De la invisibilidad a la visibilidad
Hasta mediados del siglo XX, ser gay o lesbiana era sinónimo de marginalidad. La sociedad consideraba extraño que un hombre amara a otro hombre o que una mujer se enamorara de otra mujer, y quienes mostraban esa orientación eran etiquetados como desviados.
La homosexualidad no gozó de aceptación social hasta bien entrado el siglo XX. Celebrar libremente, como ocurre hoy en el "Pink Saturday", era impensable. Las personas LGTBI tenían que ocultar su orientación para evitar el rechazo familiar o la pérdida del empleo. La mayoría de la población la veía como inmoral, perversa e incluso como una enfermedad mental; hasta los años 50 se describía como una dolencia tratable con medicación.
Los primeros pasos organizados
En 1946 se fundó en Ámsterdam la COC (Cultuur en Ontspanningscentrum), la primera asociación dedicada a los derechos de los homosexuales, con el objetivo de mejorar su situación social. Sin embargo, el cambio tardó en llegar.
Logros legislativos
Fue en la década de 1970 cuando la percepción empezó a transformarse. En 1973 los hombres gay pudieron prestar servicio militar por primera vez y las oficinas de empleo dejaron de registrar la orientación sexual de los candidatos. Desde 1994, la Ley de Igualdad de Trato prohíbe la discriminación por razón de sexo, orientación sexual, color de piel y otras características.
Situación actual
Hoy la homosexualidad es ampliamente aceptada en la mayoría de los países occidentales, pero persisten resistencias. En Países Bajos, por ejemplo, algunos sectores musulmanes todavía cuestionan la normalidad de la orientación homosexual, y en la calle continúan los episodios de hostilidad contra personas LGTBI.