Bombas de profundidad, ráfagas de ametralladoras y una estupidez sin límites. Cinco marineros murieron y dieciséis resultaron heridos. Así terminó el ataque fratricida de unidades aliadas contra el submarino polaco, un episodio que la historia ha olvidado y que nunca ha sido juzgado adecuadamente.
En noviembre de 1941 la Marina Polaca tomó posesión del submarino "S" en la base naval estadounidense de New London. A pesar de una reciente renovación, la nave estaba totalmente desgastada por años de servicio en la flota americana. Según los marinos polacos, el único punto positivo de la "nueva" adquisición era… un refrigerador. El comandante del buque, que recibió el nombre de "Jastrząb" (Halcón), fue el capitán Bolesław Romanowski, futuro as del combate submarino polaco.
Misión rutinaria
En abril de 1942 el ORP Jastrząb recibió su primera tarea de combate: cubrir el convoy PQ‑15, que partía de Reykjavik rumbo a Murmansk. El convoy constaba de 25 buques y estaba protegido por 14 escoltas, dos cruceros pesados británicos y el apoyo de la Flota del Hogar británica y una escuadra estadounidense.
El Jastrząb formaba parte de un grupo de cuatro submarinos aliados cuyo objetivo era avisar sobre la salida de los acorazados alemanes de los fiordos noruegos, entre ellos el "Tirpitz". Su zona de patrulla estaba a unos 200 millas al suroeste de Tromsø.
Condiciones extremas
El submarino zarpó el 25 de abril. La travesía hacia la posición designada se vio dificultada por una tormenta y fuertes nevazones. En el sector de patrulla el clima siguió siendo hostil y el buque sufrió una serie de averías mecánicas, entre ellas la pérdida del propulsor de proa izquierdo, lo que dificultó mantener la profundidad adecuada.
Ante la situación, los oficiales debatieron si regresar a la base. Decidieron permanecer en el área, aunque el buque estaba claramente en condiciones de abortar la misión.
El quinto día, una ola dañó parte de la cubierta y el submarino tuvo que descender a mayor profundidad para evitar más perjuicios. Para seguir vigilando la superficie, el capitán ordenó que el Jastrząb subiera a la profundidad de periscopio cada media hora.
El 2 de mayo, alrededor de las 14:00, la hidroacústica detectó el ruido de hélices en la superficie. Al subir a periscopio, el capitán Romanowski avistó el periscopio de un submarino alemán a apenas 400 m. Sin embargo, una avería en el timón de proa obligó al Jastrząb a sumergirse de nuevo, y el objetivo desapareció.
El ataque amistoso
Las condiciones climáticas también complicaban al convoy, que se vio obligado a desviar su ruta hacia el sur para evitar icebergs. Ese mismo día, el Jastrząb cruzó sin saberlo la zona de vigilancia de los buques aliados, que no habían sido informados de la presencia de un submarino aliado.
Al volver a la profundidad de periscopio, Romanowski vio dos buques: un destructor estadounidense y un minador británico. De repente, el Jastrząb volvió a descender y la hidroacústica captó el típico "ping" del sonar, señal de que estaba siendo rastreado. Los aliados lanzaron una serie de bombas de profundidad.
Para identificarse, el capitán encendió una bengala de humo amarilla, señal acordada para submarinos aliados. Sin embargo, el destructor abrió fuego con cañones y ametralladoras. Las explosiones cercanas apagaron las luces, detuvieron los motores y provocaron una fuga de cloro tóxico por las baterías dañadas.
Al emerger, el Jastrząb quedó entre el destructor y el minador, que abrieron fuego contra él. El marinero inglés Thomas Beard, que intentó acercarse al puente para identificarse, fue abatido al instante. El capitán Romanowski salió al puente y resultó herido en la pierna.
El destructor, bajo la bandera noruega pero de origen estadounidense, se acercó a unos 50 m y continuó disparando. Tras el intenso tiroteo, el capitán alzó la bandera polaca manchada de sangre y gritó: "¿Son alemanes?". La respuesta del destructor fue: "¡Somos el submarino polaco Jastrząb, P‑551!".
Conclusiones de la comisión británica
El almirantazgo británico creó una comisión para investigar el suceso. El veredicto fue que el hundimiento se debió a una "trágica coincidencia" entre el mal estado técnico del submarino, el clima severo que impedía determinar su posición y la falta de información sobre el cambio de rumbo del convoy. Por ello, el ataque se consideró justificado.
La comisión elogió la conducta del capitán Romanowski y su tripulación, y señaló que la falta de reconocimiento de las bengalas amarillas fue un factor clave del desastre.
Como compensación, la Marina Polaca recibió el submarino ORP Dzik, gemelo del famoso "Falcon", bajo el mando del mismo capitán Romanowski y con parte de la tripulación del hundido Jastrząb. Sin embargo, ninguna nave pudo devolver la vida de los que perdieron la vida en aquel trágico episodio.