El libro “Girls on Wings” de Anna Rudnicka‑Litwinek narra la historia de once mujeres extraordinarias que, contra todo pronóstico, decidieron seguir sus sueños y… crecer sus propias alas.
El 12 de noviembre de 2020 la editorial Znak Horyzont publicó "Girls on Wings: Polish aviators who conquered the sky" de Anna Rudnicka‑Litwinek. Es una obra singular, escrita durante veinte años y fruto de la gran pasión de la autora.
Se trata de la crónica de once mujeres excepcionales que, al mismo nivel que sus colegas masculinos, ganaron y siguen conquistando los cielos. El libro muestra su lucha contra los estereotipos y la reticencia humana en la búsqueda de la libertad y los sueños, y evidencia que la aviación no es una profesión exclusivamente masculina.
Hoy, cuando la mayor parte del orgullo por el uniforme de aviador recae en los hombres, estas pioneras demuestran que, lejos de los clichés, también pueden lucirlo con autoridad. Esa es la historia de las chicas que se hicieron alas.
Girls on Wings está dividido en dos partes: histórica y contemporánea. La primera introduce al lector en los inicios de la aviación y sus pioneros, basándose en una rigurosa investigación de archivos. En esa época los hombres solían escribir diarios donde apenas se encontraban breves menciones a las aviadoras; las mujeres, en cambio, raramente dejaron constancia escrita de sus hazañas, lo que resulta una lamentable pérdida de testimonios que merecen ser conocidos.
La segunda parte se sustenta en entrevistas con aviadoras vivas. El relato cambia a primera persona, adquiriendo un tono mucho más íntimo y personal.
Rompiendo el techo de vidrio
Anna Rudnicka‑Litwinek presenta de forma exhaustiva las biografías de estas once mujeres extraordinarias. Conocemos sus infancias y adolescencias, cuando la idea de volar ya latía en sus corazones, y las acompañamos a lo largo de los años para observar cómo esa pasión se transformó en un modo de vida.
Aunque en la década de 1920 la comunidad aeronáutica no estaba tan sesgada contra el sexo femenino, las primeras mujeres tuvieron que romper el techo de vidrio para alcanzar los mismos puestos que los hombres. La situación se complicó aún más durante la guerra, cuando nuestras aviadoras deseaban combatir tanto como sus homólogos masculinos. Además de los prejuicios militares, tenían que enfrentarse a problemas tan cotidianos como la falta de instalaciones sanitarias o camas adecuadas.
El libro relata, entre otras cosas, las experiencias de polacas que sirvieron en la ATA (Air Transport Auxiliary) junto a figuras como Lettice Curtis, Jenny Broad, Wendy Sale Barker, Gabrielle Patterson y Pauline Gower (en la foto).
Muchas de estas valientes mujeres, pese a los obstáculos, pilotaron aviones polacos y extranjeros y realizaron hazañas memorables. Formaron parte, entre otras, de la ATA británica, una organización paramilitar de la Segunda Guerra Mundial encargada de trasladar aeronaves entre aeropuertos, fábricas y plantas de reparación, así como de su mantenimiento técnico.
Algunos podrían pensar que un libro de aviación resulta denso por los nombres y datos técnicos de aviones, planeadores y paracaídas. Nada más lejos de la realidad: cualquier lector, aunque le resulten desconocidos términos como RWD‑5, Consolidated B‑24 Liberator o SZD‑10 Czapla, encontrará fácilmente su lugar en las historias narradas. Además, la obra está ilustrada con numerosas fotos de archivo y recortes de prensa que permiten al lector mirar directamente a los ojos de estas mujeres extraordinarias.
Una historia inconclusa
¿Qué ofrece "Girls on Wings"? Relatos fascinantes de la vida de mujeres fuertes y excepcionales, recuerdos familiares de la guerra y la batalla contra los prejuicios que sostienen que "la aviación es cosa de chicos".
Conoceremos a Karolina Iwaszkiewicz, la primera piloto polaca; a Hanna Henneberg, la primera piloto de Varsovia; a Anna Jeska, Jadwiga Piłsudska y Stefania Wojtulanis, tres valientes aviadoras de la contienda. También acompañaremos a la teniente coronel Zofia Dziewiszek‑Andrychowska, que conquistó los cielos con uniforme militar, entre muchas otras. Los protagonistas del libro de Rudnicka‑Litwinek deben ser vistos como modelos a seguir para mujeres seguras de sí mismas y determinadas, que saben lo que quieren y luchan por alcanzarlo.
El final del libro deja una sensación de falta: la obra concluye con la última entrevista, sin ofrecer un epílogo o una reflexión final del autor, ni siquiera una pista de una posible continuación del proyecto.