Una sangre que se escurre hasta la última gota, una masacre en un barrio de Estocolmo y un asesinato en una lujosa villa: estos crímenes ocurrieron hace más de un siglo y nunca fueron esclarecidos.
En los siguientes apartados se repasan los casos más intrigantes de la época, con los datos conocidos y las teorías que surgieron en su momento.
4. El "Vampiro de Atlas" (Estocolmo, 1932)
En la zona de Sankt Eriksplan, hoy repleta de bares y restaurantes, hacía cien años se concentraba la prostitución. Lilly Lindström, una joven que alquilaba un apartamento para recibir a sus clientes, desapareció misteriosamente.
Una vecina, a quien Lilly había pedido condones prestados, alertó a la policía cuando no volvió a aparecer al día siguiente.

Cuando los agentes entraron al piso el 4 de mayo de 1932, encontraron el cuerpo sin vida de Lilly tendido boca abajo, desnudo y con la ropa cuidadosamente doblada sobre una silla. Según el informe policial, había muerto dos o tres días antes, tras recibir varios golpes en la cabeza con un objeto contundente.
Lo más macabro: en el ano se halló un preservativo usado y, según los peritos, la mayor parte de su sangre había sido drenada. Además, se encontraron rastros de saliva en el cuello, lo que llevó a los investigadores a pensar que se había usado una cuchara para absorber la sangre, de ahí el apodo de "Vampiro de Atlas".

Sin testigos y sin técnicas forenses modernas, el asesino jamás fue identificado y el destino de la sangre extraída sigue siendo un misterio.
3. El "Ejecutor de Nueva Orleans" (1918‑1919)
El 23 de mayo de 1918, en la intersección de Magnolia y Upperline, la puerta trasera de la casa Maggio fue violada y la pareja Joseph y Catherine fueron brutalmente asesinados: sus cabezas fueron descuartizadas con un hacha y sus cuellos cortados con una navaja.

Durante los meses siguientes se reportaron más asaltos, principalmente contra inmigrantes italianos vinculados al sector alimentario. La prensa alimentó el terror publicando una supuesta carta del asesino, en la que afirmaba ser "invisible" y un "demonio del infierno más caliente".
La carta nunca fue confirmada y las profecías de nuevos crímenes no se cumplieron; sin embargo, los periódicos la difundieron para aumentar su circulación.
Los ataques cesaron abruptamente a finales de 1919, sin que se lograra identificar al responsable.

2. El incesto de Hinterkaifeck (Baviera, 1922)
En el pequeño pueblo alemán de Hinterkaifeck, la familia Gruber era odiada por los vecinos, en parte por los rumores de una relación incestuosa entre el patriarca Andreas y su propia hija de 35 años, de la que habría tenido un hijo.
El 1 de abril de 1922, la familia desapareció. Al no recibir respuesta a sus cartas y al no aparecer en la misa del domingo, los vecinos inspeccionaron la granja el 4 de abril y, al romper la puerta del granero, encontraron seis cuerpos: los seis miembros de la familia, todos golpeados a sangre fría con una piqueta.

El asesino permaneció en la casa durante varios días después del homicidio, encendiendo la chimenea, comiendo y ordenando la finca, para luego desaparecer antes de que llegara la policía.
Las teorías sobre el autor son variadas: el amante de la hija de Andreas, un veterano de guerra que regresó para vengarse, o incluso un grupo extremista nazi o comunista que utilizó la granja como refugio. Hasta hoy, el caso sigue sin resolverse.
1. La fiesta mortal de bridge (Nueva York, 1920)
La empleada doméstica llegó a la mansión de Joseph Bowne Elwell alrededor de las 8:35 a.m. sin esperar encontrar a su patrón despierto. Al entrar, vio a Elwell sentado en un sillón, vestido con pijama de seda roja, con una herida circular en la frente y sangre goteando.

Elwell, famoso jugador de bridge y autor de varios libros sobre el juego, había amasado una fortuna y vivía rodeado de lujos. Fue asesinado a tiros dentro de su propia casa, la cual estaba cerrada por dentro; no había señales de allanamiento, robo ni lucha.
El caso capturó la atención de la prensa nacional: el New York Times lo cubrió diariamente, el Los Angeles Times dedicó doce artículos y el Chicago Tribune dieciocho. La misteriosa ausencia de pistas dio origen al género del "crimen de habitación cerrada", que inspiró a autores como G. K. Chesterton.
Hasta la fecha, la identidad del asesino y el motivo del crimen siguen sin conocerse.
Conclusión
Estos cuatro casos, ocurridos entre 1918 y 1932, ilustran la incapacidad de la policía de la época para resolver crímenes complejos y han alimentado la literatura de misterio y el imaginario popular.
Para profundizar en el ambiente de la época, recomendamos "The Innocence of Father Brown" de G. K. Chesterton (Fronda 2017).