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Los 5 gobernantes medievales más insanos

El emperador devora a sus sirvientes, un rey asegura estar hecho de cristal y el papa brinda con el diablo. Megalómanos, paranoicos, asesinos y caníbales: así fueron algunos de los soberanos que gobernaron Europa en la Edad Media.

En aquella época no existían diagnósticos como trastorno de personalidad antisocial, trastorno bipolar o esquizofrenia, pero eso no implica que los síntomas no aparecieran. Cuando la enfermedad mental recaía sobre un monarca, sus alucinaciones y delirios tenían consecuencias reales para miles de súbditos.

Con los cinco gobernantes que presentamos a continuación no se puede llegar a un diagnóstico 100 % fiable, pero una cosa es segura: ninguno de ellos era "normal".

5. Ricardo II de Plantagenet, rey de Inglaterra

De niño casi pierde la corona durante la revuelta popular de Wat Tyler. El joven, débil e indeciso, comenzó a compensar sus complejos oprimiendo a sus rivales políticos y disfrutando de los fastuosos rituales de la corte. Se volvió un déspota convencido de que su autoridad era divina e inapelable, al punto de evitar mirarle a los ojos.

Los 5 gobernantes medievales más insanos

Su salud mental empeoró tras la muerte de su esposa, Ana de Bohemia (bisnieta de Casimiro el Grande), en 1394. Alternaba períodos de apatía, depresión y agresividad. En una ocasión, tras perder el funeral de Ana, golpeó a un clérigo en la iglesia y lo encerró. Además, sufría alucinaciones.

Algunos historiadores lo catalogan como un neurótico narcisista; otros sospechan esquizofrenia, ya que presentaba megalomanía, paranoia, apatía y alucinaciones.

4. Juan XII, papa

Su nombre real era Octaviano. Hijo de Alberico II de Roma y sobrino del papa Juan XI, fue elegido pontífice a los dieciocho años, en medio de la famosa "pornocracia" romana, cuando la ciudad estaba dominada por las intrigas de amantes del papa.

La abuela de Octaviano, Marozia, era una de las figuras clave de esa época, influyendo en la sucesión papal.

Durante su pontificado, el Palacio Laterano se comparó con un burdel. En orgías bebía "la salud del diablo" y, jugando a los dados, invocaba a los dioses paganos. Incluso se negó a hacer la señal de la cruz.

Los 5 gobernantes medievales más insanos

En 963 el sinodo lo destituyó, aunque recuperó el poder unas semanas después y continuó asesinando o excomulgando a sus opositores. Murió, según crónicas, durante un encuentro sexual con una mujer casada, cuando el marido la descubrió. La veracidad de este relato es discutible.

3. Enrique VI de Lancaster, rey de Inglaterra

Joven de 24 años, se mostró repugnante ante la visión de una princesa francesa que sería su futura esposa, llegando a despreciar los escotes femeninos. Era considerado muy piadoso, casi santo, pero también se rumoraba que estaba fuera de sí.

En 1453, tras la derrota en la batalla de Castillon (última del Cien Años), sufrió un ataque de pánico que le dejó sin facultades mentales durante dieciocho meses: alucinaciones, estupor y falta de reconocimiento de personas.

Los historiadores discuten si padecía porfiria heredada de su abuelo inglés, esquizofrenia de la línea materna francesa (incluido Carlos VI) o alguna otra dolencia. Sea cual sea, su incapacidad para gobernar provocó que otros ejercieran el poder.

Al recuperarse, la Guerra de las Dos Rosas ya había estallado (1455). Enrique pasó sus últimos años recluido, y se dice que murió más por depresión que por enemigos.

2. Justiniano II, emperador bizantino

Flavio Justiniano, sobrino del famoso Justiniano I, ascendió al trono con el apoyo de la corte y su matrimonio con Sofía, sobrina de la influyente emperatriz Teodora.

Los 5 gobernantes medievales más insanos

Después de la derrota bizantina en Siria en 573, su salud mental colapsó. Ya había tomado decisiones extrañas, como ordenar a sus cortesanos que golpearan a su yerno.

En un episodio, intentó lanzarse por la ventana del palacio; Sofía ordenó asegurarla. Luego hizo rodar el trono sobre ruedas por los pasillos, atacando y mordiendo a los sirvientes que encontraba, llegando a devorar a dos de ellos. Para calmar su furia, le hacían sonar música de órgano durante horas.

Ante la imposibilidad de controlarlo, Sofía tomó el poder, apoyada por su vínculo con Teodora, y gobernó junto al general Tiberio. Justiniano II abdicó en 578 y murió poco después.

1. Carlos VI, rey de Francia

Durante una expedición a Bretaña en 1392, un caballero golpeó accidentalmente el casco de un soldado. Carlos, creyendo que era una conspiración, gritó: "¡Traición! ¡Quieren entregarme a mis enemigos!" y lanzó su espada contra sus propios hombres, matando a cuatro antes de ser detenido.

Los 5 gobernantes medievales más insanos

El rey también desarrolló una extraña creencia de que su cuerpo estaba hecho de cristal; se rodeó de almohadas y prohibió que lo tocaran. En episodios posteriores perdió la memoria, se negaba a bañarse o cambiarse, y los médicos, sin éxito, recurrieron a exorcismos y perforaciones craneales.

Los 5 gobernantes medievales más insanos

Su incapacidad para gobernar desencadenó una lucha entre su hermano Luis y el duque de Borgoña. Tras el asesinato de Luis en 1407, estalló la Guerra de los Cien Años, y la enfermedad del rey contribuyó al colapso del reino.

En sus últimos años intentó negociar una paz vergonzosa con Inglaterra y nombró heredero al rey inglés, pero el pueblo francés eligió a Carlos VII, quien, con la ayuda de Juana de Arco, expulsó a los ingleses.