Contexto
En septiembre de 1944, el mando alemán intentó aislar a los insurgentes de Varsovia desplegando el regimiento de asalto de la brigada RONA (una unidad colaboracionista rusa) en Truskaw y Sieraków, cerca del bosque de Kampinos.
La planificación del asalto
El grupo de la Armia Krajowa “Kampinos”, bajo el mando del ciego‑operativo Adolf Pilch, alias “Dolina”, decidió atacar esas posiciones. De los 600 voluntarios, Pilch seleccionó a los 80 partisanos mejor armados.
Desarrollo de la acción
El 2 de septiembre, al anochecer, la unidad se desplazó a caballo y a pie hasta Truskaw. Dividió a los combatientes en tres columnas que rodearon el pueblo para atacar desde el lado de Varsovia, donde el enemigo no esperaba la ofensiva.
Alrededor de la 1:00 a.m. se abrió el fuego; los partisanos derribaron las casetas, lanzaron granadas y sorprendieron a los SS, que intentaron huir desnudos o en ropa interior. Según el relato de Władysław Maciejczak “Lwowski”, “los matamos allí, se llevaron unas trescientas maletas… fue nuestra venganza por Varsovia”.

Resultados
El ataque dejó el pueblo en llamas y permitió capturar una ametralladora, varios rifles, dos morteros, municiones y cañones. Las fuentes polacas estiman entre 91 y 250 muertos del bando enemigo; las bajas polacas fueron de 7 a 10 soldados muertos y varios heridos.

Conmemoración
En Truskaw se erigió un monumento que recuerda, entre otros, la victoria del destacamento del teniente Pilch. El suceso quedó registrado en el “Biuletyn Informacyjny” de la insurgencia y se describe en el libro “AK 75. Acciones audaces del Ejército Nacional”.