Mientras el virus se propaga, la vida de muchas personas se detiene. Surge entonces una gran incertidumbre: ¿a dónde podemos acudir cuando todo parece fuera de control? El etnólogo Peter Jan Margry insiste en que debemos aceptar que no podemos dominar todo.
Un golpe inesperado para la sociedad
La COVID‑19 nos enfrenta a preguntas existenciales. Las medidas gubernamentales, aunque necesarias, alteran nuestras rutinas y generan miedo. Margry, historiador y etnólogo del Instituto Meertens, estudia los nuevos movimientos religiosos en una sociedad cada vez más secular. Recientemente estuvo en Italia, donde se cerró la vida pública, y al volver a los Países Bajos constató un cambio radical en la actitud colectiva.
¿No esperábamos que el virus tuviera tal impacto? “Es una sorpresa total, sobre todo para los jóvenes. Vivimos en una sociedad altamente desarrollada y flexible, donde nunca antes se había tenido que enfrentar algo tan invisible, incontrolable y paralizador a nivel social.”
Búsqueda de sentido en medio de la crisis
“Nos hace preguntar: ¿qué papel tengo en esta sociedad? ¿Qué puedo hacer? Pensábamos que podíamos controlar la vida, pero ahora nos enfrentamos a una epidemia que no se puede apagar.”
Algunos recurren a lo sobrenatural o a la religión para manejar la ansiedad existencial. “Muchos querrían ir a la iglesia, pero están cerradas. De repente, ese refugio ya no está disponible.”
¿No sería prudente reunirse ahora? “Ese es el dilema. Desde una perspectiva racional y modernista hay buenas razones para evitar el contacto, pero para muchos la fe sigue siendo una respuesta lógica.”
En epidemias pasadas, la gente peregrinaba a santuarios en busca de protección. Hoy, visitar un santuario mariano para proteger a la familia se vuelve casi imposible.
Solidaridad y apoyo mutuo
¿Dónde busca la gente orientación? “Los seres humanos siguen siendo animales sociales que buscan apoyo en tiempos de crisis. Surgen iniciativas colectivas: cantos y aplausos en la calle, ayuda a los más vulnerables, gestos de solidaridad. Todos tratamos de apoyarnos lo mejor posible.”
Este artículo se publicó en el Día de la Oración Nacional; iglesias de todo el país hicieron sonar sus campanas entre las 19:00 y 19:15 para acompañar a los afectados por el coronavirus.
Lecciones sobre la incertidumbre
¿Podremos seguir manejando la incertidumbre? “Eso lo veremos. Si los hospitales colapsan, la situación será crítica. Creímos que el mundo era maleable; ahora comprendemos que la naturaleza puede sobrepasar la cultura y que existen procesos fuera del control humano.”
¿Debemos simplemente aceptar el virus? “No se trata de resignarse. Somos seres inquisitivos y buscaremos vacunas mientras nos ayudamos mutuamente. El virus nos recuerda que no podemos controlar todo; tendremos que aprender a convivir con esa realidad hasta que exista una vacuna.”