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La mentira milenaria: ¡Boleslao el Valiente nunca existió!

Grande, fuerte y piadoso. Los sobrenombres de los monarcas medievales, sobre todo los que llevan la etiqueta de grandeza, pueden resultar monótonos. En medio de esa rutina destaca Boleslao el Valiente, aunque, en realidad, no debería. Ese apodo es, en esencia, una invención.

Durante décadas los historiadores han debatido si el tercer rey de Polonia debe llamarse "Valiente" o "Szczodry". Sin embargo, ese dilema palidece frente a la cuestión del sobrenombre del creador del imperio Piast. Desde hace varios siglos se le conoce universalmente como "Chrobry"; al oírlo, todos identifican al primer monarca coronado de Polonia, que reinó entre 992 y 1025.

A primera vista, el término "Chrobry" parece derivar de una fuente fiable: aparece en la forma latina "Chrabri" en la Gesta Principum Polonorum, la primera crónica polaca escrita por el monje conocido como Gallus Anónimo. Además, se halló un epitafio en el segundo verso, supuestamente colocado en la tumba del rey poco después de su muerte. El problema es que ni la crónica ni el epitafio, al menos en los pasajes relevantes, son auténticos.

La mentira milenaria: ¡Boleslao el Valiente nunca existió!

¿Qué Boleslao? ¿Valiente, grande, maravilloso?

¿Crónica falsificada de Gallus Anónimo?

En el cuerpo del texto, Gallus Anónimo se refiere sistemáticamente a Boleslao como "Magnus", es decir, Boleslao el Grande. Solo una vez lo llama "Gloriosus", traducido como "el Magnífico", al describir su fallecimiento. El sobrenombre "Chrobry" aparece únicamente como título de uno de los capítulos del primer libro, y es casi seguro que ese encabezado fue añadido por un copista posterior, no por Gallus.

Esta conclusión la respalda el comentario del editor de la crónica, Karol Maleczyński, quien en 1952 señaló que en uno de los manuscritos de la Gesta – el llamado manuscrito de Sędziwoj z Czechło – el epíteto "Chrobry" no figura en absoluto.

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¿Un fragmento de epitafio que nunca existió?

El supuesto epitafio colocado en la tumba del monarca declaraba explícitamente: "Fuiste llamado Valiente". La profesora Brygida Kürbis, que analizó este texto, opinó que ese verso resulta metrícamente forzado y parece una adición tardía, quizá vinculada a una remodelación de la sepultura.

El otro cronista polaco, Wincenty Kadłubek, nunca menciona el nombre "Chrobry". Resulta difícil explicar esta omisión si el apodo fuera de uso corriente. Según el profesor Przemysław Wiszewski, la solución es simple: no existía tal sobrenombre. Apareció por primera vez en la Kronika Wielkopolska, escrita casi tres siglos después de la muerte de Boleslao. Fue a partir de ahí, alrededor del 1300, que el epíteto comenzó a filtrarse en otras fuentes, influyendo en copias tardías de la crónica de Gallus Anónimo y en el supuesto epitafio.

La mentira milenaria: ¡Boleslao el Valiente nunca existió!

Piotr Michałowski, "La entrada del Valiente a Kiev" (c. 1837).

¿Boleslao el Grande o el Magnífico?

En la corte Piast, el respetado antepasado era llamado "Boleslao el Grande" durante casi toda la Edad Media. En el ámbito eclesiástico, según Wiszewski en Domus Bolezlai. En busca de la tradición dinástica Piast, el rey probablemente se denominaba "el Magnífico" ("Gloriosus"). Ese parece haber sido también el epíteto original del epitafio. Si se sustituye "Fuiste llamado Valiente" por "Fuiste llamado Grande", el texto latino adquiere una coherencia impecable.

¿Qué nos lleva a preguntar ahora? Quizá sea momento de revisar los manuales de historia.