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Por qué 1816 fue quizás el peor año de la historia mundial

Conocido como "El año sin verano", 1816 tuvo repercusiones devastadoras en todo el planeta, desde el campesino de arroz más pobre de China hasta los residentes irlandeses, constantemente temerosos de la hambruna. La erupción del Monte Tambora en 1815 desencadenó sequías, destruyó cosechas y, sobre todo, provocó un invierno interminablemente riguroso.

La actividad volcánica alteró los sistemas climáticos, desencadenó nuevas enfermedades y desestabilizó regímenes enteros. Millones de personas perdieron la vida, ya sea directamente por la explosión, por la cólera que siguió o por una serie de factores inesperados para la visión no científica de la época.

La explosión tardó en sentirse alrededor del planeta

El Monte Tambora, en Indonesia, estalló en 1815, marcando uno de los eventos geológicos más importantes de la historia. Algunos científicos estiman que su energía fue diez veces mayor que la del Krakatoa de 1883.

Aunque la erupción fue catastrófica, el mundo tardó en percibir sus efectos. Europa se recuperaba de las Guerras napoleónicas, Estados Unidos construía una nueva nación y la dinastía Qing luchaba por mantener su trono.

Sin embargo, la gigantesca nube de ceniza comenzó a propagarse, ejerciendo una presión climática que ya no podía pasar desapercibida.

Por qué 1816 fue quizás el peor año de la historia mundial

La explosión cobró al menos 80.000 vidas en Indonesia

Los expertos discrepan sobre la cifra exacta, pero incluso las estimaciones más conservadoras sitúan alrededor de 10.000 muertos en la fase inicial y unos 70.000 en los meses siguientes.

Este número tiene sentido, pues se trató de la mayor erupción volcánica registrada en la era moderna, alcanzando un VEI (Índice de Explosividad Volcánica) de 7, siendo 8 el máximo.

La temperatura global descendió casi tres grados Celsius

Una caída de tres grados puede parecer menor, pero sus consecuencias fueron profundas en 1816. La nube de ceniza alcanzó la estratosfera, reflejando la luz solar y enfriando la Tierra.

Los vientos alteraron el equilibrio meteorológico, incrementando la precipitación en gran parte del hemisferio norte.

Una de las peores hambrunas de patata en Irlanda

Si bien la hambruna irlandesa más famosa ocurrió entre 1845 y 1849, fuentes primarias indican que series de hambrunas de patata ya habían asolado al país en los siglos XVIII y XIX.

Se cree que la erupción provocó lluvias continuas en Irlanda durante casi ocho semanas, destruyendo cultivos y desencadenando una hambruna que a su vez generó una epidemia de tifus entre 1816 y 1819. Aproximadamente 100.000 personas murieron en ese periodo.

Epidemia de cólera originada en Bengala

El cambio climático favoreció la aparición de una cepa particularmente resistente de cólera. Esta "nueva cólera" mutó tanto por las alteraciones climáticas en la Bahía de Bengala como por cambios químicos en el suelo, dificultando la defensa inmunológica de la población y propagándose rápidamente por Asia.

Para finales del siglo XIX, la cólera había alcanzado a todo el mundo, cobrando millones de vidas.

Europa desprevenida ante la hambruna tras las Guerras napoleónicas

En el apogeo de su poder, Napoleón Bonaparte parecía imparable, dominando gran parte del continente europeo. Sin embargo, la erupción volcánica trajo cambios más drásticos que sus campañas militares.

La nube de ceniza, la lluvia y las temperaturas extremadamente bajas golpearon a Europa sin que los gobiernos tuvieran reservas alimentarias suficientes.

Muchas naciones tuvieron que depender de importaciones americanas para evitar la hambruna, pues la agricultura se había paralizado casi por completo.

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Los sulfatos alteraron los monzones en el sur de Asia

Si bien el impacto global fue enorme, los efectos más dramáticos se sintieron cerca del volcán. Los monzones anuales de la India se debilitaron, desencadenando una cadena de problemas, incluida la epidemia de cólera en Bengala.

El Monte Tambora emitió grandes cantidades de sulfatos. El historiador Gillen D'Arcy Wood describió su efecto:

“La enorme carga de gases de azufre introducida en la estratosfera creó una nube de polvo aéreo de hasta 100 km³ de escombros. Este gigantesco penacho eclipsó el sol, cubrió la Tierra en semanas y se desplazó hacia los polos, alterando el equilibrio meteorológico del planeta durante tres años”.

El cambio climático marcó la exploración del Ártico

El enfriamiento no se limitó a latitudes medias; los vientos cálidos fueron forzados hacia el norte, derritiendo parte del hielo ártico y abriendo nuevas rutas en paisajes aún inexplorados.

La Marina británica, ansiosa por encontrar un paso del norte, organizó varias expediciones. La primera, en 1818 bajo el mando del capitán John Ross, llegó al Ártico solo para descubrir que el clima se había estabilizado y la ruta había desaparecido.

En los años siguientes, exploradores británicos y de otras naciones continuaron sus intentos por conquistar el helado norte.

Por qué 1816 fue quizás el peor año de la historia mundial

El auge del opio en China fue parcialmente una respuesta al desastre

En la provincia china de Yunnan, el clima impredecible arruinó la cosecha de arroz. Los agricultores, desesperados, recurrieron al cultivo de amapola, una planta más resistente que utilizaban para producir opio.

Este comercio de opio, uno de los conflictos económicos más decisivos del siglo XIX, desencadenó rebeliones que costaron miles de vidas y sentó las bases del actual "Triángulo de Oro" de la heroína en el sudeste asiático.

Un evento igualmente doloroso podría repetirse

El planeta alberga alrededor de 20 supervolcanes activos. Algunos de ellos poseen potenciales devastadores superiores al del Tambora y podrían erupcionar sin necesidad de un terremoto previo.

Erupciones de tal magnitud ocurren aproximadamente cada cien mil años y pueden alterar significativamente el clima global.