Fin de la guerra en Europa y la alegría desbordante
El 8 de mayo de 1945, la rendición incondicional de la Alemania nazi provocó una explosión de júbilo en gran parte del continente. Sin embargo, no todos tuvieron motivos para festejar; en algunos lugares la victoria se convirtió en excusa para el saqueo.
En los Países Bajos, la celebración principal tuvo lugar el 5 de mayo, día de la Liberación. Ese mismo día, el general canadiense Charles Foulkes y el comandante de Festung Holland Johannes Blaskowitz firmaron la rendición alemana en el Hotel de Wereld, en Wageningen.
Rendición incondicional de la Alemania nazi
El documento oficial se firmó el 7 de mayo de 1945 a las 02:41 en Reims, Francia, bajo la supervisión del general estadounidense Dwight D. Eisenhower. Lo suscribieron el jefe del Estado Mayor de la Wehrmacht, el general Alfred Jodl, el representante estadounidense General Walter Bedell Smith y el oficial soviético General Ivan Suslov. La capitulación entró en vigor al día siguiente, aunque el alto el fuego comenzó el mismo 7 de mayo.
Discursos de los líderes aliados
Winston Churchill anunció la rendición en una transmisión de radio el 8 de mayo, pero advirtió que la guerra contra Japón continuaba:
«Podemos permitirnos un breve momento de alegría, pero no olvidemos los duros desafíos que aún nos esperan. Japón sigue siendo una amenaza, y debemos seguir luchando por la libertad.»
El presidente estadounidense Harry S. Truman hizo eco del mensaje de Eisenhower, subrayando el alto costo humano del conflicto y la necesidad de mantener la vigilancia hasta la derrota total del eje.
Celebraciones y disturbios en el mundo
En Gran Bretaña, la euforia se tradujo en hogueras y cantos que se prolongaron hasta la madrugada. En otras latitudes, sin embargo, la noticia desencadenó hechos más sombríos.
Los disturbios de Halifax (Canadá)
En Halifax, puerto estratégico del Atlántico, la llegada de más de 9 000 marineros el 7 de mayo desbordó la capacidad de alojamiento y servicios. La falta de alimentos, bebidas y espacio provocó saqueos, incendios a tranvías y vehículos policiales, y numerosos enfrentamientos.
El descontrol se repitió el 8 de mayo cuando desembarcaron otros 9 500 soldados. El saldo fue trágico: tres muertos, 363 arrestos, 654 edificios dañados y pérdidas estimadas en 5 millones de dólares.
Soldados estadounidenses en Okinawa
Mientras Europa celebraba, los soldados estadounidenses estacionados en Okinawa escuchaban la noticia con rostros apagados. Aún estaban inmersos en una de las batallas más sangrientas del Pacífico, cuyo combate continuaría hasta finales de junio.
Palestina bajo mandato británico
En la Palestina controlada por el Reino Unido, la victoria contra el nazismo pasó casi desapercibida. Los conflictos entre comunidades árabe y judía siguieron dominando la agenda local, y la tensión en Jerusalén se mantuvo alta.
Desfiles oficiales en la Unión Soviética y Europa
El 24 de junio de 1945, Moscú recibió un desfile masivo en la Plaza Roja, con 40 000 soldados del Ejército Rojo y 1 850 vehículos militares. Fue el mayor desfile de la historia de la plaza, encabezado por los mariscales Zhukov y Rokossovsky.
El 21 de julio, los británicos organizaron un desfile en Berlín y, posteriormente, se propuso una marcha conjunta de los cuatro vencedores (URSS, EE. UU., Reino Unido y Francia). Aproximadamente 5 000 soldados, entre ellos 2 000 soviéticos, participaron, mostrando por primera vez los tan temidos tanques IS‑3.
La ausencia de Eisenhower y Montgomery en este evento se interpretó como una primera señal de la creciente tensión que desembocaría en la Guerra Fría.
Desfile de la victoria en Londres (1946)
El 8 de junio de 1946, Londres acogió una gran parada de las fuerzas aliadas. Solo la Unión Soviética, Yugoslavia y Polonia no enviaron delegaciones, aunque la ausencia polaca se debió a problemas logísticos de último momento.
Inspiración
La galería se inspiró en el libro de Nicholas Best, Five Days That Shook the World (Horizon, 2016).