Introducción
Algunos describen a Aldona Anna como una joven sin seriedad, más interesada en los juegos y la música que en los asuntos del trono. Otros la tachaban de falsa cristiana y de hija de un traidor. ¿Quién fue realmente? ¿Cómo se concretó su boda con Casimiro el Grande?
El contexto polaco
Władysław Łokietek se encontraba acorralado entre dos poderosos vecinos: los checos, que no reconocían su autoridad ni sus derechos al trono, y los Caballeros Teutónicos, que acababan de ocupar Gdańsk y amenazaban otras fronteras. Necesitaba un aliado fuerte que cambiara la partida y protegiera a Polonia de una guerra devastadora.

Su primer aliado fue el rey húngaro Carlos I, pero éste sólo ofrecía mediación diplomática. Hungría mantenía buenas relaciones con los Caballeros Teutónicos y estaba aliada con la dinastía luxemburguesa. Por ello, Łokietek buscó una alianza más arriesgada.
Un aliado inesperado
En 1325, para sorpresa e indignación del mundo cristiano, firmó un pacto con Gediminas, el gran duque de Lituania, considerado el artífice del poder lituano. Gediminas gobernaba un territorio que abarcaba la actual Lituania y dos tercios de Bielorrusia, había unido a la nobleza lituana, aceptado ideas progresistas y, aunque aún pagano, había invitado a monjes a su corte y contemplado el bautismo bajo el rito romano.

Łokietek vio en él al socio ideal. Ignoró las críticas de que aliarse con un pagano lo pondría bajo el escrutinio europeo. Esperaba que Lituania pusiera fin a sus incursiones en Mazovia y Polonia, que se convirtiera rápidamente al catolicismo y que asegurara el flanco oriental del estado Piast contra los Caballeros Teutónicos.
El matrimonio
El acuerdo se selló de la forma típica medieval: el heredero polaco de quince años, Casimiro, fue comprometido con una de las al menos seis hijas de Gediminas, conocida en fuentes tardías como Aldona, nombre pagano que después adoptaría como Anna.
Del bautismo al enlace
Casimiro era un joven al que le gustaba la diversión y poco le importaban los estudios; su salud frágil lo hacía consentido por sus padres. Sobre Aldona se comenta que «estaba tan entregada a los bailes y las fiestas que dondequiera que iba, la seguían cantores, arpas, tambores y flautas, para escándalo de muchos».
Aldona llegó a Cracovia en la primavera de 1325. Según el Anuario Traska, fue bautizada el 30 de abril; Jan Długosz menciona una fecha en junio. El bautismo era condición esencial del pacto: la boda entre un futuro rey cristiano y una pagana era impensable.

Algunas fuentes afirman que, en lugar de oro o plata, Aldona trajo a Polonia prisioneros de guerra lituanos capturados por su padre durante años, estimados en 24 000. Solo una fuente tardía menciona esta masiva amnistía, pero el historiador Andrzej Marzec la considera relativamente fiable.
La boda
El enlace tuvo lugar el 16 de octubre del mismo año, tras unos meses de retraso cuya causa se desconoce. Posibles motivos: la juventud de la novia, la organización de la corte o la entrega de los prisioneros. También se pensó que la futura reina debía aprender el idioma polaco, las costumbres locales y la fe cristiana recién adoptada. Jan Długosz señala que el obispo cracoviano Nanker se encargó de esas lecciones.
Según el experto Jan Tęgowski, Aldona tenía entre 12 y 14 años al llegar a Polonia; Andrzej Marzec la sitúa alrededor de los 15 años, edad similar a la de Casimiro.
Relación con el monarca
Jan Długosz, escrito un siglo después, describe a Aldona Anna como una «mujer honesta» que «vivió en armonía con su esposo y rey». La moral de la época separaba los deberes conyugales de los caprichos amorosos de los reyes, por lo que los escándalos de Casimiro no sorprendieron a la corte.
Se dice que, durante una visita a Hungría, Casimiro pudo haber tenido una aventura con la cortesana Klara Zach, pero Aldona mantuvo su posición sin mayores repercusiones.
Problemas políticos
El apoyo de Gediminas también resultó inestable. En 1324‑1325 el propio duque buscó acercarse a la cristiandad, pero pronto abandonó esos intentos y volvió a la fe de sus ancestros, aunque siguió siendo tolerante con los cristianos. En medio de la guerra, incluso llegó a discutir con Łokietek y regresó a Lituania, sin considerar el conflicto.
El pacto con Lituania dañó la imagen de Polonia en Europa; Łokietek fue tachado de amigo de los paganos y de falso cristiano. La mayoría de las críticas recaían sobre Aldona Anna, cuya posición se volvió insostenible.
El legado
A pesar de su papel estratégico, Aldona Anna no logró asegurar la continuidad dinástica: la unión no produjo herederos. El matrimonio, sin descendencia, quedó como una curiosa página de la política medieval.
Bibliografía seleccionada
- Dąbrowski J., Casimiro el Grande, creador de la Corona del Reino de Polonia, Ossolineum, Cracovia 1964.
- Długopolski E., Władysław Łokietek en el contexto de su época, Universitas, Cracovia 2009.
- Crónicas de Jan Długosz, vol. 9: 1300‑1370, edición Z. Kozłowska‑Budkowa et al., PWN, Varsovia 2009.
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