El herpes genital es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes en los Países Bajos. ¿Quién fue el primer paciente que transmitió esta enfermedad a nuestros ancestros? Científicos británicos creen haber encontrado la respuesta, señalando al homínido Paranthropus boisei como culpable.
¿Cuándo y cómo el primer ancestro humano contrajo el herpes genital? El estudio dirigido por Charlotte Houldcroft y colaboradores de Cambridge y la Oxford Brookes University, publicado en la revista Virus Evolution, combina datos fósiles que indican la distribución de los homínidos en África con cálculos genéticos que reconstruyen la historia evolutiva del virus.
Vesículas en membranas mucosas
Existen dos tipos de virus del herpes simple que infectan a los humanos: HSV‑1 y HSV‑2. Ambos pueden causar herpes genital, pero en el 80 % de los casos es HSV‑2 el responsable. HSV‑1 es más frecuente como causa de ampollas en la zona oral, conocidas como “herpes labial”.
Se estima que nuestros ancestros adquirieron HSV‑1 cuando se separaron de los chimpancés hace unos siete millones de años. Durante millones de años escaparon de la infección por HSV‑2. La presencia de HSV‑1 probablemente les protegió contra HSV‑2, que entonces estaba confinado a la cavidad bucal. Sólo cuando HSV‑2 alcanzó otras membranas mucosas, como las genitales, pudo establecerse de forma permanente.
El sospechoso
Para que el virus se propagara a escala global, los humanos modernos que abandonaron África hace unos 100 000 años ya debían estar infectados con HSV‑2. Análisis genéticos previos mostraron que HSV‑2 está mucho más cercano al virus que portan los chimpancés (ChHV‑1). Ese mismo trabajo estimó que la línea humana se infectó entre 3 y 1,4 millones de años atrás.
Los investigadores apuntan a Paranthropus boisei como el posible transmisor. Según Houldcroft y su equipo, un individuo de esta especie pudo haber consumido carne de chimpancé infectada mientras presentaba heridas abiertas, lo que le habría permitido contraer el virus. En poblaciones pequeñas, una sola infección podía propagarse rápidamente al resto del grupo.
Contacto con Homo erectus
Paranthropus boisei compartía hábitat con Homo erectus, que apareció hace unos dos millones de años en la zona del lago Turkana, en Kenia. Es plausible que H. erectus cazara animales y, al manipular cadáveres infectados, adquiriera HSV‑2. Tras la primera infección, el virus habría migrado de la boca a los genitales mediante el contacto directo.
Esta serie de circunstancias explica por qué seguimos portando este patógeno. Una vez infectados, no existe cura; el virus permanece latente y puede reactivarse, aunque los brotes pueden controlarse eficazmente con medicación antiviral.
El mismo enfoque metodológico podría ayudar a esclarecer cómo adquirimos los piojos púbicos de los gorilas hace 3,3 millones de años y el papiloma humano de los neandertales.