El 10 de diciembre de 2014 se estrenó la tercera parte de la trilogía cinematográfica de The Hobbit. Aunque la Tierra Media de Tolkien parece un mundo mágico, gran parte de ella se basa en la realidad histórica: el autor tomó como modelo la lengua y la literatura de la Inglaterra medieval.
Tolkien y el inglés antiguo
Desde adolescente, Tolkien quedó fascinado por la literatura medieval y se especializó en inglés antiguo. En 1925, a los 33 años, fue nombrado profesor de inglés antiguo en la Universidad de Oxford.
Su obra académica más conocida es Beowulf: The Monsters and the Critics, el primer estudio crítico serio del poema épico. Además, compuso poesía en inglés antiguo, como acertijos y cantos.
El amor por los textos tempranos se refleja en su ficción. Por ejemplo, tomó la palabra Middle‑Earth del antiguo inglés middangeard, que significa “tierra, mundo”. Otros nombres de lugares y personajes también provienen del inglés antiguo. Incluso algunas frases de The Lord of the Rings reproducen directamente versos de Beowulf: “Westu Theoden hal” de Éomer corresponde a “Wæs þu, Hroðgar, hal”.
El Hobbit
La famosa frase “En un agujero bajo el suelo vivía un hobbit” nació en una hoja de examen mientras Tolkien corregía trabajos. Ese enunciado dio origen a la novela publicada en 1937, que fue un éxito inmediato y generó innumerables reediciones, traducciones y adaptaciones cinematográficas. La tercera película de Peter Jackson se estrenó en los Países Bajos el 10 de diciembre de 2014.
El relato presenta a Bilbo Bolsón, un hobbit que rara vez abandona su cómodo hogar. El mago Gandalf lo convence de acompañar a un grupo de enanos en la búsqueda de un tesoro custodiado por un dragón. En esa travesía, Bilbo descubre un mundo salvaje cargado de elementos propios de la época medieval.
El mapa de Thrór
El mapa que guía a Bilbo y a los enanos hacia el tesoro tiene curiosas peculiaridades: el norte está a la izquierda y no arriba. Además, muestra dragones, montañas y arañas, y contiene un mensaje secreto escrito en una escritura extraña. En la Edad Media, los cartógrafos solían colocar el este en la parte superior y el norte a la izquierda, como ocurre en el mapa de algodón (Cotton World Map), el único mapa mundial que ha sobrevivido de la Inglaterra temprana.
El mensaje está escrito en runas anglosajonas, un alfabeto que los anglosajones utilizaban para inscripciones breves en madera o metal, no en pergamino. Un ejemplo es la inscripción del anillo de Kingmórring, que contiene un hechizo y que pudo inspirar el Anillo Único de Tolkien, mencionado por primera vez en The Hobbit cuando Bilbo lo toma de Gollum.
Gollum y Grendel
Gollum es descrito de forma muy vaga: “un ojo oscuro como la noche, salvo dos ojos grandes y pálidos”. Tolkien adopta este estilo deliberadamente. En Beowulf, el monstruo Grendel también se presenta como una entidad desconocida: “sceaðona ic nat hwylc” (un enemigo, no sé qué tipo). Sólo se alude a sus ojos, que emiten una luz extraña. Al mantener la descripción en la sombra, ambos autores obligan al lector a imaginar la verdadera naturaleza del ser.
Dragones perturbados
Smaug, el dragón de The Hobbit, guarda muchas similitudes con el dragón sin nombre de Beowulf. Ambos son milenarios, viven en cuevas y custodian enormes tesoros. En ambos relatos, el dragón se enfurece cuando alguien roba una copa de su botín y, al anochecer, desata su venganza sobre los alrededores, lo que finalmente lleva a su muerte.
Tolkien explicó una vez: “Una historia es como una sopa; se disfruta sin preguntarse de qué huesos está hecha.” Con esa metáfora defendía que indagar demasiado en las fuentes podría distraer del valor original de la obra, aunque conocerlas enriquece la lectura.
Conclusión
El dominio del inglés antiguo y el estudio de Beowulf fueron fundamentales para la creación de la Tierra Media. Reconocer estas influencias permite apreciar con mayor profundidad la genialidad de Tolkien y la riqueza histórica que subyace a sus mundos fantásticos.