidio del Führer; sus cachorros fueron fusilados poco después.

Bibliografía

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