La invención del papel se atribuye a los chinos, quienes lo desarrollaron alrededor del año 100 d.C. a partir de la corteza de morera. Durante casi cinco siglos lo utilizaron antes de introducirlo en Japón, alrededor del año 610. El proceso es sencillo: primero se disuelven las fibras del material en agua y, después, se secan sobre una superficie porosa para formar láminas. El papel sirve para escribir, imprimir, envolver, empaquetar y para aplicaciones muy específicas, desde filtros hasta ciertos materiales de construcción.
La invención del papel: un descubrimiento chino
El papel más antiguo que se conserva fue fabricado con trapos durante la dinastía Han, aproximadamente en el año 150 d.C., probablemente a partir de la inmersión prolongada de fibras de cáñamo. Más tarde, la materia prima predominante fue la corteza de morera, y la hoja se formaba sobre un molde de tiras de bambú. En el siglo II d.C., el alto funcionario de la corte imperial Cai Lun mejoró notablemente la técnica de fabricación.
El papel se convirtió rápidamente en una alternativa al madera, papiro, pergamino de hueso y tela para la escritura. Durante unos quinientos años la elaboración del papel quedó reservada a China; en 610 el secreto llegó a Japón y, alrededor de 750, a Asia Central. Apareció en Egipto en el siglo IX, aunque su producción local no se inició sino hasta el siglo X.
El papel llega a Europa
En la península ibérica el papel fue introducido por los moros y comenzó a fabricarse en el siglo XII. Desde allí se difundió por toda Europa, democratizando el acceso a la información, sobre todo gracias al desarrollo de la imprenta por Johannes Gutenberg, que permitió la producción masiva de libros. La proliferación de molinos de papel incrementó la oferta, particularmente en los siglos XVII y XVIII, provocando escasez de telas y motivando la búsqueda de alternativas más económicas.
Estos esfuerzos condujeron al desarrollo de la primera máquina de producción de pulpa por el inventor francés Nicolas Robert en 1798. Posteriormente, los hermanos Henry y Sealy Fourdrinier perfeccionaron el proceso en 1803. No fue sino hasta 1840 que se inventó el proceso mecánico de pulpeo, reduciendo drásticamente los costos de materia prima, y una década después aparecieron los procesos químicos de pulpa.
Para profundizar
- La fabulosa historia del papel, Michel Vernus, 2004.
- La fabulosa historia de los inventos: del dominio del fuego a la inmortalidad, Dunod, 2018.