Un descubrimiento inesperado
Los mayores especialistas no conocían este nombre y los años 1931‑1934 se consideraban una etapa tranquila en la vida del mariscal Józef Piłsudski. Se creía que, tras la relación con Eugenia Lewicka –que terminó con el suicidio de la mujer– el militar había dejado atrás cualquier romance. Sin embargo, una subasta reciente cambió por completo esa visión.
Auction de cartas de amor
En abril de 1995, la casa de subastas privada Unicum puso a la venta un lote titulado «J. Piłsudski, cartas de amor a Jadwiga Burhardt». La puja arrancó en 8 millones de zlotys (800 mil en la nueva moneda) y, tras una ronda encendida, el precio final se disparó casi cinco veces, demostrando el gran interés de los coleccionistas.
El contenido de las cartas revelaba una supuesta relación amorosa del mariscal en sus últimos años, una información que sorprendió a los historiadores.
Querida Dzidzi
Una de las notas, fechada el 3 de mayo de 1931, comienza así: «…y ese viernes, por favor, espérame en casa alrededor de las 18 h. Beso las manos con disculpa. J. Piłsudski». El mensaje se envía a "Dzidzi", nombre cariñoso de Jadwiga Burhardt.
Según la carta, Piłsudski había regresado de Madeira un mes antes. En la isla, viajaba oficialmente con un pequeño comité (un médico y un ayudante), pero también acompañaba a una amante: la joven y enérgica Eugenia Lewicka, cuya relación con el mariscal había terminado trágicamente con su suicidio, impulsado por la presión de Aleksandra Piłsudska, la esposa del mariscal.
En julio, Piłsudski escribe a Jadwiga sobre un regalo útil para un otomán y le ofrece apoyo económico, indicando que enviará dinero a la dirección que ella indique. También menciona problemas de salud y la visita a Truskavets, famoso balneario.
Estas cartas, ahora en la Biblioteca Nacional, muestran al mariscal interesado en la música, la radio y la vida cotidiana, aspectos poco conocidos de sus últimos años.
El retrato de la mujer con perlas
Entre los documentos se halló un retrato de baja calidad que muestra a una mujer de unos treinta años, vestida con elegancia y una triple cadena de perlas. El rostro corresponde a Jadwiga Burhardt, nacida en 1901, enfermera de profesión. Tras enviudar, trabajó como secretaria y ocupó diversos cargos administrativos durante la década de 1930.
Durante la Segunda Guerra Mundial defendió Varsovia, resultó herida y recibió una pensión por discapacidad. Después de la guerra, abrió un puesto de comida en la estación de tren de Radomsko y, más tarde, dirigió la cantina de la empresa municipal de transporte de Varsovia. En 1965 falleció en el sanatorio “Olin” de Otwock, fundado con fondos de la fundación de Aleksandra Piłsudska.
Dudas sobre la autenticidad
El historiador Andrzej Garlicki, autor de la biografía oficial de Piłsudski, defendió la autenticidad de las cartas como escritas por el propio Józef Piłsudski. Sin embargo, el profesor Andrzej Ajnenkiel señaló incongruencias: la firma "J. Piłsudski" coincide más con Jan Piłsudski, hermano menor de Józef, quien en 1931 era ministro de Hacienda y trabajaba en un banco.
El análisis caligráfico confirma que la manera de unir la "J" con la "P" difiere de la firma conocida de Józef, acercándose más a la de Jan. Años después, Garlicki admitió que el manuscrito podría pertenecer al hermano y que la referencia a "Jadwiga" era correcta, pero no necesariamente indicaba una relación amorosa del mariscal.
Conclusión
Las cartas revelan una faceta desconocida de la vida de Piłsudski, ya sea como amante de Jadwiga Burhardt o como correspondencia de su hermano Jan. Independientemente de la autoría, el hallazgo enriquece la comprensión de los últimos años del mariscal y muestra cómo la historia puede seguir sorprendiendo.
Fuente: Maciej Gablankowski, Piłsudski. Un retrato perverso. Biografía, editorial Znak.