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Batalla de Varsovia: 5 datos que (probablemente) no conocías

La Batalla de Varsovia fue catalogada por Edgar Vincent D'Abernon como la decimoctava batalla emblemática de la historia mundial. La victoria sobre el Ejército Rojo no solo defendió la independencia polaca, sino que también detuvo la expansión de la revolución bolchevique por Europa. A continuación, cinco curiosidades que quizás desconocías.

5. ¡La apariencia y el equipamiento de los soldados importaban!

Durante la larga contienda, el ejército polaco sufrió graves escaseces de equipamiento. En marzo de 1920, la Unión Católica de Mujeres Polacas envió una carta al arzobispo de Varsovia, Aleksander Kakowski, ofreciendo ayuda para confeccionar ropa interior a los soldados:

«En primer lugar, al ejército le falta ropa interior. La Unión Católica de Mujeres Polacas, deseosa de contribuir a la operación de socorro en este sentido, decidió en su taller de costura comenzar a coser ropa interior para el ejército con el lino donado para tal fin. Varsovia, que a menudo proveía ropa interior a Lviv y Vilna, para el ejército y los hospitales locales, no podrá vestir al soldado sin la ayuda de los pueblos, donde la industria doméstica del tejido puede evitar fácilmente la escasez. Por ello, apelamos a nuestros venerables pastores, y en particular a Su Excelencia, con una humilde solicitud para que ordene una colecta general de lino en las aldeas y ciudades de su diócesis para el soldado polaco».

Batalla de Varsovia: 5 datos que (probablemente) no conocías

¿Fue la victoria en la guerra polaco‑bolchevique un milagro? Más bien se debió a la estrategia, el criptoanálisis y el coraje de los soldados.

Los bolcheviques nunca tuvieron en cuenta el bienestar de sus tropas. Los soldados del Ejército Rojo marchaban descalzos, con ropa raída y rifles colgados de cuerdas. Esa imagen la utilizó el primer ministro Wincenty Witos en su llamado a los soldados polacos el 6 de agosto de 1920:

«No se desanimen por las escaseces temporales. Saben que los soldados bolcheviques luchan sin zapatos, en harapos y sin ropa interior. Ustedes no tienen munición ni armas. El gobierno les proveerá de ropa y calzado».

Durante la guerra, incluso cosas tan básicas influyeron en la moral del ejército.

4. ¡Charles de Gaulle en la Batalla de Varsovia!

Francia también se puso del lado polaco en la guerra polaco‑soviética. Las autoridades francesas enviaron oficiales como instructores, entre ellos nueve generales, veintinueve coroneles, sesenta y tres mayores, casi doscientos capitanes y más de cuatrocientos tenientes. Uno de ellos fue el capitán Charles de Gaulle, futuro fundador del Comité de Francia Libre y presidente de la República en 1959.

Batalla de Varsovia: 5 datos que (probablemente) no conocías

Charles de Gaulle tenía 30 años durante la guerra polaco‑bolchevique.

Llegó a Polonia como parte del Ejército Azul del general Haller. Primero sirvió en Kutno como instructor de la misión militar francesa, luego en la antigua escuela de la Guardia Imperial en Rembertów, cerca de Varsovia, donde impartió teoría táctica. En julio y agosto de 1920 combatió en una división polaca y fue ascendido a mayor. Recibió la Cruz de Plata de la Orden Virtuti Militari por su participación en las operaciones de ese verano.

3. Sam Sandi, un soldado negro contra los bolcheviques

Sam Sandi era un soldado afrodescendiente que sirvió en el Ejército de Gran Polonia durante la Insurrección de Gran Polonia y también luchó contra los bolcheviques. Se sabe poco de él; probablemente desempeñó funciones de asistente o adjunto, gestionó suministros de alimentos y actuó como conductor.

Su carisma generó gran simpatía entre los compañeros; los polacos le dedicaron una canción militar resaltando la blancura de sus dientes que brillaban en la noche. Se dice que su presencia inspiró a los soldados a cubrir sus rostros con hollín en la batalla de Borkowo, aunque la anécdota es difícil de verificar.

2. Teniente Jan Kowalewski, el criptólogo olvidado

Un año antes de la batalla, los criptólogos polacos lograron descifrar los códigos del Ejército Rojo. La mayor parte del mérito corresponde al teniente Jan Kowalewski, quien trabajaba en la inteligencia polaca desde 1919, junto a un grupo de matemáticos de Lviv y Varsovia: Stanisław Leśniewski, Stefan Mazurkiewicz y Wacław Sierpiński. Gracias a este trabajo, el Estado Mayor supo con exactitud la dirección del ejército del general Mikhail Tukhachevsky, lo que facilitó el contraataque del 16 de agosto y determinó la victoria polaca.

Batalla de Varsovia: 5 datos que (probablemente) no conocías

Jan Kowalewski recibió en 1921 la Cruz de Plata del Virtuti Militari de Piłsudski, pero su aporte quedó relegado al olvido.

1. El misterioso portador del mapa

El mayor Wacław Drohojowski, comandante del Regimiento Voluntario, cayó el 13 de agosto cerca de Brześć. Entre los objetos encontrados en su cuerpo, los bolcheviques hallaron un libro de mapas con planes operativos para una contraofensiva desde el río Wieprz. El general Mikhail Tukhachevsky, tras largas discusiones con su estado mayor, concluyó que esos documentos formaban parte de una estratagema del Ejército Rojo para engañar a sus propias fuerzas y los consideró falsos. Creyeron que el objetivo era obligar a cubrir el flanco izquierdo del grupo de ataque, evitando así el asalto a Varsovia. La información interceptada nunca se utilizó y podría haber cambiado el curso de la batalla… en contra de los polacos.

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¡Mikhail Tukhachevsky pudo haber ganado la batalla!