historia historica

En busca de la cuna del lenguaje

Durante mucho tiempo, investigar el origen del lenguaje se consideró un tabú. Solo especulaciones sin base empírica, que los investigadores prudentes evitaban. En su libro The Origin of Language, Sverker Johansson muestra que esos días han quedado atrás.

Un físico del CERN que aborda uno de los mayores enigmas de la lingüística. Al principio fui escéptico al ver el título The Origin of Language del sueco Sverker Johansson, y más aún al descubrir que también es autor de la mayor parte de las páginas de Wikipedia mediante un bot. Sin embargo, el libro resultó ser exhaustivo y convincente.

Prohibición de la investigación

El origen del lenguaje ha fascinado a pensadores desde la antigüedad. Los griegos ya se preguntaban al respecto, y en el siglo XVIII, durante la Ilustración, filósofos especulaban sobre gestos, respuestas vocales innatas o imitaciones sonoras, sin ninguna base científica porque la disciplina era incipiente.

Debido a tanta especulación, la Asociación Fonética Internacional (L'Association Phonétique Internationale) de París prohibió en 1866 cualquier investigación sobre el tema. Esa prohibición retrasó seriamente el estudio del origen del lenguaje hasta bien entrado el siglo XX. Hoy, científicos de renombre vuelven a abordar la cuestión.

Un físico y programador de bots

Johansson ofrece un estado actual de la cuestión. Además de ser físico y programador de bots, es lingüista afiliado a la Universidad de Dalarna (Suecia) y asistente a las conferencias internacionales Evolang desde 1990, donde se reúne gente de distintas áreas para examinar el origen del lenguaje. En la introducción declara: “Mi objetivo es ofrecer una visión de dónde estamos ahora, cómo hemos pensado y qué sabemos y no sabemos sobre el origen del lenguaje”.

Rastros del lenguaje

En la primera parte del libro reflexiona sobre qué es realmente el lenguaje. Aunque los lectores expertos pueden saltarse esta sección, aquí se establecen conceptos básicos: ¿Qué propiedades caracterizan al lenguaje humano? ¿Cuáles aparecen también en animales? ¿Qué papel juega exactamente en la comunicación? Johansson se distancia de la visión chomskiana que sitúa la gramática como núcleo innato del lenguaje.

La segunda y más extensa parte se centra en la evolución humana. El lenguaje no deja huellas directas, pero fósiles, herramientas y otros artefactos revelan mucho sobre las capacidades cognitivas de nuestros ancestros, capacidades que también hicieron posible el lenguaje.

Por ejemplo, la evolución de los hachas de piedra muestra que sus fabricantes planificaban una forma final y una estrategia consciente para conseguirla. La forma de lágrima del hacha se mantuvo durante casi un millón de años, lo que indica una transmisión de conocimientos estable de generación en generación. Johansson sostiene que esa transmisión estable es a la vez condición necesaria para el lenguaje y habilidad que requiere lenguaje. Además, la mujer en trabajo de parto y su partera fueron esenciales para el desarrollo del lenguaje.

Ejemplos holandeses

En la tercera parte, Johansson reúne los hilos sueltos de las dos anteriores y ofrece respuestas a las preguntas del subtítulo: dónde, cuándo y por qué los humanos empezaron a hablar. Aproximadamente hace 1,8 millones de años, nuestro ancestro Homo erectus alcanzó un punto de inflexión social que posibilitó el lenguaje. Este lenguaje primitivo se expresaba mediante habla, mímica y gestos, y tenía como fin la comunicación, no la música ni el pensamiento abstracto. Desde entonces, lenguaje y capacidades cognitivas se impulsaron mutuamente, dando lugar al idioma tal como lo conocemos.

Lo valioso del enfoque de Johansson es que expone distintas teorías y explica por qué, a su juicio, una de ellas resulta la más plausible, ofreciendo al lector una visión equilibrada del debate.

Si bien el autor es sueco y sus ejemplos a menudo provienen de esa cultura, las traductoras Lucy Pijttersen y Marit Kramer aportan equivalentes holandeses cuando es posible, facilitando la conexión del lector con el contenido.

Probablemente nunca sabremos con certeza absoluta cuándo, dónde, cómo y por qué surgió el lenguaje, a menos que se invente una máquina del tiempo. No obstante, Johansson junta piezas de varios campos en un libro accesible y consigue una imagen más nítida y completa que la de los grandes pensadores del pasado.