Introducción
La subcultura gay está muy presente en los Países Bajos, sobre todo en agosto, cuando se celebra el Amsterdam Gay Pride y la parada de barcos por los canales. Sin embargo, la escena homosexual holandesa tiene raíces mucho más antiguas; su primer registro dataría de 1730.
Visiones históricas de la homosexualidad
Durante siglos la homosexualidad no se entendía como una identidad, sino como actos ocasionales entre hombres o mujeres. En la Antigüedad griega, por ejemplo, se consideraba normal que hombres mayores tuvieran relaciones sexuales con jóvenes. Lo mismo ocurría entre mujeres, aunque al no implicar penetración se percibía como una forma de intimidad natural.
Sexo entre mujeres
Las relaciones entre mujeres también existían, pero al no haber penetración se describían como una “intimidad” más que como sodomía. En la Europa medieval se hablaba de mujeres hermafroditas con clítoris gigantes que podrían penetrar a otras, una idea que surgió al intentar explicar la sexualidad femenina desde una perspectiva masculina.
Compartir la cama era habitual
En la época premoderna era común que personas del mismo sexo compartieran cama en monasterios, barcos de la VOC o posadas, ya que el matrimonio se posponía hasta los veintisiete o treinta años, si es que ocurría. Estas convivencias generaban oportunidades para relaciones sexuales, aunque rara vez se hablaba abiertamente de ellas por temor a fomentar la práctica.
El concepto de “sodomia” era amplio: incluía relaciones entre personas del mismo sexo, bestialidad, incesto, e incluso relaciones entre cristianos y judíos. Aunque estaba penado, la pena de muerte se aplicaba con escasa frecuencia y, cuando lo hacía, se acompañaba de acusaciones de brujería o de ofensas contra la autoridad.
El surgimiento del término “homosexual”
En el siglo XIX, la medicina y la psicología empezaron a institucionalizar la sexualidad. En 1869 apareció el término «homosexual», probablemente acuñado por un periodista que relacionó la palabra «gay» con los significados de «igual» y «hombre». Los científicos lo describieron como una enfermedad curable, reflejo de la Ilustración que, a partir del siglo XVIII, empezó a centrar la atención en el individuo y sus deseos.
Los registros judiciales del siglo XVII muestran que los hombres comenzaron a reunirse en cafés con habitaciones privadas o en lugares al aire libre, como los Bosjes de Scheveningen. Allí se encontraban hombres de todas las edades y clases, a menudo casados, que buscaban encuentros rápidos. Los llamados “clubs de masturbación” y la prostitución masculina coexistían, aunque la noción de orientación sexual todavía no existía.
Los procesos de sodomía de 1730
En 1730, el sacristán de la catedral de Utrecht denunció haber visto a hombres teniendo relaciones sexuales. Las investigaciones revelaron una red que trascendía la ciudad y que incluía a hombres de distintas clases sociales, incluso a nobles que actuaban como receptores. La sorpresa del tribunal provocó una ola de arrestos y ejecuciones para “dar ejemplo”.
Los pastores atribuyeron el auge de la sodomía a la prosperidad de la República y al castigo divino, asegurando que una vez seducido uno no podía librarse de sus deseos y, a su vez, seduciría a otros. Entre 1730 y 1731 se registraron más de trescientos arrestos y casi cien ejecuciones, la mayor persecución de sodomitas en la historia holandesa.
De la clandestinidad a una subcultura
Los juicios revelaron que existía una subcultura con gestos, jerga y costumbres propias. Por ejemplo, tocar el pie de otro hombre en los urinarios públicos se convirtió en una señal de interés. Antes de 1730 la feminidad en el vestir se asociaba al libertinaje; después, se vinculó cada vez más a la homosexualidad.
En la segunda mitad del siglo XVIII, la idea de que el deseo homosexual no era sólo físico sino también espiritual empezó a consolidarse. Algunos hombres describían su cuerpo como masculino pero su mente como femenina, deseando a otros hombres.
El declive de la persecución y la aparición de una escena gay
El clamor popular de 1730 se apagó rápidamente y, aunque la persecución disminuyó, los homosexuales no desaparecieron de la sociedad. Aproximadamente un siglo después, correspondencia de la época muestra que hombres formaban relaciones amorosas y convivían, aunque la exposición pública de actos sexuales quedó cada vez más restringida.
Con el Código Civil de 1811, implantado bajo el dominio napoleónico, las conductas homosexuales dejaron de ser delito penal. Sin embargo, persistieron condenas por “conducta deshonrosa” basadas en la reputación, no en pruebas de actos sexuales.
Conclusión
Desde los encuentros discretos del siglo XVIII hasta la legalización del siglo XIX, la subcultura gay en los Países Bajos evolucionó de la persecución a una presencia visible que hoy celebra su historia durante el Pride de Ámsterdam.
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