Una infancia marcada por la política
Margarita de Habsburgo nació en 1480 como hija del futuro emperador Maximiliano I y de María de Borgoña, gobernante de los Países Bajos. Desde su nacimiento fue tratada como un activo político; su matrimonio se negociaba antes incluso de que pudiera caminar.
El primer enlace: una boda a los dos años
Cuando Margarita tenía apenas dos años, su madre murió en un accidente ecuestre. Maximiliano, entonces viudo, buscó consolidar la alianza con Francia y, a través del tratado de paz, pactó el matrimonio de su hija con Carlos, duque de Orleans, quien a los trece años se convertiría en Carlos VIII de Francia.
El enlace fue simbólico: la pequeña princesa fue trasladada a la orilla del Sena y criada junto a su futuro esposo. Sin embargo, la unión era frágil; la Iglesia permitía anularla en cualquier momento, lo que dejaba a Margarita vulnerable a los caprichos de la corte francesa.
El matrimonio con Carlos VIII y sus consecuencias
La relación entre Margarita y Carlos estuvo siempre bajo la sombra de la política. Cuando el rey francés decidió casarse con Ana de Bretaña, Margarita quedó atrapada entre dos casas reales. Tras dos años de retención, la princesa volvió a los Países Bajos, pero su regreso no fue definitivo.
Segunda boda: la alianza con España
En 1495, Maximiliano selló una alianza con los Reyes Católicos mediante el matrimonio de su hijo Felipe con Juana de Castilla y, simultáneamente, la unión de Margarita con el hermano de Juana, el infante Juan (Juan de Aragón). La travesía marítima hacia la península ibérica estuvo plagada de tormentas; durante una tempestad en la Bahía de Vizcaya, la joven de dieciséis años escribió un epigrama irónico:
«Aquí yace Margarita, dama sincera,
aunque dos veces casada, muere virgen.»
Juan falleció apenas tres meses después de la boda, dejando a Margarita embarazada de una hija que murió al nacer. La muerte del infante abrió la sucesión española a los Habsburgo, alterando el equilibrio político de Europa.
Tercera unión: el duque de Saboya
Dos años después, Margarita volvió a los Países Bajos y contrajo matrimonio con Filiberto II de Saboya, conocido como "el Bello". La unión fue breve y sin descendencia; tras la muerte de su tercer esposo, la princesa, ya viuda tres veces a los veinticuatro años, rechazó nuevos intentos de casamiento.
Gobernadora de los Países Bajos y último legado
Tras la muerte repentina de su hermano, el rey Carlos V, Margarita asumió la gobernación de los Países Bajos, posición que mantuvo durante más de veinte años, convirtiéndose en una figura influyente en la política europea. Aunque nunca tuvo hijos propios, cuidó de los cuatro hijos de su hermano, ejerciendo una maternidad simbólica.
Su relación amorosa con el noble inglés Carlos Brandon terminó abruptamente cuando él abandonó a Margarita por su hermana, la futura esposa de Enrique VIII.
Margarita falleció a los cincuenta años, inicialmente enterrada en Brujas y, en 1532, trasladada a Brou, junto a su tercer esposo. Su vida, plagada de matrimonios forzados y luchas de poder, ilustra los peligros que enfrentaban las princesas en la Europa renacentista.
Su epitafio irónico sigue resonando como recordatorio de la fragilidad de la vida real frente a los cuentos de hadas.