Un libro que reúne a todas las mujeres de Mondrian
Por primera vez, las mujeres que rodearon al artista se presentan juntas en un libro bien estructurado, revelando la importancia de su influencia. Sin ellas, ¿qué tan famoso habría sido Piet Mondrian?
Contexto histórico
Este año se cumplen 100 años de la fundación del movimiento De Stijl, del que Mondrian (1872‑1944) es uno de sus máximos exponentes. Sus superficies geométricas y líneas en colores primarios siguen decorando edificios por toda Holanda.
El enfoque del libro
Los historiadores del arte Katjuscha Otte e Ingelies Vermeulen han dedicado su investigación a las mujeres de Mondrian: esposas, amantes, musas, artistas y coleccionistas. Cada capítulo está centrado en una mujer y la clasifica en una de cuatro categorías – amiga, modelo, artista colaboradora o coleccionista – aunque muchas cumplen varios roles. El resultado es una visión humana del artista a través de sus relaciones.
Atracción y repulsión
Los autores detectan un patrón repetitivo en la correspondencia de Mondrian: atrae, repele, atrae, repele. Un hombre temeroso del compromiso que nunca llegó a casarse, a pesar de haber propuesto dos veces.
El miedo al sexo
Para Mondrian, la mujer era un ser frágil y puro. Sus primeras experiencias sexuales fueron con prostitutas, pero las abandonó por el temor a las enfermedades venéreas. Las relaciones con sus amantes se volvieron platónicas o terminaron abruptamente, aunque muchas de ellas permanecieron leales, cuidándolo en la enfermedad y difundiendo su obra.
Sexo en líneas
Educado en una estricta tradición protestante, Mondrian consideraba el sexo una obligación matrimonial. A principios del siglo XX se acercó a la teosofía, que le ofreció una visión menos opresiva donde el masculino y el femenino se expresan en líneas y colores: la línea vertical representa lo masculino y lo espiritual, la horizontal lo femenino y lo terrenal; su cruce crea equilibrio, concepto que trasladó a sus pinturas.
Jóvenes enamoradas
Mondrian admitía no tener nada que ofrecer a una mujer, pues su vida giraba alrededor del arte y su estudio. Cuando tenía casi sesenta años, la joven Lily Bles, de 22, aceptó su propuesta, pero su padre la obligó a rechazarlo. Esta imposibilidad de una relación plena se refleja en sus retratos, donde la figura femenina pasa de ser pura e inocente a volverse cada vez más angular y casi desaparecer.
Mujeres que impulsaron su carrera
El libro también destaca a mujeres que, sin haber compartido una intimidad personal, fueron cruciales para la difusión de su obra. Peggy Guggenheim, por ejemplo, organizó una exposición en EE. UU. que catapultó su fama. Otras coleccionistas compraron y promovieron sus piezas, permitiendo que el arte de Mondrian trascendiera fronteras.
Contrario a la creencia de la época de que las mujeres no podían crear arte abstracto, Mondrian apoyó a sus colegas femeninas, inspirándolas y, a su vez, alimentándose de sus propuestas.
Conclusión
El libro ofrece una mirada fresca a una faceta poco conocida de la vida de Mondrian: el enorme impacto de las mujeres en su desarrollo personal y profesional. La investigación se basa en literatura existente y correspondencia ya conocida, pero reorienta el foco hacia el entorno femenino del artista, ofreciendo al lector una cronología que muestra cómo esas relaciones moldearon su legado.