Introducción
Los meltemias, conocidos y beneficiosos vientos del verano, poseen una larga historia lingüística. ¿Proviene la palabra meltemi del turco o del francés?
Cada verano, al final de junio, gran parte de Europa occidental sufre una ola de calor, mientras que en el sureste de Europa el clima es distinto. Cuando se establece un anticiclón en los Balcanes del norte o en Europa del Este, el sistema se combina con los bajos del Mediterráneo oriental y se generan fuertes vientos del norte en el Egeo que transportan masas de aire frío. El meltemi es ese viento local estival que sopla en los mares griegos, sobre todo en el Egeo, con direcciones variables: noreste en el norte del Egeo, norte‑noreste en el centro, noroeste en el sur y el mar de Creta, alcanzando también a Rodas.
Primeros registros históricos del meltemi
Los primeros testimonios escritos datan de alrededor del 700 a.C. Aristóteles menciona los “vientos anuales”, que soplan cada verano en el Egeo y provienen principalmente del norte. Theon de Alejandro (≈‑335 – ‑405) ofrece información similar.
Según Aristóteles, estos vientos aparecen después del solsticio de verano (21 de junio) y coinciden con la salida de la constelación del Can Canis, cuyo estrella más brillante es Sirio, que se eleva el 25 de julio. Eudoxio (404 – 335 a.C.) indica que los vientos anuales soplan del 24 de julio al 31 de agosto. Estas son las primeras observaciones del fenómeno, que con el tiempo pasó a llamarse meltemi.
El mito de las quemaduras cínicas
En la antigüedad, el término “cínicas” se relacionaba con el periodo de intenso calor que acompañaba la aparición de Sirio. Cicerón y Virgilio asociaban a Sirio con el calor del verano y lo culpaban de la rabia canina. De ahí surgió la expresión “quemaduras cínicas”, que describe las quemaduras solares sufridas por quienes se exponen sin protección.
El periodo posterior al 21 de julio se conocía como los “Días Cínicos”. Hoy, el “Calor Cínico” oficial del hemisferio norte se sitúa entre el 3 de julio y mediados de agosto. Los autores antiguos describen este tiempo como de “colores negros”, señalando que la llegada de Sirio traía enfermedad, miseria y fiebre alta. El poeta Alcaeus escribe: «Enfría tus pulmones con vino, que la estrella de Canis, Sirio, se acerca. La temporada es dura, todos tienen sed bajo el calor y la cigarra canta dulcemente entre las hojas…»
Apollonio, Diodoro Sículo y otros autores describen la coincidencia del Sol y Sirio como causante de “fuegos cínicos”: sequía de manantiales, ausencia de viento fresco y brotes epidémicos. Ante esta catástrofe, los habitantes de las Cícladas pidieron ayuda a Apolo y a su oráculo de Delfos, que les recomendó invocar al héroe‑dios arriano Aristeo.
Aristeo y la llegada del meltemi
Aristeo, hijo de Apolo y de Cirene, creció entre centauros, musas y ninfas, aprendiendo medicina, adivinación, viticultura, apicultura y otras artes. Fue venerado como deidad agrícola en varias regiones del mundo antiguo. Según la tradición, Apolo le indicó abandonar Filia (capital de los mirmidones en Tesalia) y establecerse en la isla de Quí (Kea), acompañada por la tribu de los Parasios, descendientes de Licón de Arcadia.
Al llegar a Kea, Aristeo erigió un altar en honor a Icmaeus Zeus (Zeus de la lluvia) y sacrificó a Zeus y a Sirio, como relata Teofrasto en su obra “Sobre los vientos”. Entonces Zeus envió los vientos anuales, los meltemias, que soplaron durante cuarenta días, aliviando a los habitantes de las Cícladas.
Desde entonces, los keanos, para “apaciguar” a Sirio, observaron y calcularon con la ayuda de Aristeo el momento de su ascenso y la intensidad del calor del siguiente verano.
Etimología del meltemi
En la Grecia clásica el viento del norte se llamaba etisios (plural etisiai). En la época bizantina recibió el nombre de riktai. La mayoría de las fuentes modernas y de bibliotecas electrónicas afirman que “meltemi” es de origen turco, aunque algunos estudiosos defienden una raíz francesa.
El historiador‑arqueólogo Haris Koutelakis, en su libro “Egeo y mapas con mirada subversiva” (Atenas, 2008), comenta que los expertos con los que dialogó sostenían que la palabra era turca, sin considerar que los turcos también utilizaban términos náuticos griegos como korfez (o korfos) y liman.
Dim. Loupis, en su artículo “Piratería en textos navales otomanos, siglo XVI‑XVII”, confirma la influencia del vocabulario náutico griego sobre el turco. Según Koutelakis, la expresión “meltemi” podría derivar de una frase que describía el mal tiempo veraniego en el Egeo, algo como mal‑tem‑ps.
El navegante turco‑pirata Piri Reis (1521) describió nuestras islas como “islas del Mar Blanco”, aludiendo al mar espumoso. Otros autores, como el meteorólogo Dimitris Ziakopoulos, sugieren que los turcos nombraban los vientos según la producción agrícola: kiraz meltem (cereza), kavun meltem (melón) y üzüm meltem (uva) a finales de agosto.
En el habla náutica griega, los últimos meltemios de agosto se conocen en Andros y otras islas como “T’ ai Giannis ta graigolia”. Estos vientos aparecen alrededor del 29 de agosto, coincidiendo con la conmemoración de San Juan Bautista.
Respetar el valor histórico del meltemi no se limita a su nombre; su estudio nos conecta con la ciencia y la cultura de nuestros antepasados.