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El origen de la cultura del vino en Francia

Francia es la tierra de los castillos, del Côtes du Rhône y del renombrado grand vin de Burdeos. Sin embargo, aún se desconocía con certeza cuándo y cómo llegó la cultura del vino de alta calidad al país. Investigaciones arqueológicas recientes en los alrededores de Montpellier confirman una sospecha largamente sostenida.

Desde antes de nuestra era, las bebidas alcohólicas –y el vino en particular– fueron extremadamente populares entre diversas civilizaciones mediterráneas. El vino se convirtió en una de las mercancías más importantes y en un auténtico vehículo cultural. Pueblos que comercializaban su vino, como los etruscos, fenicios y griegos, difundieron también sus costumbres a través del comercio.

Los arqueólogos sospechaban desde hace tiempo que la población celta (los «galos», como los llamaron los romanos) del sur de la actual Francia entró en contacto con el vino alrededor del 600 a.C. Según esta hipótesis, barcos cargados de ánforas con vino etrusco provenían de Italia y atracaban en la antigua ciudad portuaria de Latarra, hoy Lattes, cerca de Montpellier. Décadas después, los habitantes costeros iniciaron su propia producción vinícola por motivos comerciales.

Las conquistas romanas de la Galia habrían llevado la cultura del vino más al norte, a través del valle del Ródano. Durante la Edad Media y épocas posteriores, la elaboración del vino en dominios, monasterios y abadías se perfeccionó, dando origen a la prestigiosa cultura vinícola francesa que conocemos hoy.

Hasta ahora no existía evidencia material que demostrara que las ánforas enviadas por los etruscos a la costa francesa realmente contenían vino.

Los hallazgos del reconocido arqueólogo del alcohol, Patrick McGovern, de la Universidad de Pensilvania, confirman que así era, y respaldan la teoría predominante. McGovern concluye que la población celta de Francia, alrededor del 425 a.C., comenzó a elaborar su propio vino. Sus resultados se publicaron esta semana en la revista PNAS.

Prensa de uvas de piedra

McGovern analizó ánforas halladas en Latarra, ya que la importación de productos etruscos se prolongó allí más que en otros sitios. Un método químico avanzado para detectar moléculas orgánicas antiguas demostró que dichas ánforas se usaban para almacenar vino.

Pero quizá lo más revelador fue el hallazgo de rastros de uvas en una plataforma de prensa de piedra, también encontrada en Latarra. Las marcas indican que entre el 425 y el 400 a.C. ya se exprimían uvas en ese lugar. Esta prensa de piedra constituye la evidencia más antigua de una cultura vinícola en Francia.

Curiosamente, los galos también importaban a Latarra, desde el 525 a.C., ánforas con vino procedentes de la colonia griega de Massalia, la actual Marsella. Las ánforas griegas halladas allí también contenían restos de vino, lo que sugiere que los griegos íonios ya producían su propio vino local.

Aunque los griegos producían vino, aún no se ha encontrado en Massalia una prensa de piedra comparable. Y, como diría un francés honesto, el vino de Massalia, aunque griego, no es vino francés.

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