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Homo longi, el Hombre Dragón: la rama perdida de la evolución humana

Un artículo reciente de la revista "The Innovation" afirma que, hace casi 150 000 años, la Tierra no estaba habitada solo por Homo sapiens y neandertales, sino también por una tercera rama evolutiva del género Homo. ¿De dónde surge esta hipótesis? Retrocedamos en el tiempo.

En 1933, un obrero de puentes de la ciudad de Harbin halló un cráneo inusual. En lugar de entregarlo a las autoridades japonesas, que entonces ocupaban el noreste de China, lo ocultó en un pozo y guardó el secreto durante décadas, probablemente por temor a represalias.

Poco antes de fallecer en 2018, el trabajador reveló la ubicación del cráneo. Sus familiares excavaron el pozo indicado, recuperaron el fósil y lo donaron al Museo de Geociencias de la Universidad GEO de Hebei, donde los científicos constataron que estaba extraordinariamente bien conservado.

El Hombre Dragón

En junio de este año, investigadores anunciaron que el cráneo fosilizado, con una antigüedad mínima de 140 000 años, pertenece a una nueva especie humana denominada Homo longi. En honor a la zona donde se encontró, le apodaron “el Hombre Dragón”.

El cráneo corresponde a un individuo adulto con un cerebro de gran tamaño, prominentes arcos superciliares, ojos hundidos y una nariz bulbosa. Se estima que formaba parte de una pequeña comunidad y que tenía alrededor de 50 años al momento de su muerte.

Homo longi, el Hombre Dragón: la rama perdida de la evolución humana

Vista actual del sitio donde se descubrió el cráneo del Hombre Dragón.

Los científicos consideran que Homo longi es una especie humana extinta muy cercana a la nuestra, posiblemente incluso más que los neandertales. De confirmarse, este hallazgo modificaría la visión tradicional sobre el origen de Homo sapiens, que hasta ahora se ha basado en fósiles y en el análisis del ADN antiguo.

Para determinar si Homo longi encaja en el árbol genealógico humano, los investigadores compararon su anatomía con la de 54 fósiles de homínidos y descubrieron que pertenece a la misma línea que el hombre de la cueva Denisova.

¿Se trata de un descubrimiento revolucionario o de un error monumental? Sólo el tiempo lo dirá.