El Lupanar: origen y arquitectura
En latín, la palabra lupa significa tanto «lobo» como, de forma figurada, «prostituta». Por eso el Lupanar de Pompeya, uno de los edificios mejor conservados de la ciudad, era el “nido del lobo” donde trabajaban mujeres dedicadas al comercio sexual.
El edificio de dos plantas albergaba, en la planta alta, las habitaciones del dueño y de los esclavos. En la planta baja había cinco cuartos con camas empotradas, separados por cortinas. El precio de los servicios era, según los frescos, una gran jarra de vino.
Los murales y la información que nos dejan
Los frescos del corredor central mostraban, con dibujos de parejas y letreros, los “servicios” ofrecidos. Hoy esas pinturas son la principal fuente para imaginar la vida cotidiana del Lupanar.
Contexto de Pompeya
Pompeya, sepultada en la erupción del Vesubio en 79 d.C., era una ciudad de lujo y placer. Se estima que contaba con unas 25 prostíbulos de diferentes tamaños; el Lupanar Grande, restaurado y de dos pisos, es el más famoso y atrae a numerosos visitantes. Curiosamente, se sitúa en la única calle de la ciudad que no es recta, probablemente para ofrecer mayor discreción a los clientes.
La vida de las mujeres del Lupanar
La mayoría de las trabajadoras eran esclavas provenientes de Grecia o del Oriente. Pocas eran mujeres libres; todas sufrían la violencia de sus dueños y clientes. Además de la actividad sexual, debían atender las necesidades psicológicas de los clientes y, en ocasiones, establecían relaciones íntimas con algunos de ellos, dejando incluso mensajes en las paredes.
La novela “La Caza del Lobo”
Ambientada en el Lupanar, la novela The Wolf Hunt (publicada por KAKTOS Publications) explora la cotidianidad de estas mujeres, cuya historia ha sido ignorada durante siglos.
Elodie Harper, autora y periodista, comentó a Magazine of NEWS 24/7 sobre la solidaridad femenina y la lucha contra la opresión que se gestaba en los oscuros cuartos del Lupanar, a veces refugio de deseo, otras veces escenario de abuso, y también bar de encuentro para hombres influyentes de la época.

Entrevista con la autora
¿Qué la motivó a escribir esta historia y por qué eligió Pompeya?
El Lupanar es un icono turístico gracias a sus frescos eróticos, pero se conoce poco sobre las mujeres que allí trabajaron. Harper quiso retratar sus vidas diarias, sus esperanzas y sueños, sin centrarse únicamente en el sexo.
¿Qué le fascina de la historia de Pompeya?
El Vesubio no seleccionó “lo valioso” al destruir la ciudad; por eso el sitio conserva una amplia gama de aspectos cotidianos, desde la llamada “cámara de esclavos” hasta el único burdel conservado del mundo antiguo.

¿Los nombres de las protagonistas provienen de los grafitis?
Sí. Verónica, Crissa y Victoria aparecen en los murales del Lupanar. Cada una simboliza la lucha y la humanidad de las mujeres reales que allí vivieron.
¿Qué rasgos de la protagonista Amara ve en la mujer contemporánea?
Amara debe tomar decisiones extremas bajo condiciones de esclavitud, una situación que, aunque distinta, resuena con los dilemas de las mujeres de hoy que buscan igualdad y justicia.

¿Cuál era el papel de la mujer en la Pompeya antigua?
Principalmente esposa y madre bajo la autoridad paterna, aunque algunas, como Julia Felix, lograron destacar en el comercio. Las mujeres adineradas y sacerdotisas participaban en festividades cívicas, mientras que las esclavas enfrentaban enormes privaciones.
¿Qué mensaje quiere transmitir con su libro?
Dar voz a las mujeres y esclavos cuya perspectiva ha sido silenciada por los textos escritos por la élite masculina.

¿Cómo influyó su experiencia como periodista en la novela?
La imparcialidad y la búsqueda de ángulos inéditos le permitieron crear una narración que combina rigor histórico con empatía.
Reflexiones finales
Harper aboga por una mayor corresponsabilidad en la crianza y un reconocimiento del valor de las madres, considerándolo esencial para cambiar la situación de las mujeres en la actualidad.