El cronista Wincenty Kadłubek describe una victoria épica en Psie Pole, pero ¿hubo realmente una batalla?
«Al alba, hombres ligeros avanzan desde ambos flancos, diferentes en número y valor…» escribe Kadłubek sobre la llamada batalla de Psie Pole. Sin embargo, la existencia de ese enfrentamiento es objeto de debate entre los historiadores.
¿De qué guerra se trata?
El Sacro Imperio Romano Germánico no aceptaba la autonomía del estado piastiano. Sólo durante el corto reinado de Otón III se observó una política más conciliadora. En general, el Imperio prefería que sus fronteras orientales estuvieran bajo un vasallo que sirviera de contrapeso frente a Bohemia y Hungría.
Los monarcas alemanes, ante la escasa rentabilidad de las guerras, optaron mayormente por la diplomacia. No fue hasta el verano de 1109 que el rey Enrique V consideró necesaria una acción militar contra Polonia.
El príncipe piastiano Boleslao III, que gobernaba de forma independiente desde 1107, se había convertido en un serio problema para el Imperio.
Las razones de la invasión siguen siendo discutidas. Enrique V estaba inmerso en la disputa de investidura con el papado y necesitaba consolidar su autoridad interna, mientras que los nobles orientales del Imperio mostraban mayor interés por la región que sus homólogos occidentales.
Boleslao, un príncipe rebelde
Boleslao III intensificó sus acciones para someter a Pomerania, reforzó sus relaciones con Hungría y Rusia y apoyó al papado contra el emperador. Todo ello amenazaba la supremacía feudal del Imperio.
Ante esta situación, Enrique V buscó una excusa para frenar al príncipe polaco, descrito por Galo Anónimo como “sediento de fama caballeresca”.
La gran expedición
En otoño de 1108 el exiliado príncipe Zbigniew, derrotado en la guerra civil fratricida, solicitó ayuda a Enrique V. El rey vio una oportunidad para debilitar a Boleslao y, a principios de agosto de 1109, lanzó una gran expedición desde Erfurt.
Según los cronistas, Enrique movilizó hasta 10 000 caballeros germánicos, a los que se sumarían varios miles de checos, aunque estos llegaron demasiado tarde, en septiembre, cerca de Głogów.
Desilusión en Głogów
El ejército germánico encontró una defensa preparada y fortalezas prácticamente inexpugnables. El asedio de Głogów, iniciado el 24 de agosto, resultó en graves pérdidas para los invasores y obligó a Enrique a abandonar la ciudad y avanzar hacia la Oder, rumbo a Wrocław.
La marcha hacia Wrocław
Boleslao, con apenas 3‑4 000 caballeros, empleó guerrilla y emboscadas en bosques y pantanos, dificultando la marcha del ejército germano‑checo. Tras varios intentos fallidos de asedio, Enrique ofreció a Boleslao 300 multas como tributo para detener los hostilidades, propuesta que el príncipe rechazó rotundamente.
¿Una gran batalla?
Según Kadłubek, la confrontación final tendría lugar en un lugar no especificado, donde los «Ślężanie» (caballeros de Silesia) atacarían la retaguardia del ejército de Enrique, creando confusión y anulando su ventaja numérica.
«Cuando caen, otros acuden a socorrerlos y también caen…» – crónica de Kadłubek sobre la supuesta maniobra de los Ślężanie.
El relato continúa con la imagen de una lluvia de flechas, la masacre del enemigo y la aparición de una horda de perros que devoraban los cuerpos, de ahí el nombre de “Campo del Perro” (Psie Pole).
El mito desmantelado
Esta descripción colorida influyó en la conciencia histórica polaca durante siglos, especialmente en períodos de conflicto germano‑polaco y bajo la propaganda de la República Popular de Polonia. No obstante, numerosos indicios sugieren que la batalla fue mucho menor o incluso inexistente.
El historiador Karol Olejnik señala que Boleslao empleó tácticas de emboscada y hostigamiento, sin llegar a una batalla campal. Algunos investigadores admiten la existencia de escaramuzas victorias, pero no la masiva confrontación descrita por Kadłubek.
Cuestiones de fiabilidad
El cronista Kadłubek escribió casi un siglo después de los hechos, incorporando tradiciones locales y posibles confabulaciones. Curiosamente, Galo Anónimo, que narra la guerra con Enrique V, no menciona la batalla en absoluto, y los documentos alemanes de la época permanecen mudos.
El origen del nombre “Psie Pole” también es debatido: podría referirse a un recinto de perros reales o a una metáfora de la baja calidad de la tierra circundante.
Bibliografía
- Gall Anónimo, Crónica Polaca, ed. R. Grodecki, Wrocław 2003.
- Crónica de Cosmas de los Checos, ed. M. Wojciechowska, Wrocław 2006.
- Wincenty Kadłubek, Crónica Polaca, ed. B. Kürbis, Wrocław 2003.
- K. Olejnik, Głogów 1109, Varsovia 1999.
- M. Samp, El objetivo estratégico del rey Enrique V en la lucha contra Polonia en 1109, Colloquium 2018, No. 3.
- M. Samp, De Głogów a Wrocław – esquema de las operaciones militares de la fase final del conflicto polaco‑alemán de 1109, www.infolotnicze.pl (acceso 08/06/2022).
- M. Samp, El estado de defensa de la frontera occidental polaca antes de la guerra polaco‑alemana de 1109, Opolski Quarterly 2018, No. 2/3.