Descubrimiento sin precedentes
La mayor excavación arqueológica de los últimos años en los Países Bajos se lleva a cabo en Tiel. Para ampliar un parque empresarial, arqueólogos han investigado una zona del tamaño de 36 campos de fútbol desde diciembre pasado. Hasta ahora se han encontrado restos que abarcan desde la Edad de Piedra hasta la Edad Media, pero son los objetos romanos descubiertos recientemente los que han puesto al arqueólogo Henk van der Velde en un estado de "¡Aleluya!".
Se han desenterrado más de 2 500 objetos de bronce, entre ellos un lujoso jarro de ungüentos (balsamario) y una elegante lámpara de aceite. "Un hallazgo así aparece sólo una vez cada treinta años. Es muy inesperado, sobre todo en una zona rural", comenta Van der Velde, responsable del proyecto y investigador de la Universidad de Leiden.
El jarro de ungüentos
El jarro destaca por su técnica de aplique, que hace que el relieve sobresalga. En su superficie aparecen cinco eros (eros), representando escenas en una termas: dioses romanos del amor se lavan las manos, se ayudan mutuamente y se recuestan en una típica tumbona romana. "El detalle es asombroso: se ven las tejas del tejado y los paños colgados en la pared", señala el investigador.
Cultura de baño y élite batava
La cultura del baño era central en la sociedad romana, pero en la Betuwe apenas se han hallado termas. La pregunta que surge es qué batavos del campo conocían estas instalaciones. "No se trata de un gran campesino, sino de una pequeña élite que había viajado y traído a su tierra un trozo de Roma. Los utensilios encontrados, como el colador de vino y la lámpara de bronce, son productos de lujo", explica Van der Velde.
Elite batava
Entre los hallazgos destacan una estatua de yeso de arena del dios supremo Júpiter sobre un trono, una piedra sacrificial con la inscripción "DEAE" (a la diosa) y un relieve con hombres en toga y una jarra. Los objetos datan de la segunda mitad del siglo II y principios del III. La riqueza de estos hallazgos, que normalmente se encontraría en una ciudad romana, sugiere la existencia de una capa alta de la sociedad batava desconocida hasta ahora.
Los objetos provienen de un antiguo cauce fluvial en el borde del área investigada. Los arqueólogos sospechan que allí pudo haber existido una villa o un templo en la ribera más alta, aunque esa zona no forma parte de la excavación actual. Van der Velde afirma: "Desde el punto de vista arqueológico es prudente no intervenir todavía, pero como científico me intriga saber qué hay bajo tierra. Si había una gran villa, probablemente también existían una termas y un templo, ya que era habitual para la élite batava que también desempeñara funciones religiosas".
Fosas de bebés
Van der Velde interpreta que el Imperio romano introdujo una primera sociedad de consumo. Antes y después de la presencia romana, los objetos tenían un papel mucho menor en la vida cotidiana, algo que también se refleja en los ajuares funerarios. La cantidad y la calidad de los objetos encontrados aumentó notablemente tras la llegada de los romanos.
Se creía que la cremación era la práctica dominante tanto entre batavos como entre romanos hasta el siglo III, pero los hallazgos demuestran una realidad más compleja. "Encontramos algunas fosas con restos óseos, incluida una doble fosa con dos bebés. Evidentemente había una costumbre de enterramiento, aunque desconocemos a quiénes o por qué", comenta Van der Velde. Próximamente los investigadores analizarán los ajuares y los restos para esclarecer el origen social y la posible función de estas tumbas.