historia historica

Píldoras de violación en la Polonia anterior a la Segunda Guerra Mundial

Contexto histórico

En la Polonia de entreguerras se sostenía que una mujer dormida o inconsciente no podía ser vulnerada sexualmente. Al mismo tiempo, profesores alemanes advertían a sus alumnos que revisaran siempre la bebida de sus acompañantes para evitar que les administraran sustancias desconocidas.

Primeras normas penales

El Código Penal polaco de 1932 definía como delito el acto sexual cometido contra una persona "total o parcialmente incapaz de comprender el sentido del acto o de dirigir sus actuaciones", incluyendo estados de inconsciencia, intoxicación por alcohol o cualquier otro intoxicante, según explicaba el jurista Wacław Makowski.

Legislaciones anteriores, como la austriaca, ya utilizaban términos como "inconsciencia"; la alemana hablaba de "privación de voluntad" y la rusa de "trastorno de las actividades espirituales".

¿Era necesaria una reforma?

Expertos en sexología defendían la necesidad de normas más claras. Un profesor alemán incluso recordaba en sus conferencias que, al estar con hombres en un restaurante, nunca debía dejar su bebida sin vigilancia por el riesgo de que alguien le añadiera un narcótico.

Píldoras de violación en la Polonia anterior a la Segunda Guerra Mundial

Aunque el término "píldora de violación" no se usaba antes de la guerra, la práctica de incapacitar a mujeres con sustancias estaba muy extendida y los productos se podían adquirir tanto en farmacias alemanas como polacas, o a través de traficantes clandestinos. Los jueces y fiscales, sin embargo, rara vez perseguían estos casos.

Aplicación de la ley en Polonia

Los registros criminales de mediados de los años veinte incluían una categoría titulada "Cooperación con una persona inconsciente, privada de voluntad o enferma mental". En 1924 solo 25 personas fueron condenadas por este delito, casi todas en los distritos judiciales de Varsovia y Lviv, mientras el resto del país mantenía la idea de que una mujer dormida no podía ser agredida.

Tras la reforma de 1932, la situación paradójicamente empeoró. Aunque se introdujo una disposición que parecía cerrar el vacío legal respecto a las agresiones contra víctimas indefensas, el jurista Leon Wachholz alertó que el nuevo artículo era solo una fachada y que los agresores quedaban prácticamente impunes.

Intoxicación insidiosa y casos reales

El patólogo forense Wiktor Grzywa‑Dąbrowski, una autoridad en la materia, describió la "intoxicación insidiosa" como un fenómeno poco creíble. En 1936 afirmó que los casos de supuestas "píldoras de violación" solían ser intentos de engañar a la justicia para justificar conductas ante la familia y la sociedad.

Píldoras de violación en la Polonia anterior a la Segunda Guerra Mundial

Ejemplos documentados incluyen el caso de 1923, cuando el ciudadano de Łódź Michał Andrzejewski drogó a su propia hija de 14 años para violarla. En 1934, en Chorzów, la sirvienta Jadwiga Jonderka fue asfixiada en un sótano por un agresor enmascarado que le aplicó un pañuelo impregnado de ácido, permaneciendo inconsciente durante horas.

Los periódicos de la época, como el "Bulevar de los Siete Centavos", presentaban estas historias con escepticismo, insinuando que las denuncias de intoxicación podrían ser intentos de manipular al poder judicial.