En la primera mitad del siglo XX la sexualidad estaba rodeada de tabúes, mitos médicos y normas restrictivas. A continuación, presentamos diez datos sorprendentes sobre la vida erótica de nuestros bisabuelos, basados en documentos de la época.
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10. Los médicos vinculaban el deseo sexual con la destrucción del cuerpo
Hasta bien entrado el siglo XX, algunos profesionales de la salud afirmaban que buscar cambios en la vida amorosa podía dañar el organismo. Incluso comparaban cualquier posición sexual distinta al “misional” con la masturbación, considerada la peor plaga de la humanidad. Esta visión tardó alrededor de treinta años en perder fuerza.
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9. El placer oral femenino era visto como perversión
En la época de nuestros bisabuelos, que una mujer disfrutara del sexo oral se consideraba una aberración. Se creía que la mujer era pervertida o incapaz de participar en el acto sexual convencional.
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8. Los primeros vibradores no eran juguetes sexuales
El vibrador inventado por Joseph Mortimer Granville se diseñó inicialmente como un dispositivo de masaje terapéutico. Médicos polacos advertían que su uso en la zona interna del muslo podía irritar excesivamente los órganos reproductores.
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7. Los anticonceptivos femeninos de la época eran mortales
Se empleaban preparados a base de mercurio, como el sublimate, ácido salicílico, ácido fórmico o el lysol, para evitar embarazos. Estos productos eran tan tóxicos que también se utilizaban para limpiar letrinas.
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6. Métodos extraños para comprobar la virginidad
Se creía que la virginidad podía detectarse por el engrosamiento del cuello, el cambio de timbre de la voz o incluso por el aspecto de la orina: la de una virgen sería clara y transparente, mientras que la de una mujer casada se describía como densa y turbia.
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5. Los defensores de la revolución sexual rechazaban los dormitorios compartidos
Durante el periodo de entreguerras, los propulsores de una nueva visión sexual criticaban los dormitorios colectivos, considerándolos restos de costumbres del siglo XIX. Argumentaban que la intimidad solo podía cultivarse si la pareja no compartía constantemente la misma habitación.
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4. Los especialistas advertían contra el sexo diario antes de la II Guerra Mundial
Se aconsejaba no mantener relaciones sexuales todos los días, pues se temía que una vida erótica demasiado exuberante provocara daño neurológico, pérdida de memoria e incluso degeneración cerebral.
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3. La venta de objetos eróticos estaba prohibida en la Polonia de entreguerras
El comercio de cualquier accesorio sexual podía conllevar hasta dos años de prisión. Sin embargo, el mercado clandestino ofrecía una variedad comparable a la de las sex‑shops actuales.
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2. La iniciación sexual de los varones era mucho más precoz
Según estudios realizados poco después de la independencia de Polonia, el 75 % de los jóvenes había tenido su primera relación sexual antes de los 18 años y el 15 % antes de los 14 años.
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1. Se creía que solo los hombres podían disfrutar del sexo
A principios del siglo XX se negaba a las mujeres cualquier tipo de gratificación erótica, relegándolas al único placer reconocido: la maternidad.