20.000 USD: la cifra que se llevó la banda que asaltó el Security Pacific Bank de Norco en 1980. Pero no fue el botín lo que hizo famoso este robo.
Todos los amantes del cine de acción conocen la famosa escena del atraco en la película Rush. Aunque se elogia por su realismo, muchos piensan que una acción así no podría suceder en la vida real. La historia del asalto a Norco demuestra lo contrario: el perfil de los ladrones, sus motivaciones apocalípticas y la brutalidad del tiroteo podrían pertenecer a cualquier película de Hollywood.
La Ciudad de los Ángeles
A principios de los años 80 Los Ángeles no solo era la capital mundial del cine; también ostentaba el título de capital mundial del robo a bancos. En 1980 se registraron más de 500 asaltos, equivalentes al 25 % del total nacional.
La extensa red de autopistas de la zona permitía a los delincuentes escapar rápidamente. Si lograban llegar a la autopista antes de que la policía llegara al banco, la captura era casi imposible.
George Smith, de 28 años, era un veterano militar que se había unido a una secta apocalíptica californiana. Estas comunidades predicaban el fin del mundo y motivaron a Smith a buscar recursos para sobrevivir al supuesto Armagedón.
Efecto Júpiter
Según la doctrina de su secta, el regreso de Jesús sería precedido por el Armagedón. Smith calculó que el cataclismo llegaría en 1981 y comenzó a construir un refugio, acumular suministros y armas.
Su cómplice, Christopher Harven, había sido expulsado del ejército por inestabilidad emocional y compartía la obsesión por las profecías. Creía en el "efecto Júpiter", una teoría pseudocientífica que afirmaba que la conjunción de Júpiter y Plutón debilitaría la gravedad terrestre y provocaría terremotos catastróficos en 1982.
Ambos soñaban con comprar tierra en Utah para refugiarse, pero la falta de recursos los llevó a planear el robo al banco de Norco como solución rápida.
Armamento
Smith y Harven reclutaron a tres cómplices más: Russell Harven (hermano de Chris), y los hermanos Manuel y Belisario Delgado. En total, los cinco hombres formaron una célula armada con un poder de fuego que superaba con creces al del policía medio de la época.
El arsenal incluía: Colt AR‑15, Heckler & Koch G3 y HK33, una variedad de rifles, granadas, cócteles Molotov, miles de cartuchos y hasta una katana. Mientras que la policía estándar utilizaba revólveres Smith & Wesson .38 Special y escopetas Remington 870, los asaltantes disponían de armamento militar.
El atraco
El plan era sencillo: colocar una pequeña explosiva en la entrada del banco para distraer a la policía, entrar rápidamente, intimidar al personal y llevarse el efectivo en 2‑3 minutos. Luego, huirían hacia Las Vegas.
Todo salió mal. Los ladrones no sabían que el viernes por la tarde la bóveda estaba prácticamente vacía. La carga explosiva fue detectada y desactivada, pero Smith decidió continuar.
A las 15:15, los asaltantes con pasamontañas irrumpieron. Smith, Harven y Manuel Delgado intimidaron al personal, mientras Russell vigilaba. Belisario Delgado, de 17 años, conducía una furgoneta robada. Un empleado presionó el botón de emergencia y la policía llegó antes de lo previsto.
Rápido y furioso
El enfrentamiento dejó un policía muerto, ocho heridos gravemente, 33 patrullas dañadas y un helicóptero derribado. Los agentes, al llegar, se encontraron con fuego de ametralladora que destrozó varios vehículos.
El conductor de la furgoneta resultó herido de gravedad y abandonó el vehículo. Los ladrones tomaron un Ford F‑250 amarillo y siguieron huyendo, disparando y lanzando granadas a los coches policiales. Cuando un helicóptero sobrevoló la zona, lo derribaron con un rifle de precisión.
Persecución y captura
La persecución se trasladó a las montañas alrededor de Los Ángeles. El agente James Evans cayó víctima de una emboscada y murió al instante. Los criminales se dispersaron y se internaron a pie en los bosques.
Más de 60 oficiales de la unidad SWAT fueron desplegados durante la noche. Finalmente, Smith, Chris y Russell Harven se entregaron sin resistencia. Manuel Delgado intentó combatir y fue abatido por los agentes.
Armados hasta los dientes
Los tres supervivientes fueron acusados de 46 delitos y condenados a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. El asalto marcó un antes y un después en la política policial de EE. UU.
Tras el robo, las autoridades reconocieron que la policía estaba desprotegida frente a criminales tan fuertemente armados. A partir de entonces, los cuerpos policiales comenzaron a equiparse con armas de mayor calibre, impulsando la militarización de la policía estadounidense.
Cuarenta años después, el debate sobre la presencia de equipos militares en las calles vuelve a resurgir, y la sociedad demanda una mayor desmilitarización.
Bibliografía
- Houlahan, Norco ’80: The True Story of the Most Spectacular Bank Robbery in American History, Berkeley 2019.
- Schaub, Apocalyptic robbers botched a SoCal bank heist, Los Angeles Times (acceso 10/10/2021).
- Oberhaus, How a 1980 Bank Robbery Sparked the Militarization of America's Police, Vice (acceso 10/10/2021).