¿Podían existir símbolos sexuales en la URSS?
En la Unión Soviética, donde el sexo era un tema casi tabú, surgió una verdadera diosa del cine que hizo suspirar a todo el sexo masculino. Tras su debut, incluso Stalin se acercó a ella y le prometió concederle cualquier deseo.
Lyubov Orlova, la eterna jovencita
Lyubov Orlova nunca quiso admitir su edad. Siempre declaraba que jamás pasaría de los treinta y nueve años. Para mantener esa ilusión fue la primera actriz soviética en someterse a cirugía estética.
En sus fotos se percibe una mujer seria y madura, de rostro algo ancho, comparada con Marlene Dietrich, lo que la convirtió en un fenómeno de público. Sus colegas, sin embargo, la odiaban; la actriz Faina Ranevskaya llegó a decir que cuando Orlova cantaba "sonaba como si alguien estuviera orinando en un cubo vacío".
Chistes helados

Lyubov, nacida en 1902, envejeció prematuramente. Antes de los 30 años ya se la filmaba con medias de compresión para ocultar arrugas, una especie de Photoshop de la época.
La moda soviética de los años 30 y 40, con chaquetas cuadradas y hombreras anchas, también contribuía a que su silueta pareciera sin forma. Medía 158 cm y su cintura era de 43 cm, comparada con Marilyn Monroe (91‑58‑91 cm y 165 cm).
Se dice que Stalin, en una fiesta, bromeó diciendo que la estrella estaba demasiado delgada y que su marido debería ser fusilado por descuidarla. En la URSS, esas bromas podían ser mortales.
El deseo de muchas mujeres soviéticas de imitar su figura fue tan intenso que los psiquiatras acuñaron el término "síndrome de Orlova".

El síndrome incluía dietas restrictivas (sin pan ni grasa) y la extraña costumbre de presentarse como la hermana de la estrella.
Una aristócrata disfrazada de proletaria
Orlova provenía de una familia aristocrática, descendiente de los Orlov, cercanos a la corte de Catalina la Grande, e incluso pariente de León Tolstói. Sin embargo, su biografía oficial afirmaba que era de origen obrero, versión que se mantuvo durante décadas.
Cuando caminaba por Moscú, los transeúntes la miraban y los hombres le quitaban el sombrero. Siempre tuvo que ocultar sus raíces nobles.
Talento y persecución
Desde niña mostró talento: sabía varios idiomas, cantaba, bailaba, montaba a caballo, esgrimía y tocaba el piano. El gran barítono Feodor Chaliapin predijo que tendría una carrera actoral.
La Revolución de Octubre no era amable con personas de su clase.
De joven fue enviada al campo a vivir con su tía, donde aprendió a ordeñar vacas, habilidad que utilizó en su primera película de éxito "El Mundo se Ríe" (1934), interpretando a una lechera.
Vida amorosa y carrera
Su primer marido, el funcionario Andrei Bierzin, fue enviado a un gulag. Orlova, sin embargo, eligió seguir su carrera y se casó con el director Grigori Aleksandrov, quien la llevó a la fama con películas que complacían a Stalin y al escritor Maxim Gorki.
Se conocieron cuando Aleksandrov la vio en un teatro musical y, tras una cena en casa de un amigo, Orlova obtuvo el papel en "El Mundo se Ríe". La relación, aunque inicialmente profesional, se convirtió en romance a pesar de que Aleksandrov ya tenía esposa e hijo.
Juntos crearon éxitos como "Volga‑Volga" (1938), "El Circo" (1936) y "Primavera" (1947). Tras la Segunda Guerra Mundial, el deshielo de Jruschov cambió los gustos del público y la carrera de Orlova decayó. Su última película, el revue "Souvenir Ruso" (1960), fue un fracaso.
Orlova murió de cáncer en 1975. En sus últimas palabras dijo: "No le temo a la muerte; estoy harta de vivir".
Fuentes
- A. Chort, "Lyubov Orlova" (2007).
- A. W. Romanov, "Lyubov Orlova en discusión" (1987).
- Documental "Tres amores de Orlova" (Dmitri Grachev, 2005).