La doctrina de defensa de Israel
Desde su fundación en 1948, el primer ministro David Ben Gurión sostuvo que el joven Estado judío debía contar con armas modernas, una inteligencia de primer nivel y una alianza firme con una potencia mundial. Esa potencia resultó ser Estados Unidos, que ha garantizado apoyo militar y tecnológico, como la adquisición del caza F-35 Lightning II, el primero fuera de EE. UU. en operar este avión en combate (2018).
El Mossad: arma secreta de Israel
Con el aliado americano lejos y limitado ante amenazas como el terrorismo islámico o la desinformación rusa, Israel confía principalmente en su propia fuerza. Su doctrina se basa en la superioridad tecnológica, fuerzas armadas bien entrenadas y una inteligencia globalmente activa: el Mossad, cuyo nombre completo es “Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales”.
Shavit Sabatai, ex director del Mossad (1989‑1996), relató en su libro Yo fui jefe del Mossad. Un juego por la seguridad de Israel numerosos detalles operativos. Ingresó a la Marina israelí, pasó por los servicios de seguridad y, en 1964, se incorporó al Mossad, ascendiendo hasta liderar la agencia durante una época de gran agitación mundial: la caída del bloque soviético y el fin de la Guerra Fría.
Según Sabatai, hasta 1990 el mundo era más estable gracias al equilibrio de poder entre capitalismo y socialismo, respaldado por la amenaza nuclear de destrucción mutua asegurada.
Del bipolar al multipolar
El colapso del bloque soviético transformó el orden mundial en un escenario multipolar, favoreciendo la aparición de organizaciones terroristas bien estructuradas y apoyadas por regímenes autoritarios como Irán o Corea del Norte. Además, el vacío ideológico dio paso al auge de grupos religiosos radicales, sobre todo en países islámicos.
El terrorismo islámico como prioridad
El Mossad ha enfocado sus operaciones en combatir el terrorismo radical islámico, una amenaza que trasciende fronteras y afecta a Estados Unidos, Europa, Rusia, China, India, Indonesia, Australia, Egipto y muchos otros. Sabatai escribe que esta lucha requiere una respuesta constante y de largo plazo, lo que ha propiciado coaliciones de inteligencia antes impensables, como la colaboración entre Mossad y agencias rusas o chinas.
El F-35 Lightning II, adquirido antes que cualquier otro país fuera de EE. UU., se convirtió en una pieza clave del poder aéreo israelí.
Irán, la mayor amenaza nuclear
Para Sabatai, Irán representa el riesgo más grave para Israel y para la estabilidad mundial. Un programa nuclear iraní activo podría desestabilizar el Golfo Pérsico y desencadenar una carrera armamentista nuclear que involucrara a China, Corea del Norte u otros estados.
El Mossad ha perseguido ese objetivo mediante medidas “blandas” (presión diplomática, sanciones y reclutamiento de científicos) y medidas “duras” (secuestros y, cuando lo ha considerado necesario, asesinatos). Operaciones como la eliminación de varios físicos nucleares iraníes son atribuibles a unidades especiales del Mossad, conocidas como “combatientes”.
Igualdad de género en el Mossad
Sabatai destaca que, desde sus inicios, el Mossad ha integrado a mujeres en todos los niveles operativos, incluidas posiciones de mando y planificación de misiones, rompiendo barreras de género tradicionales en la seguridad nacional.
Bibliografía
- S. Sabatai, Yo fui jefe del Mossad. Un juego por la seguridad de Israel, Editorial Dolnośląskie, 2020.
- S. Huntington, El choque de civilizaciones y la nueva forma del orden mundial, Zysk i S‑ka, 2018.