historia historica

El equipo de gestión de brotes necesita más experiencia y diversidad

La crisis del coronavirus no es solo un problema médico, sino fundamentalmente social. Sin embargo, el primer ministro Mark Rutte basa su política principalmente en el consejo de expertos sanitarios. La historiadora de la medicina Rina Knoeff sostiene que también debemos escuchar a los historiadores.

Los historiadores no tienen que esperar a que la crisis sea historia; ahora pueden aportar al debate público. Por eso Knoeff organiza la serie de seminarios web COVID‑19: ¿qué pueden hacer las humanidades?. El Centro de Salud y Humanidades de Groningen, del que es directora, invita a los científicos de humanidades a reflexionar sobre su papel en la pandemia. “No es momento de quedarnos de brazos cruzados y dejar la toma de decisiones en manos de un pequeño grupo de expertos. Tenemos el deber de formular preguntas críticas”.

¿Por qué el Equipo de Gestión de Brotes tiene tanto poder?

Knoeff afirma que la crisis es esencialmente social. “Los medicamentos aún no pueden ofrecer una respuesta adecuada; mientras esperamos una vacuna, debemos depender de medidas sociales”.

Fallos médicos

Si estuviera a cargo, el Equipo de Gestión de Brotes se ampliaría con historiadores y otros especialistas. “Actualmente el equipo está formado por médicos y epidemiólogos que trabajan con modelos estadísticos. Controlar esos datos es sencillo, pero la realidad social es mucho más compleja. La historia muestra que las ideas innovadoras suelen chocar con la resistencia social; por eso los historiadores pueden ejercer una función de alerta”.

¿Qué puede advertir un historiador que un médico no ve? La historia demuestra que las soluciones brillantes a menudo fracasan por la oposición social. Tendemos a recordar solo los éxitos médicos, pero la historia médica está llena de fracasos de los que podemos aprender.

Ejemplo: a finales del siglo XVIII el médico británico John Haygarth propuso el distanciamiento, el confinamiento y la protección de los grupos vulnerables para crear una “inmunidad de grupo” contra la viruela. Con el conocimiento actual, esas medidas parecerían efectivas, pero en la práctica fallaron porque los pobres no podían permitirse quedarse en casa, mientras que los ricos adoptaron la medida solo para su propio beneficio.

Proteger a los más débiles

Knoeff destaca: “No subestimemos el impacto de las diferencias socio‑económicas. Se habla de proteger a los vulnerables, pero son ellos los que reciben los golpes más duros. La falta de recursos y espacio dificulta el cumplimiento de las normas del RIVM; por eso debemos tomar medidas especiales para personas sin hogar, solicitantes de asilo y residentes de casas de cuidado”.

¿Habría sido diferente si los historiadores hubieran formado parte del equipo? “Es fácil decirlo después; los historiadores disponen de gran cantidad de información, pero la historia no ofrece respuestas listas”. Su aporte principal es formular preguntas críticas sobre las soluciones propuestas, como por ejemplo cómo afectan a quienes ponen en riesgo su sustento.

El equipo necesita también a científicos de otras disciplinas. “Si vemos al coronavirus solo como un virus que solo puede diagnosticarse en laboratorio, la solución recae exclusivamente en los médicos y en la espera de una vacuna. Enfoques diferentes pueden llevar a soluciones muy distintas”.

El poder de la ciencia

Aunque Rutte confía en los expertos médicos, no consulta a psicólogos, economistas ni humanistas. “Esta situación tiene raíces históricas”. Desde el siglo XIX, los laboratorios han ganado autoridad sobre la salud, desplazando el poder hacia los especialistas y reduciendo la participación ciudadana. Hoy consideramos que solo quien es diagnosticado en laboratorio ha muerto de coronavirus, una definición que aceptamos sin cuestionar.

Política y medicina

La medicina es siempre política. En Alemania, patólogos descubrieron que la mayoría de los fallecidos por COVID‑19 tenían comorbilidades, lo que suscitó debate sobre la verdadera letalidad del virus y la influencia de los modelos epidemiológicos del Robert Koch‑Instituto.

Medicina del estilo de vida

Knoeff señala que la pregunta “¿qué es el coronavirus y qué podemos hacer?” carece de respuesta única; las definiciones dependen del contexto cultural y temporal. Se imagina cómo habría sido la pandemia en la época moderna temprana, antes de hospitales y laboratorios, cuando la atención se centraba en los síntomas y en los hábitos de vida.


Publicación anterior
Publicación siguiente