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Janosik: una historia real

Robó a los ricos y dio a los pobres: así dice la leyenda. Juraj Janosik realmente vivió en los Cárpatos, ¿pero su vida fue como la muestran los relatos?

Juraj Janosik (o, mejor dicho, Jánošík) es una figura emblemática de la cultura, sobre todo en Eslovaquia. Lo asociamos con el famoso bandido de los Tatras, similar a Robin Hood, que se lanzaba a los riscos montañosos. En el lado eslovaco, su figura fue clave para forjar la identidad nacional. ¿Cómo pasó de ser un simple bandido a convertirse en héroe nacional? ¿Cuánta verdad hay en las románticas leyendas que se cuentan sobre él?

Un bandido, pero no cualquiera

Janosik nació el 25 de enero o el 25 de febrero de 1688 en la aldea de Terchová, en el norte de Eslovaquia. El historiador eslovaco Martin Votruba considera más probable la fecha de febrero, basándose en documentos que confirman su redención del ejército en 1710, su juicio en 1713 y los nombres de sus padres. Era hijo de Martin Jánošík y Anna Cesneková, y tenía tres hermanos (Jan, Martin y Adam) y una hermana (Barbara).

Janosik: una historia real

Según la tradición, Janosik, como otros bandidos de la época, robaba a los ricos y repartía el botín entre los pobres.

La vida campesina en los siglos XVII y XVIII era extremadamente dura; la opresión de la nobleza se intensificaba. Muchos jóvenes de los Tatras optaron por el camino del delito, escapando también del servicio militar. La diferencia entre los bandidos y los ladrones comunes radica en que los primeros estaban vinculados a la idea de libertad y justicia que los campesinos anhelaban. Janosik, a diferencia de los ladrones habituales, evitaba la violencia física y, según las crónicas, nunca hirió a nadie.

Los historiadores sitúan a Janosik, a los 15 años, participando en la rebelión anti-habsburgo liderada por Franciszek Rakoczy. Tras cinco años, regresó a su aldea natal y, poco después, se incorporó al ejército austríaco, siendo destinado al castillo de Bytčy (en el centro de Eslovaquia). Fue allí donde comenzó su carrera delictiva.

Educación en la prisión

En la prisión del castillo se albergaban distintos tipos de criminales. Entre ellos estaba Tomáš Uhorčík, un harnasie eslovaco. En 1710, Janosik ayudó a este bandido a escapar. Después, desertó o fue liberado por su padre y se unió a una banda de ladrones. Un año después, tras la partida de Uhorčík, Janosik se convirtió en el nuevo harnasie.

La banda operaba principalmente en la frontera entre Polonia y Hungría, asaltando a comerciantes, mensajeros postales, sacerdotes y otras personas adineradas. Curiosamente, contaban con el apoyo de algunas autoridades locales; por ejemplo, el vice‑distrito de Liptov les ofrecía coartadas y liberación de la cárcel a cambio de una parte del botín.

Vida rápida, muerte lenta

La actividad del bandido duró apenas tres años. En 1713, el noble Andreański, acompañado de treinta hombres, capturó a Janosik en la casa de Tomáš Uhorčík, quien se hacía pasar por Martin Mravec. Fue encerrado en el castillo de Vranovo, en la aldea de Palúdzka, cerca de Liptovský Mikuláš. El juicio tuvo lugar los días 16 y 17 de marzo del mismo año. Se le acusó, entre otros cargos, de ataques a las minas de sal de Trenčín, Nitra, Liptov y Orava, y del asesinato del párroco de Domanicza.

Janosik: una historia real

El fiscal exigió la pena de muerte. En su defensa, el abogado Baltazar Palugay argumentó que Janosik era todavía un joven influenciado por Uhorčík y negó que hubiera cometido asesinato o herido a alguien.

El tribunal no aceptó la defensa. Janosik fue condenado a muerte y sometido a torturas extremas: quemado, le clavaron agujas calientes bajo las uñas y lo sometieron a la rueda. Finalmente, fue ahorcado por una costilla izquierda el 19 de abril de 1713. Dos días después, Tomáš Uhorčík también fue juzgado y ejecutado en la misma plaza.

Algunas versiones afirman que Uhorčík traicionó a Janosik; otras sostienen que le entregó a una amante. Nunca sabremos la verdad, pero la leyenda conserva múltiples versiones de su trágico final.

De la palabra al héroe

Janosik: una historia real

Su figura inspiró guiones para series de televisión, como la de Jerzy Passendorf, y para películas, donde el actor Marek Perepeczko interpretó a Janosik.

Como ocurre con la mayoría de los mitos, la imagen de Janosik evolucionó con el tiempo. De ladrón común pasó a ser un héroe popular. La historia, transmitida oralmente, ganó fuerza: Janosik “igualó” a los pobres con los ricos, demostró valentía y enfrentó la adversidad. Se convirtió en un símbolo de justicia y en el modelo de un “ethos bandido”. En el siglo XVIII ya era un héroe nacional eslovaco; su estatua se alza todavía en Terchová.

En el siglo XIX apareció por primera vez en la literatura, jugando un papel crucial en la conciencia nacional eslovaca y en la difusión de ideas del movimiento nacional. Más tarde, su figura se utilizó como símbolo de independencia y llegó a la pantalla gracias al épico de los Tatras de Tetmajer, “La leyenda de los Tatras”. Aunque artistas polacos también lo apropiaron, en la zona eslovaca se conserva la versión más positiva del héroe.

Bibliografía

  1. Goszczyńska J., El mito de Janosik en el folklore y la literatura eslovaca del siglo XIX. Universidad de Varsovia, Instituto de Filología Eslava, 2001.
  2. Król K., La verdad completa sobre Janosik, portaltatrzanski.pl (consultado el 29 de marzo de 2022).
  3. Piasecki Z., Los muchachos de los Cárpatos: robo, verdad histórica, folklore y literatura polaca. Wydawnictwo Literackie, Cracovia, 1973.
  4. Sroka S., Janosik. La historia real de un bandido de los Cárpatos. Avalon, Cracovia, 2009.