El sánscrito no solo es la lengua sagrada de la India; es también la base de muchas lenguas europeas y ha dejado huellas en los mitos y fábulas occidentales. Una exposición de la Biblioteca Universitaria de Leiden muestra la estrecha relación entre este idioma y la cultura que lo rodea.
Muchos asocian el sánscrito con los Vedas y la espiritualidad oriental, pero pocos saben que pertenece a la familia indoeuropea, compartiendo raíces con palabras como nasa, matar o nava (nariz, madre, nuevo). Escritores europeos, como Jean de La Fontaine, se inspiraron en tradiciones indias; la famosa zorra Reinaert del medievo guarda paralelismos con el chacal gris de los textos sánscritos.
Exposición temporal en Leiden
Durante el verano, la Biblioteca Universitaria de Leiden abrió una pequeña muestra dedicada al sánscrito. Se exhiben manuscritos, figurillas y objetos provenientes de los archivos de la universidad, con el objetivo de ilustrar la difusión del sánscrito dentro y fuera de la India y la gran variedad de formas de escritura que generó.
Hojas de palma
Liz Cecil, investigadora de la cultura religiosa y material del Sudeste Asiático, explica la diversidad de los manuscritos: “Los textos provienen de distintas regiones de Asia y cada uno refleja la influencia de las lenguas locales. En la traducción a veces encontramos significados que no aparecen en ningún diccionario.”
En el norte de la India la escritura es angular; en el sur, redondeada, adaptada a las hojas de palma. “Los copistas deben seguir la dirección de las venas de la hoja”, señala Cecil.
Misioneros y colecciones
Leiden posee una de las mayores colecciones de manuscritos sánscritos. “Antes estaban acumulando polvo en los archivos; hoy gran parte está digitalizada y accesible en catálogos en línea, lo que ha impulsado enormemente la investigación”, comenta Cecil. La universidad ha sido un centro de estudio sánscrito desde 1865, gracias a manuscritos traídos por misioneros. En el siglo XIX la disciplina se expandió a Groningen, Ámsterdam y Utrecht, aunque hoy esos programas se han reducido.
Solo un puñado de estudiantes elige sánscrito como única materia, pero sigue siendo fundamental dentro de los estudios de Asia del Sur y Sudeste. Un equipo internacional de investigadores de Leiden se dedica a la mitología hindú, accesible a través del sánscrito. Cecil, estadounidense, relata su enamoramiento: “Pasé un año en la India como parte de un programa de intercambio y quedé fascinado por su cultura, idioma, rituales y arte”.
Tradición cultural
En Leiden se aborda el sánscrito como parte de una tradición cultural integral. “En la India es lengua de religión y ritual; los grandes relatos se registran en sánscrito, por lo que enseñamos a los estudiantes a estudiarlo en su contexto cultural”.
Entre los objetos expuestos, sobresalen manuscritos sobre hojas de palma que se recitaban en ceremonias budistas públicas. Algunos datan del siglo XII, los más antiguos de la colección, y describen dioses y diosas indios.
Kamasutra y poder
El sánscrito también ha sido herramienta de poder. Líderes asiáticos solían inscribir su genealogía en piedra usando este idioma, y Vishnu aparece como símbolo real en toda la región.
En la vida cotidiana, el sánscrito sigue presente: se elaboran “marcas de nacimiento” astrológicas para recién nacidos, y numerosos textos tratan la salud humana, como los tratados de yoga, ayurveda y, por supuesto, el famoso Kamasutra.
Historia de la creación
La exposición muestra figurillas y utensilios que, al igual que los manuscritos, cuentan historias. Una estatua javanesa de Ganesha, el dios de cuatro brazos con cabeza de elefante, carece de una colmilla. “Según la leyenda, la rompió para usarla como pluma y escribir el épico Mahabharata”, explica Cecil.
El cartel de la muestra incluye un fragmento de manuscrito que ilustra la historia de la creación india: “Vishnu, el dios supremo, pone en marcha el proceso creativo; de su ombligo surge un loto, del cual nace Brahma, autoridad religiosa del lenguaje”.