historia historica

La gran explosión de Halifax: la tragedia marítima de 1917

El 6 de diciembre de 1917, dos buques colisionaron en el puerto de Halifax, desatando una explosión gigantesca que cobró casi 2.000 vidas.

«Detengan el tren. El barco con municiones está ardiendo, se dirige al muelle 6 y está a punto de explotar. Creo que este será mi último mensaje. Adiós, muchachos», dijo Vincent Coleman, despachador de trenes de Halifax y héroe silencioso de una de las peores catástrofes marítimas de la historia.

Antes de las 9 a.m. del mismo día, Coleman se enteró de que el barco en llamas transportaba explosivos y ordenó a su personal abandonar la estación cercana al puerto. Al recordar que un tren de pasajeros debía llegar a las 8:55, regresó al despacho, envió una advertencia al personal del depósito y, minutos después, el cielo sobre Halifax se desgarró con el rugido de una explosión aterradora. El telegrama enviado justo antes del estallido salvó a 300 pasajeros, pero el valiente ferroviario y casi 2.000 residentes de Halifax no tuvieron la misma suerte.

Contexto bélico

En diciembre de 1917 la Primera Guerra Mundial estaba en su fase final. Las naciones aliadas mostraban actos de valentía, pero el agotamiento material alcanzaba su punto máximo, sobre todo tras la entrada de Estados Unidos en el conflicto.

La gran explosión de Halifax: la tragedia marítima de 1917

Halifax, puerto canadiense, era un punto clave de transbordo y ensamblaje de convoyes con suministros para las fuerzas de la Entente. La ciudad, antes tranquila, pasó de albergar a 40 000 habitantes a recibir una población aumentada en un tercio y un flujo de mercancías nueve veces mayor. Además, llegaban barcos cargados de heridos y refugiados procedentes de la Europa devastada.

Reglas en riesgo

El tráfico en las aguas del puerto era tan intenso que a menudo se infringían las normas de seguridad. Antes de la guerra, los buques con mercancías peligrosas debían entrar al puerto con piloto y escolta, y no podían esperar en la bahía. Durante la guerra, esas reglas se relajaron por el temor a los submarinos alemanes; por la noche la actividad disminuía, pero al amanecer la presión para entrar al puerto hacía que se olvidaran los requisitos de salud y seguridad.

La gran explosión de Halifax: la tragedia marítima de 1917

El “bomba flotante”

El 1 de diciembre de 1917 el carguero francés SS Mont‑Blanc zarpó de Nueva York con una carga explosiva: 2 366 t de ácido pícrico, 250 t de TNT, 62 t de pólvora y 246 t de combustible de aviación (benceno). El buque estaba revestido de madera y la tripulación usaba calcetines de algodón para evitar chispas, convirtiéndolo en una auténtica bomba flotante al llegar al puerto de Halifax la noche del 5 de diciembre.

La colisión

Según la normativa, el Mont‑Blanc no podía entrar al puerto después del anochecer. A las 7:30 a.m. del 6 recibió permiso para ingresar a la cuenca de Bedford, donde debía unirse a un convoy hacia Europa. El capitán Le Médec, consciente del peligro, tomó un piloto, pero no obtuvo escolta y se le prohibió izar la bandera roja de carga peligrosa.

El canal que conectaba la cuenca con el puerto medía 2 km de largo y 500 m de ancho. A las 8:30 a.m. el Mont‑Blanc estaba en el canal cuando el buque noruego SS Imo, viniendo en sentido contrario y acelerado a 7 nudos, intentó recuperar el tiempo perdido. Ambas naves intentaron maniobras evasivas sin éxito: el Mont‑Blanc giró a estribor y el Imo a babor, ignorando las señales de luz y sonido.

El capitán Le Médec ordenó “¡Atrás!” a las 8:45 a.m., pero la maniobra llegó demasiado tarde. El Imo impactó contra el costado del Mont‑Blanc, rompiendo barriles de benceno; la fricción de los cascos provocó chispas que incendiaron la carga.

La explosión

El Imo no era rápido, pero su colisión fue suficiente para romper los barriles y desencadenar el fuego. El capitán Le Médec logró poner marcha atrás, liberando al buque del fuego, pero el Mont‑Blanc ya era una antorcha flotante sin posibilidad de apagarla, pues la única manguera de agua estaba en la proa, zona del incendio.

La gran explosión de Halifax: la tragedia marítima de 1917

Se estima que alrededor de 1 600 personas murieron al instante y 300 de los más de 9 000 heridos fallecieron poco después por falta de asistencia. El Mont‑Blanc se convirtió en una bola de fuego que, al llegar al muelle, provocó una explosión de casi 3 kilotones, equivalente a una quinta parte de la bomba de Hiroshima. En un radio de 800 m no quedó piedra sin volar; edificios en un radio de más de 2,5 km quedaron destruidos o gravemente dañados. La nube en forma de hongo alcanzó los 3 600 m de altura.

Los restos del Mont‑Blanc prácticamente desaparecieron: solo se hallaron un fragmento de ancla de medio tonelada a 3 km del epicentro y un cañón de 90 mm a 5,5 km.

Responsabilidad

La investigación inició casi de inmediato. Tras trasladar la culpa de una tripulación a otra, el veredicto concluyó que la tragedia fue producto de una serie de errores encadenados, sin que se pudieran señalar culpables individuales.

Bibliografía

  1. Bacon J.U., The Great Halifax Explosion: A World War I Story of Treachery, Tragedy, and Extraordinary Heroism, New York 2017.
  2. Banach M., The explosion of the Mont‑Blanc freighter in Halifax (1917), Smartage.pl (acceso: 7 nov 2021).
  3. Morys J., Sea disasters – the ship that destroyed the city, Tawernaskipperow.pl (acceso: 11 ago 2021).
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