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La increíble historia de la patata

Convencer a los europeos de que comieran patatas no fue fácil. En distintos momentos de la historia fueron su salvación y, a la vez, su perdición.

¿Qué asociaciones nos vienen a la mente cuando pensamos en la patata? ¿Papas fritas, chips? Los gamers quizá conozcan el término "potato PC". Pero, ¿qué sabemos realmente de este tubérculo?

El camino de la patata a Europa

¿De dónde llegó la patata a nuestro continente? De América del Sur. Lo más probable es que hubiera llegado a bordo de los barcos de los conquistadores, liderados por el infame Francisco Pizarro, quienes la encontraron en lo que hoy es Perú, alrededor de la década de 1530 (otras fuentes sitúan el episodio 30‑40 años después). Curiosamente, los británicos también reclaman haber sido los primeros en introducirla en Europa. Como escribe Marcus Rosenlund en su libro Cuando el clima cambia el curso de la historia:

Se dice que fue Sir Francis Drake quien llevó este tubérculo al Viejo Mundo durante su circunnavegación. Eso es dudoso, pues Drake cruzó el Pacífico rodeando el Cabo de Buena Esperanza; cualquier patata a bordo habría sido inviable para sembrar tras tan largo viaje.

La increíble historia de la patata

Es posible que las patatas realmente hayan llegado en los barcos de los conquistadores.

En cierta medida, la patata ayudó a Europa a afrontar la amenaza climática de la Pequeña Edad de Hielo, pues es más fácil de cultivar que los cereales. Posee ventajas estratégicas sobre el trigo: los campos sembrados pueden quemarse sin perder la cosecha, ya que los tubérculos permanecen bajo tierra y resisten granizo. Además, la patata supera al trigo en calorías por hectárea (23 000 kcal frente a 7 500 kcal). Es una buena fuente de vitaminas B y C; los conquistadores observaron que, al consumirla, la escorbuto les afectaba menos.

Supersticiones alrededor de la patata

En la Edad Media la patata fue considerada un vegetal impuro, capaz de provocar lepra, gases e incluso promiscuidad. Se decía que crecía bajo tierra, en la oscuridad, lo que la hacía sospechosa. Religiosos y personas respetables evitaban comerla, pues se creía venenosa. Rosenlund aclara que la parte aérea –hojas y tallos, parecidos a los tomates– contiene solanina, una sustancia tóxica para humanos y animales, mientras que el tubérculo es seguro.

¿Cómo se convenció a los europeos de comer patata?

En Francia, el farmacéutico Antoine‑Augustin Parmentier se encargó de disipar esas supersticiones y de popularizar la patata. Más tarde llegó a ser inspector general del servicio de salud francés e introdujo la primera vacunación masiva contra la viruela. En aquel entonces (desde 1748) el cultivo de patata estaba prohibido en Francia, aunque en Prusia, donde Parmentier estuvo cautivo durante la Guerra de los Siete Años, el rey Federico II lo promovía activamente.

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La oportunidad de Parmentier llegó con la gran hambruna que obligó a los franceses a buscar alternativas al pan. La Academia Francesa lanzó un concurso; Parmentier ganó y, en 1772, publicó un estudio sobre la composición química de la patata. Su trabajo logró levantar la prohibición, pero aún necesitaba convencer al público.

Trucos de Parmentier

El ingenioso farmacéutico recurrió a varios artificios. Por ejemplo, ordenó que guardias reales vigilaran los campos de patata para crear la impresión de que allí había algo valioso. Como explica Rosenlund:

Al observar la presencia de guardias, los parisinos creyeron que el cultivo era importante. Cuando descubrieron que por la noche los campos estaban desguardados, acudieron en masa a robar patatas. Además, los guardias aceptaban sobornos para permitir el robo durante el día.

La increíble historia de la patata

Parmentier también regaló patatas a personalidades influyentes como Benjamin Franklin y Antoine Laurent de Lavoisier.

Tras la Revolución, los franceses mantuvieron tanto a Parmentier como a la patata como símbolos de la nueva era; su tumba fue plantada con plántulas de patata.

Patata equivocada + mal clima = desastre

En el siglo XIX la patata se convirtió en la salvación de Irlanda, cubriendo alrededor del 60 % de los requerimientos nutricionales de la población y siendo la principal fuente de alimento para un tercio del ganado. Sin embargo, la dependencia de una sola variedad (la “papa irlandesa”) creó una monocultura vulnerable.

El verano de 1845 fue frío y húmedo, condiciones ideales para el desarrollo del *Phytophthora infestans*, el agente causante del tizón de la patata. Las esporas germinaron en las hojas y la lluvia las arrastró al suelo, infectando los tubérculos. Cuando los agricultores fueron a cosechar, encontraron los tubérculos podridos; la hambruna irlandesa comenzó.

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Más de un millón de personas murieron y otro millón y medio emigró, principalmente a Estados Unidos. Los inviernos helados y la falta de respuesta del gobierno británico—que seguía una política de laissez‑faire—agravaron la crisis. La ausencia de ayuda estatal, incluso en la distribución de alimentos y apoyo a la emigración, fue interpretada por muchos irlandeses como un acto de genocidio.

Lecciones históricas

En el siglo XVI la patata ayudó a Europa a resistir el clima adverso; en el siglo XIX, en Irlanda, el mismo clima y una mala gestión agronómica provocaron una catástrofe. Hoy la patata es un alimento esencial en la mesa mundial. La próxima vez que disfrutes de unas pommes frites (papas fritas), recuerda que su nombre francés, pommes de terre, significa literalmente “manzanas de tierra”.

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Bibliografía

  1. P. Badyna, Selected stories of the potato – Frederick II and the Polish lands from the 17th to the mid‑19th century, “Culture – History – Globalization”, No. 18/2015.
  2. S. Brejnak, Narratives of Hunger or Narratives of Hunger?, “Przestrzenie Teorii”, No. 33/2020.
  3. M. Rosenlund, When the weather changed the course of history, Jagiellonian University Press, Cracovia 2022.
  4. A treasure hidden in the ground, “Wędrowiec Świętokrzyski”, No. 62/2011.
  5. M. Thornton, What Caused the Irish Potato Famine?, mises.pl, consultado el 13 de abril 2022.