Cuba sigue siendo uno de los pocos países con un régimen comunista y, con él, una serie de problemas como la censura, el control del Estado y la escasez. Sin embargo, la Revolución de 1959 también trajo avances significativos para la posición de la mujer.
La Habana, capital de la isla, conserva el centro colonial más antiguo de Sudamérica, aunque gran parte de su esplendor se ha perdido. Edificios deteriorados que antes albergaban a la élite ahora son compartidos por varias familias de escasos recursos.
A pesar de la precariedad material, la población goza de salud gratuita y de alimentos básicos subvencionados. La cultura musical y el baile, especialmente la salsa, siguen siendo el motor de la vida social, sin distinción de edad.
El turismo, que se reactivó en los años 90, ha generado desigualdades y ha revivido la prostitución, creando una nueva grieta en la sociedad cubana.
Derechos de la mujer
Durante gran parte de la historia cubana, la mujer estuvo relegada al ámbito doméstico. Fue recién en el siglo XIX, con la intervención de Ana Betancourt en un congreso independentista, que surgió la demanda de igualdad de derechos, culminando con el voto femenino en 1934.
En la primera mitad del siglo XX, la isla estaba bajo fuerte influencia estadounidense, convirtiéndose en un paraíso para el turismo, el juego y el alcohol, mientras la pobreza extrema azotaba a los barrios marginales y a las zonas rurales. Muchas jóvenes, sobre todo negras y de clases bajas, se veían obligadas a prostituirse para sostener a sus familias.
Ideales de la Revolución
En la década de 1950, un grupo de jóvenes idealistas liderado por Fidel Castro inició una guerrilla contra el dictador pro‑americano Batista. El 1 de enero de 1959 tomaron La Habana y prometieron igualdad de género y la eliminación de la brecha entre ricos y pobres.
Se nacionalizaron las tierras de los latifundistas estadounidenses y se impulsaron programas de vivienda, educación, salud y guarderías. En 1960 se fundó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) para erradicar las desventajas femeninas.
El Código de la Familia de 1975 reconoció la igualdad jurídica entre cónyuges, regulando matrimonio, divorcio, pensiones y tutela sin privilegios masculinos. La prostitución, vista como consecuencia de la pobreza capitalista, desapareció y muchas mujeres accedieron a profesiones antes impensables, como medicina, mecánica o política.
Después del colapso soviético
La caída del bloque comunista en 1991 dejó a Cuba sin su principal aliado económico. El país entró en el llamado "Período Especial", marcado por racionamiento, largas colas, escasez de medicinas y energía.
Desde 1995 se permitió la inversión extranjera y el turismo se convirtió en la principal fuente de divisas. Los visitantes pagaban con el peso convertible (CUC), mientras la población seguía con el peso cubano, generando una marcada dualidad económica.
Los médicos cubanos ganaban apenas unos decenas de euros al mes, mientras que camareras y conductores de taxis obtenían propinas sustanciales. El mercado negro prosperó, creando una pirámide invertida donde quienes comerciaban ilícitamente superaban en ingresos a profesionales y académicos.
Esta situación llevó a la reaparición de la prostitución, ahora vista por el gobierno como un problema de "mujeres caídas". En la práctica, para muchas mujeres representa la única vía de supervivencia, pese a los avances en la emancipación y al alto porcentaje de hogares monoparentales encabezados por madres (cerca del 50% en 2004).
La prostitución vuelve a ser visible
En los últimos años la economía cubana ha mejorado gracias a la ayuda de Venezuela, el suministro de petróleo barato y el apoyo de China. Las carencias alimentarias se han reducido, aunque los bienes de consumo siguen fuera del alcance de la mayoría.
Los comercios destinados a extranjeros están bien surtidos, pero sus precios son inaccesibles para los cubanos con salarios locales. A pesar de contar con educación, vivienda y pensiones, muchos jóvenes no ven futuro en el modelo actual y buscan alternativas fuera de la isla.
Salir del país es riesgoso: los que intentan emigrar a menudo son detenidos. Ante la falta de oportunidades, algunos cubanos recurren al matrimonio con extranjeros como una vía de escape, mientras la prostitución continúa como una de las pocas alternativas económicas disponibles para muchas mujeres.